La habitación de la paciencia

Es allí donde nos entrenamos en esta difícil virtud

No todos, quizá nadie, nacemos siendo pacientes. Pero sí todos podemos ejercitar la paciencia.

Por Ed Delph

Aquí les presento una historia que un autor anónimo escribió con paciencia. Creo que estará de acuerdo con esto.

Un hombre observaba a una mujer con una niña de 3 años en la canasta del almacén en el que estaban. Mientras pasaban por la sección de galletitas, la niña pidió algunos paquetes pero la madre le dijo que no. La pequeña inmediatamente comenzó a llorisquear y gritar. La madre dijo tranquilamente: “Ahora Mónica nos quedan la mitad de los pasillos por recorrer, no te pongas así. No queda mucho”.

Pronto, llegó la sección de dulces y golosinas, y la niña comenzó a clamar por un dulce. Y cuando no pudo obtener ninguno, comenzó a llorar. La madre dijo: “Allí, allí, allí Mónica, solo dos pasillos más para irnos; ya casi estamos por pagar”.

Cuando llegaron a la caja para abonar, la pequeña inmediatamente comenzó a rogar por un chicle, por lo que hizo un tremendo espamento para luego descubrir que no existiría la compra de ningún chicle. La madre dijo pacientemente: “Mónica, ya estamos a cinco minutos de pagar lo que compramos y luego nos iremos a casa, y tendremos una hermosa siesta”.

El hombre las siguió hasta el estacionamiento e interceptó a la mujer para halagarla: “No pude dejar de notar cuán paciente fue usted con la pequeña Mónica”, dijo. La madre entonces respondió: “Yo soy Mónica, mi niña se llama Tami”.

Me fascinó aquella conversación de Mónica con ella misma. Y ella hace surgir la pregunta: “¿Cómo puede una sociedad que existe en comidas congeladas, puré de papas instantáneo, tortas listas para llevar y tecnología rápida enseñarle sobre la paciencia a los jóvenes?”.

El famoso programa de entrenamiento para líderes, CharacterFirst, sostiene que la paciencia es aceptar una situación difícil sin tener una fecha límite para eliminarla. ZigZiglar nota que la paciencia es el acto o la cualidad de esperar largamente por justicia o esperar el bien sin estar descontento. Los chinos tienen un dicho sobre la paciencia: “Un momento de paciencia puede evitar grandes desastres; un momento de impaciencia puede arruinar la vida entera”. ArnoldGlasow dice: “La llave para todo es la paciencia. Obtienes el pollo cuando sale del cascarón, no cuando lo rompes para abrirlo”. Bill McGlashen afirma: “La paciencia es algo que admiras del conductor que está detrás de ti, pero no del que tienes adelante”.

Aquí les dejo a ustedes un pensamiento del libro de ZigZiglarLifeLifters: “En el mundo de hoy, Mark McCormack, probablemente el manager deportivo más exitoso dentro de ese negocio, ha dicho: ‘En nuestros más de veinte años en el negocio, el 90 % de nuestro éxito involucra de alguna manera la paciencia, y un 90 % de nuestros fracasos han sido causados, en parte, por falta de ella”.

Así que la paciencia es importante. La Biblia dice que Dios es paciente. Un versículo bíblico dice: “… ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera” (Isaías 64:4 RVR 60). Dios hace todas las cosas hermosas en su tiempo (eso es otro versículo).

Algo intencional

Cuando mi hija tenía como 5 años había una canción que usábamos para volverla loca. EL coro decía algo así: “Ten paciencia, ten paciencia, no estés tan apurada. Cuando te impacientas, solo comienzas a preocuparte. Recuerda, recuerda, que Dios también es paciente, y piensa en todas las veces en las que otros tuvieros que esperarte a ti”. Cuando tienes 5 años, la paciencia no encabeza la lista de tus prioridades, ¿verdad?

El entrenamiento en “la habitación de la espera” es tan intencional como la habitación de la fuerza. La paciencia requiere de ejercicios tanto emocional como mental. Tú aprendes a ser paciente practicando la paciencia. Si podemos tomar conciencia sobre la necesidad de la paciencia, ejercitarla y crecer en ella, podemos alcanzar las recompensas de la paciencia.

En otras palabras, deseamos la paciencia y la adquirimos porque la necesitamos.La real recompensa de la paciencia es que podemos obtener un plan de ataque en lugar de un ¡ataque de pánico! Tito Plautus supo esto muchos años atrás: “La paciencia es el mejor remedio para cada problema. Piensa en todas las frases que se perdieron en el tiempo, pero justo esa permanece”. Quizá por alguna buena razón.

El diccionario Webter nos dice que la paciencia es “el sufrimiento de aflicciones, dolor, preocupación, calamidad, provocación o cualquier otro mal con calma, sin perder el control; resistencia son murmurar o impacientarse. La paciencia puede surgir de una fortaleza colosal, de una especie de orgullo heroico o de un cristiano sujeto a la voluntad divina. La paciencia es el acto o la cualidad de esperar por justicia o esperar el bien sin desanimarse”. Eso es a lo que se parece la habitación de la “espera”.

¿Con quiénes necesitamos ser pacientes? ¿Con nosotros mismo? ¿Con Dios? ¿Con otros? ¿Con nuestro cónyuge? ¿Con nuestra carrera? ¿Con nuestras aspiraciones? ¡Sí, sí, sí, sí y sí! Dios es paciente con nosotros así que seamos pacientes con los otros.

Hay un costo por la impaciencia. En Las Escrituras, Moisés recuerda el éxodo del pueblo de Dios de Egipto. Los israelitas salieron del monte Hor por la ruta del Mar Rojo, bordeando el territorio de Edom. En el camino se impacientaron y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés” (Números 24:1). ¿Cuál era el problema? La impaciencia. Dios no los destruyó. Su impaciencia lo hizo. ¿Estás impacientado por tu viaje? ¿Eres paciente?

¿Cómo adquirir la paciencia necesaria para el viaje? Una fuerza colosal y un orgullo heroico está bien pero hay un marco de fortaleza humana limitada. Tomar posesión de los recursos de Dios es mucho mejor. La paciencia es un fruto del Espíritu Santo. Lo primero que aprendemos sobre el amor de Dios es que es paciente. La “paciencia” de Job fue un trabajo interno empoderado por Dios para su viaje. ¿Tiene paciencia? Si no, entonces aprópiese de la paciencia de Dios y por favor no sea impaciente en el proceso de conseguirla.

Por Ed Delph
Autor, escritor y columnista de varios diarios estadounidenses.Presidente de NationStrategy, organización sin fines de lucro que trabaja en pos de la transformación de comunidades y su desarrollo.www.nationstrategy.com

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