¡El manifestar del Señor viene!

Y se derramará sobre la Argentina para su gloria

En medio de los últimos acontecimientos de nuestro país, el pastor Ibarra nos comparte una reflexión.

Por Pedro Ibarra

Yo creo que Cristo viene pronto por su Iglesia. El advenimiento del Señor es uno glorioso, extraordinario y es la esperanza más grande de un Pueblo que se ha ofrecido a Dios para una eternidad con Él. La Escritura, la Revelación dice que ese lugar será un lugar sin muerte, sin llanto, sin dolor ni enfermedad. Esa es la esperanza de los hijos de Dios. El cielo no está en la Tierra. El cielo es cielo porque Cristo no espera, y vendrá por nosotros.

Cuando La Biblia dice en Mateo 25:6 “¡Ahí viene el esposo!”, quisiera hablarle en esta doble perspectiva: por un lado, creo que Cristo viene pronto; pero por el otro lado, esta palabra se refiere a lo que el Señor de una u otra manera nos ha hablado, también a nivel personal, de que puede ser que el esposo venga, por la noche, pero no como la Segunda Venida sino como un derramamiento del Espíritu Santo. Un momento en el que aunque en medio de la noche, que la gente pueda decir: “El Señor está viniendo. El Señor se está derramando otra vez con poder en la Argentina”.

Creemos en la Segunda Venida del Señor, pero aquí hablamos acerca de que nuestra nación puede tener la manifestación más grande de Cristo sobre nuestra vida, y así nosotros ser de bendición para la nación.

Dios nos usó en el 2001. Creo que ese mismo Dios está nosotros, pero espero que esta vez nosotros debemos ser realmente consecuentes de otra manera con el Señor. Creo que Él nos dará una nueva oportunidad.

Cuando voy a La Escritura, a Mateo 25, y cuando veo lo que sucede en estos días, creo que la Iglesia es la llamada a iluminar y edificar con la fe de Cristo.

El espíritu que opera en la Argentina en estos días es un espíritu de orgullo entronado que ya no va solamente sobre las cosas del pueblo, el proletariado o la clase tal, sino que trata de tocar todos los estamentos de la sociedad. Y para esa dimensión, el Señor nos da el arma tremendamente poderosa que es la humildad. Todos los humildes siempre han triunfado en la vida. Dice La Biblia que Moisés era el hombre más manso en el campamento de Israel, y la mansedumbre está involucrada con humildad. Y dice La Biblia que nunca hubo tanta unción en un hombre como la que hubo en Moisés. Si nos humillamos, la unción va a sobreabundar, y ella rompe los yugos y las cadenas. La Iglesia en estos días tiene que tener esta activación pero no con la motivación incorrecta, sino que tenemos que estar más unidos que nunca, más cercanos como familia espiritual. Me refiero a que tenemos que velar más por la casa del Señor. Es un día realmente especial para la nación, y declaro que juntos nos fortalecemos.

Recuerdo que cuando era joven mi pastor decía que si apartamos a la leña o el carbón del fuego, este comienza a apagarse, se convierte en cenizas. Y así pasa con nosotros cuando nos descuidamos de la comunión con los hermanos. Hay gente que aparta días enteros para cualquier cosa o persona, pero no puede apartar nada para una actividad en el Cuerpo del Señor. Creo que Dios no pasa por alto esas cosas. Él nos llama. Nos necesitamos.

Hoy en día la nación tiene más preguntas que respuestas. Pero también creo que la nación puede tener a una Iglesia responsable espiritual que va a traer lo de Dios a la Tierra, trayendo lo del Espíritu aquí. Esta es una hora muy fuerte en ese sentido, pero creo que la Iglesia va a tener un rol protagónico.

Desde allí, me pregunto: ¿qué les pasó a las vírgenes de Mateo 25:1-3, las insensatas? ¿Por qué se las llama así? Ellas tienen todo: son vírgenes, tienen sus lámparas y esperan al Novio, pero en medio de esa espera se duermen.

