Descubrir mi ruta

Debemos examinarnos para conocernos

Necesitamos saber cuál fue el propósito que Dios pensó para nosotros, y así cumplirlo.

Por Myles Munroe

Nunca descubrirá quién fue usted creado para ser si usa a otra persona para encontrarse a sí mismo. Si quiere saber quién es, mire a Dios, mire al Creador, no a la creación.

Tres palabras describen a Dios. Primero, Dios es “omnisciente”, lo sabe todo. Segundo, Dios es “omnipresente”, está siempre presente en todas partes. Tercer, Dios es “omnipotente”, es todopoderoso; Dios está siempre lleno de poder, tiene en sí mismo el potencial para todo. Desde el principio Dios le dio esa misma habilidad de ser poderoso a toda su creación. Él plantó dentro de cada persona la habilidad de ser mucho más de lo que es en cualquier momento. Por lo tanto, Dios a usted lo creó para ser omnipotente.

Eso no quiere decir que seamos iguales a Dios. No. Sino que siempre estamos llenos de potencial. Nuestro potencial está en la habilidad inactiva, el poder reservado, la fuerza sin explotar y el éxito sin usar que Dios diseñó dentro de cada uno de nosotros. Su potencial es mucho más grande de lo que usted es ahora mismo. Lo que seremos es mucho más de lo que podamos creer ahora. Y así como hemos llevado la imagen de aquel hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial”(1 Corintios 15:49).

Impedimento

Pero debe recordar que no podemos llegar a ser lo que hemos nacido para ser recordando lo que somos. Simplemente como la madre águila quita la comodidad de las plumas de su nido para “agitar” a sus pichones a volar, del mismo modo que nuestro Creador nos lleva más allá de nuestras zonas de comodidad para que seamos forzados a volar. Sin esta agitación, muchos de nosotros nunca volaríamos.

Un águila que no vuela no puede cumplir su propósito. Igualmente, su vida perderá propósito y enfoque a menos que descubra sus alas. Este descubrimiento requerirá tanto sabiduría como coraje, porque la emoción de volar siempre comienza con el miedo de caerse. No obstante, usted no está solo para encontrar sus alas porque Dios, por medio de Moisés, promete responder por usted.

De hecho, el don más grande que Dios puede ofrecerle es empujarlo a una crisis de disconformidad temporal que requiera que pruebe sus alas. Este empuje hacia la crisis es el acto supremo de su amor, semejante al de una madre águila que empuja a su pichón desde el nido para forzarlo a volar. “Como un águila que agita el nido y revolotea sobre sus polluelos, que despliega su plumaje y los lleva sobre sus alas. Sólo el Señor lo guiaba…”(Deuteronomio 32:11-12).

Una razón por la que fracasamos en progresar en el cumplimiento de nuestro propósito, es que aceptamos el estado presente de nuestra vida como lo mejor que podemos hacer bajo ciertas circunstancias. Este concepto, “bajo ciertas circunstancias”, sirve para encarcelar e inmovilizar la ambición de que Dios nos ha dado, porque muchos de nosotros hemos rendido nuestro statu quo y nos hemos hecho prisioneros de la guerra en nuestra mente. Nos olvidamos que las “circunstancias” son simplemente acuerdos temporarios de la vida a los cuales estamos todos expuestos.

Nosotros miramos de soslayo o descuidamos el hecho de que estas circunstancias estén diseñadas para identificar, exponer, desarrollar, refinar y maximizar nuestro verdadero potencial.

No es lo que nos sucede a nosotros lo que importa, sino lo que hacemos con lo que sucede. La mayor parte del tiempo no somos responsables por nuestras circunstancias, sino que somos siempre responsables por la forma de responder a nuestras circunstancias. Una clave para maximizar su potencial es llegar a estar insatisfecho con las circunstancias que restringen, limitan y ahogan su potencial.

Por Myles Munroe
Tomado del libro:Potencial para cada día
Peniel

Potencial para cada Dia (Ed. Bolsillo)

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