Heridas y trastornos alimenticios

Ahondar en una posible realidad secreta

Muchos adolescentes, especialmente mujeres, sufren de ciertas problemáticas muy peligrosas y silenciosas. Como padres, debemos estar alertas.

Por Shellenberger & Gowler

Quizá ni lo esperabas. Cada miembro de tu muy ocupada familia va por diversos caminos y tal vez no los veas mucho ni en las noches. Entre los deberes escolares, deportes, reuniones de padres, reuniones de la iglesia, ¡la vida es una locura!

Las cosas parecen ir bien. Tu hija parece feliz y le va bien en la escuela. Por supuesto, siempre hay los cambios de humor habituales, pero es una conducta normal de los adolescentes.

Entonces, de pronto, te dan en el punto débil. Surge de la nada. Te llama el director de la escuela para decirte que tu hija está autolesionándose.

Lo llaman “automutilación”. La cabeza te da vueltas y sientes fuertes oleadas de náuseas. ¿Qué será eso? Tiene que haber algún error. “No mi hija. ¡Ella es parte activa del grupo de jóvenes de la iglesia. Es una buena chica”.

Aun los buenos jóvenes de la iglesia caen en la trampa de la autolesión o las heridas. Ha sido descrita como el trastorno alimenticio de esta generación (aunque todavía esos trastornos siguen muy extendidos). Las chicas y los chicos se autolesionan, pero es más común entre las chicas.

Las heridas son una lesión que los jóvenes se infligen utilizando objetos bien afilados para cortar la piel y observar cómo sangra. Aunque algunos usan navajas de afeitar, cuchillos o tijeras, otros usan tachuelas, alfileres, grapas, plumas, uñas, pasadores. Y otros se queman con fósforos y encendedores.

“¿Por qué querrán hacerse eso?”, te preguntas. Es un fenómenos extraño que ha golpeado a nuestros jóvenes en proporciones epidémicas.

La mayoría de las chicas que se autolesionan son caucásicas adolescentes o mujeres jóvenes procedentes de familias de clase media o media alta. Algunas, sin embargo, comienzan cuando solo están en la escuela secundaria.

Muchas veces esta conducta pasa inadvertida, pues las cicatrices de los brazos y las piernas quedan ocultas bajo remeras de mangas largas y pantalones. Algunos son astutos y se hieren en la zona del estómago, donde no puedan verlo otros.

¿Por qué?

Pregúntale a una chica que se hiere por qué lo hace y es probable que te digo algo así: “Es un alivio del estrés y se siente bien”, o “Es la única cosa en mi vida que puedo controlar de verdad”. Muchas veces es: “Mi dolor emocional es tan grande que me siento muerta. Cuando me hiero y veo que la sangre va bajando por el brazo, por lo menos sé que estoy viva”. Una niña de 13 años me dijo: “Empecé a herirme para poder resistir. Yo me lo aguardaba todo dentro, y comencé a dejar que saliera con hojas de afeitar”.

No tratan de matarse. Los que se hieren ven el acto como una manera de manejar sus emociones sin herir a nadie. “Nadie más tiene que saberlo”, razonan. Es una forma privada de resistir.

Para la mayoría, autolesionarse es una manera de expresar emociones profundas que no pueden expresar con palabras. Para otras, es una forma de expresar ira; se sienten mejor hiriéndose a sí mismas que hiriendo a otra persona. Y algunas adolescentes lo hacen como una manera de llamar la atención de personas en su vida que las consolarán al verlas.

¿Cuáles son las señales de alarma?

Debido a que esta forma de conducta autodestructiva se realiza en secreto, te pudiera ser difícil saber si tu hija se hiere. Búscale cicatrices o arañazos en sus brazos o piernas si sospechas. Fíjate la ropa que se pone. Si siempre anda con ropa de manga larga y pantalones largos en tiempo de calor, tienes motivos para sospechar. Ve si encuentras en su cuarto o en el baño objetos como hojas de afeitar, pedazos de cristal o clips doblados.

Debes saber que las autolesiones siempre son síntomas de un profundo problema emocional. Exigirle que deje de hacerse daño no resolverá nada. Siempre suele ser un problema de emociones que se guardan y no se expresan como es debido.

Si sospechas que tu hija se hiere, comprende que se trata de un problema mayor que ustedes dos. Busca ayuda de un consejero profesional que pueda evaluar los motivos y ayudarla a desarrollar maneras saludables de enfrentar su estrés.

Trastornos alimenticios

Más de tres mil mujeres jóvenes mueren todos los años por las complicaciones que resultan de los trastornos alimenticios. La observación es básica para que los padres detecten cualquier tipo de trastorno alimenticio.