¿Qué significa “insensato” en el caso mío? Esto sería pensar en lo que muchos piensan las veinticuatro horas al día, ese tema instalado en la sociedad. Todos opinan y hablan; hay gente violenta, deprimida y están aquellos ven cosas por todos lados. La gente desmaya en su ánimo. Gente de primer nivel dice que tiene miedo, terror. Dicen: “Si a una persona así le pasa eso, ¿cuánto más a nosotros?”. Entonces yo digo: ¿qué se hace para no ser insensato? Debemos animarnos con nuestros hermanos, con nuestra iglesia y mantenernos despiertos porque el Esposo viene. Otra vez, no hablo de la Segunda Venida sino que creo, porque Dios nos habló, que va a derramar su Espíritu Santo sobre nosotros, es decir, una venida en este sentido.

Hablamos de “insensatez” cuando se cae en sueño. Cuando sevive del aceito de otro. Se le pideaceite prestado. Confiar que quizá “esa gente” está en la iglesia, “aquella gente” hace la obra, “aquel ministro” predica, “ese intercesor” guerrea, “ese” trae la presencia de Dios en adoración. No. Yo necesito ganar mi lugar bajo el aceite del Espíritu Santo. Necesito mi propia retroalimentación. Mi propio avivamiento. Y el Señor va a avivarnos a todos. El aceite de los hermanos nos bendice, pero debemos ganar el propio. Debemos trabajar por nuestro propio aceite.

Cuando va a enfrentar a Goliat, debe saber que ya está. Usted no tiene que preparar nada porque aun ni las armas que le dan sirven. Tiene que enfrentarlo con lo que ya tiene en su interior. David decía: “Yo destrocé al oso, al león”. No sacó las memorias del tiempo de fracaso, de los tiempos duros. No. Él dijo: “Yo lo hice. Y lo voy a volver a hacer”. Cuando se le apareció Goliat, David dijo: “Yo ya lo hice, y a vos te va a pasar lo mismo”. La Iglesia debe tener esa misma fe en estos días. Como el Señor ya nos dio bendición, nos volverá a bendecir. Y si nos ponemos realmente a disposición, Dios realmente va a llenarnos de su gloria. Y la Iglesia va a arder en estos días.

El que tiene aceite no mira hacia atrás. Mira hacia delante y dice: “El Señor viene”, pero lo dice con sabiduría, porque los judíos también decían esto pero cuando el Mesías vino, no lo recibieron. Espero que tus ojos sean abiertos y que puedas ver un atisbo, una llamita del poder de Dios y digas: “Acá puede armarse un fuego gloriosamente grande para la honra de Dios”. De un pequeña llama puede hacerse un gran incendio. Dios puede levantar a una persona ungida.

El diablo ha venido a tocar, no con demonios pichones, estas son potestades más altas, tocan cosas sagradas de una nación como lo es la justicia o la esperanza del pueblo. ¿Usted cree que Dios va a quedarse atrás? No. Dios levantará intercesores, moverá los ángeles de gloria y cambiará la noche oscura en una noche iluminada por los que tienen aceite, una noche iluminada porque el Maestro viene, porque Jesús viene y porque el manifestar del Espíritu Santo viene. A medianoche no habrá silencio, habrá claridad y se dirá: ¡el manifestar del Señor viene!

Desde allí, yo quisiera animarle en estos días. Que mida su tiempo. Usted debe estar informado, pero debe cuidar su oído. Usted no es espiritual solamente, un astronauta. Es un ciudadano; pero escuche hasta donde su espíritu le permita escuchar. Y todo lo que escuche y lo afecte, tórnelo, transfórmelo en oración, en intercesión, y si tiene fe, en alabanza al Señor. Le digo esto porque la decepción, las broncas por aquello que escuchamos tenemos que transformarlas en guerra espiritual. Y eso traerá rédito a la Iglesia de Cristo. Ella debe ponerse de pie como nunca antes. Y será ungida con aceite fresco para esta hora.

