Budín de chocolate

Budín de chocolate

“En realidad, a estas alturas ya deberían ser maestros, y sin embargo necesitan que alguien vuelva a enseñarles las verdades más elementales de la palabra de Dios. Dicho de otro modo, necesitan leche en vez de alimento sólido. El que sólo se alimenta de leche es inexperto en el mensaje de justicia; es como un niño de pecho. En cambio, el alimento sólido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual”(Hebreos 5:12-14).

Juan observa a su hermanita que tomaba gustosa una mamadera con leche, mientras él comía un budín de chocolate.

—¿Puedo darle a Sara un poquito de budín?—preguntó.

La mamá sonrio.—Creo que no—dijo.

Sara es apenas una bébe, y el chocolate podría causarle un dolor de estómago.

—¡Pero lo único que toma es leche!— exclamó.

Seguro que ya está aburrida de tomar lo mismo.

—El primer alimento para los bebés es siempre la leche —le dijo su mamá—.

Tú también tomaste solo leche durante un tiempo. Despues se añade ceral, legumbres, frutas y por último carne, y por supuesto ¡budín de chocolate!

La mamá le sonrió.

—Desde pequeño te alimentamos con mucho cuidado, ¡y mira que te convertiste en un jovencito grande y fuerte.

Juan hizo un gesto y se sentó más derecho mientras su mamá continuó.

—Juan, ¿sabías que tu padre y yo tambien procuramos alimentarte con La Palabra de Dios, La Biblia, de un modo parecido.

—¿En serio?— preguntó Juan. Parecía sorprendido.

La mamá asintió.

—Cada vez te damos más de La Palabra de Dios, de manera progresiva—dijo.

—Cuando eras muy pequeõjo comenzamos a leerte versiculos sencillos de un libro de historias biblicas. Luego te leímos el libro de las historias que te compró la abuela, que tenía palabras más difíciles y era más detallado que el anterior.

También te leíamos directamente de La Biblia algunas historias sencillas.

—Ahora yo puedo leer solo mi propia Biblia—dijo Juan.

La mamá asintió.

—Nuestro desea es que ames La Palabra de Dios—agregó.

Juan hizo una mueca.

—¿Tanto como al budín de chocolate?— pregunto.

—Sí— asintio la mamá.

Eso ¡y mucho más!

¿Y hay que de ti?¿Ya aprendiste a alimentarte solo con La Palabra de Dios? ¿O todavía eres un cristiano “bebé” que depende de otros para alimentarse? Para crecer y convertirte en un cristiano maduro aprende a leer La Biblia por ti mismo y a alimentar tu alma a diario.

Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria ahora y para siempre! Amén”(2pedro 3:18).

 

 

 

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