Vivimos en una cultura en la que te gritan el mensaje a cada vuelta de la esquina. Ser delgada es ser bella; mientras más delgada, más bella. Los adultos sabemos que todo eso es basura, pero nuestras hijas tienden a creer lo que ven y oyen. Y las jovencitas que están desesperadas por lucir y sentirse jóvenes y bellas como las modelos que ven en las cubiertas de las revistas, en las películas y en la televisión, no saben la diferencia que existe entre ser saludables y delgadas, y el peligro de estar delgadas y obsesionadas con las calorías que consumen.

¿Qué es un trastorno alimenticio? Por lo general se manifiesta en una de las dos formas: anorexia o bulimia.

Anorexia

La anorexia es cuando una persona deja de comer para adelgazar y ser delgada, o cuando come solo pequeñas cantidades de alimentos al día y no las suficientes para mantener un peso corporal saludable. La anoréxica vive obsesionada con el consumo de calorías y a veces da la apariencia de que come frente a los demás, pero luego corre al baño a vomitar lo que comió. Otra forma popular de eliminar lo que come es mediante laxantes, que pueden conducir a la deshidratación y a problemas digestivos.

Lo curioso es que, sin importar lo delgada que esté, una anoréxica siempre se ve gorda al mirarse en el espejo. El desprecio a sí misma consume sus pensamientos. Aborrece lo que ve. Los alimentos son sus enemigos.

Sin embargo, la verdad es que los alimentos no son el problema. Siempre hay algo más profundo. Para muchas chicas se trata del control. Para algunas adolescentes, la anorexia es una manera de controlar algo en sus vidas cuando todo lo demás parece estar descontrolado. Lo que se meten en el cuerpo es lo único que pueden controlar. Es un desesperado grito pidiendo ayuda que abarca muchas necesidades emocionales profundas.

Las señales puedes ser: ansiedad en cuanto al peso; preocupación por los alimentos, las calorías y la dieta; remover los alimentos en el plato para dar la impresión de que come; rutina de ejercicios excesiva y rígida; alejamiento de la familia y amigos; depresión; viajes al baño justo después de cada comida; vasos sanguíneos anudados o partidos alrededor de los ojos y la naríz.

Bulimia

Las personas con bulimia se harta y vomita. La comida es su mejor amiga, lo opuesto del anoréxico, para quien la comida es el enemigo.

Para la persona con bulimia comer es un bálsamo, y puede comer una buena cantidad de comida para satisfacer una necesidad emocional. Para no engordar, corren al baño a vomitar lo que comieron. Algunas personas con bulimia gastan muchísimo dinero saltando de un lugar de comida rápida a otro para satisfacer su apetito, y luego vomitan para no subir de peso.

Muchas se hartan tarde en la noche cuando los demás ya se fueron a la cama y no pueden ver lo que hacen. El uso de laxantes es otra forma de eliminar lo que comieron.

Contrario a su meta, muchas personas con bulimia mantienen un peso corporal normal o un poco por encima de lo normal y muchas veces esconden sus problemas por año. Las hartadas y purgas pueden ir de una o dos veces a la semana varias veces al día.

Algunas señales pueden ser: pensamientos obsesivos sobre la comida y el peso; evidencias de vómito; viajes frecuentes al baño después de las comidas; evidencia de que la persona acapara alimentos o desaparición de estos; nudillos en carne viva y vasos sanguíneos rotos alrededor de los ojos y la nariz.

Los casos severos de anorexia o bulimia muchas veces requieren hospitalización o tratamiento en un centro que se especializa en trastornos alimenticios y donde se ofrece consejería, medicación y terapia individual y familiar.

Aun con tratamientos, muchos pacientes tienen que luchar con sus trastornos alimenticios por el resto de sus días. Es una debilidad que a veces resurge en tiempos de tensión. No obstante, es posible recuperarse por completo si se descubre pronto y se busca ayuda.

Si sospechas que tu hija puede tener uno de estos trastornos, no tengas temor de confrontarla. Busca de inmediato ayuda profesional médica y psicológica. Mientras más pronto se descubre y se trata un trastorno alimenticio, más posibilidades habrá de recuperación.

¿Qué podemos hacer?

La forma más eficaz de prevenir una conducta autodestructiva en una adolescente es guiar con el ejemplo. Examínate tú misma para ver qué tipo de modelo a seguir eres. Pregúntate: ¿Lidio con mis emociones de una forma saludable? ¿Le prometo a mi hija estar a su disposición cada vez que quiera hablar de sus emociones? ¿Estoy siempre quejándome de mi peso o haciendo comentarios en cuanto a sentirme gorda? ¿Hago comentarios negativos respecto a la forma en que engordan otras? ¿Le he dicho a mi hija que lucirá mucho más atractiva si bajara algunos kilos?

Tus comentarios y conducta no pasan inadvertidos para tu hija. El ejemplo que le des con tu propia vida le hablará mucho más alto de lo que le puedas decir.

Por Susie Shellenberger & Kathy Gowler
Tomado del libro:Lo que no te dice tu hija
Unilit

 Lo que No te Dice tu Hija

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