El Señor nos dice que no nos descuidemos. A medida que pasa el tiempo, hemos tenido experiencias, visitaciones, revelaciones de La Palabra, testimonios… ya conocemos las cosas. ¿Sabe lo que sucede en algunas provincias? Plantaciones inmensas de duraznos no se cosechan porque no alcanza para pagarle a los que cosechan. No hablé con ningún loco o político. Hablé con un pastor que tiene fincas, y que me cuenta que no le conviene. No le alcanza. Esa es la injusticia. Ahora, si nos dejamos llevar por eso, perdemos. La guerra se hace en la paz. Si pierde el dominio, es dominado por alguien. No tenemos que perder ni la paz ni el dominio. Tenemos que estar en control de nosotros mismos.

Tenemos que decir: “Dios puede visitarnos de nuevo porque somos como niños hambrientos”. Que el Señor nos ayude a estar con expectativa de lo que Él hará por su Iglesia. He aquí el Maestro viene, y este año bendecirá nuestro hogar.

Los últimos meses del año pasado hemos recibido palabras del Señor que nos decían que este año 2015 será un año de completa ministración de las casas, los hogares, las familias y los matrimonios, porque si la gloria no cae en la casa, difícil que la Iglesia sustente todo.

Hace un tiempo hablaba con alguien, y decía que las cosas del Espíritu al carnal lo cansan. No encuentra sabor en La Palabra, en el quebrantamiento, no puede hallar el camino del enamoramiento. Pero les digo que el Señor nos seducirá, nos cautivará, creará hambre de su poderosa presencia.

Este puede ser un día en el que muchas cosas oscurecen, pero también es cuando el Maestro puede aparecer con más gloria y más grande manifestación del poder viviente del Espíritu Santo. Lo peor puede transformarse en lo mejor. No es que no veo lo que pasa, pero veo y siento que Dios quiere hacer algo con nosotros. Y a la medianoche apareció el Señor. “Pero, pastor, ni necesito medianoche, yo ya vivo hace rato la medianoche”, pero es más y más en este momento donde tiene que poner toda tu expectativa porque está de pie esperando el manifestar del Señor. ¿Sabe cuántos se entregaron y adoran a cualquiera, le entregaron el cuerpo a cualquiera, la billetera a cualquiera y toda su historia, y hoy son realmente lamentables restos humanos nada más? Con el Señor siempre se gana, y Él nunca paga mal.

El aceite es vital para esperar la manifestación del Señor. El que no tiene aceite no espera nada. El que no tiene aceite lee los diarios nada más Pero el que tiene aceite dice: “Creo en el bautismo glorioso de un nuevo despertar del Espíritu Santo”. Y si se hace de noche, el aceite va a sustentarlo siempre con la expectativa de que el Señor viene. El aceite trae la luz. ¿Hay luz donde camina en estos días? ¿O es su voz igual a la de todos los que están afuera? No. Ustedes un profeta de Dios, un intercesor del Señor, un hombre o una mujer llena de la fe en La Escritura.

Debe saber que muchas cosas suceden para bien. No puedo convencerlo ni decirle muchas cosas, pero sí digo: gloria a Dios que muchas cosas suceden ahora porque si algunas cosas hubiesen pasado un año antes o después estaríamos llenos de gente de otros países convirtiendo a la Argentina en la degradación más grande de este universo. Dios está haciendo misericordia, porque quizá con todo lo que sucede, el país estaría en otra circunstancia. Pero le digo algo: el Señor dijo que Argentina será para Él. No sé cómo, pero creo que Dios se glorificará.

Y por eso tenemos que tener esta confianza: a más noche, más aceite. A más noche, más luz. A más noche, más espera. A más noche, más unidos que nunca.

No estamos de fiesta. Tenemos que estar atentos y más unidos que nunca como Iglesia. El espíritu de afuera, el que es muy común dice: “Estás conmigo o estás en contra”, estamos cada uno por rancho. La Iglesia es el Cuerpo unido por las coyunturas donde el poder de Dios desciende. No puede haber otra manera sino el despertar y el manifestar de la Iglesia de Cristo. Gloria a Dios.

Por Pedro Ibarra
www.iglesiadelpuente.org

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