Tras los pasos de Esteban

Una vida de entrega y valentía

En pos del deseo de ser personas serviciales pero firmes; entregados y valientes.

Por Wilfredo de Jesús

En el mundo cristiano de hoy, algunos pastores y maestros enseñan que si declaramos firmemente nuestra fe en Cristo, Él hará caer a nuestros pies toda oposición. Eso no sucede con mucha frecuencia. A veces nuestros adversarios tratan de amedrentarnos, pero si nos paramos con firmeza pronto se van. Muchos de nuestros opositores ¾en el mundo espiritual y físico¾ son fuertes e ingeniosos. Ellos se dan por vencidos fácilmente; en realidad, ellos redoblan su oposición. Estamos en guerra, y más que seguro habrá víctimas. Jesús sufrió por hacer lo justo y noble. Si lo seguimos, sin duda también tendremos que sufrir. En su libro Extravagante, el pastor Brian Jarrett observa: “Creemos con frecuencia en las doctrinas de la cruz, y podemos explicar conceptos como la justificación y reconciliación. Conocemos el lenguaje, pero no captamos lo que implican esas verdades. La cruz de Cristo nos libera del pecado, pero nos llama a consagrar cada fibra de nuestro existencia a Aquel que compró nuestra libertad. Como pablo lo explica: Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio”(1 Corintios 6: 19,20). Jesús no es el presidente de nuestro Club Cívico de los domingos, y la Iglesia no es únicamente una reunión de tipo social. Las iglesias son una combinación de hospital y centro de comando; ¡el lugar donde los que sufren reciben consuelo y la plataforma de lanzamiento para conquistar y transformar al mundo!
Si usted logra captar esto, se dará cuenta de que el propósito de nuestra vida no viene de tener más bienes materiales, o recibir un ascenso o algún otro placer. Viene de saber que su vida realmente tiene significado en el Reino de Dios”.

¿Fue favorable para Esteban el resultado de su firme testimonio de fe en Cristo? Murió apedreado, lo cual, desde la perspectiva humana, fue un fracaso. Sin embargo, desde la perspectiva de la eternidad, fue un glorioso resultado. Como muestra de respeto, para darle la bienvenida a casa, Jesús lo recibió de pie. ¡Nada mejor que eso! Al observar la vida de Esteban vemos varios principios que podemos aplicar.

Hermosa combinación

Él cuidaba de los menesterosos en su comunidad. No exigió que lo hicieran predicador o que le dieran un título de líder de la iglesia. Él cumplió su servicio fielmente y con amor, pero estuvo listo cuando se presentó la oportunidad. Ante la oposición, él no negó al Señor. Él presentó una firme defensa de Jesús y la verdad. Cuando se dio cuenta de que lo juzgarían y ejecutarían injustamente, condenó a los líderes religiosos de la misma manera que Jesús se había referido a ellos, como “camada de víboras” y “sepulcros blanqueados”. Y, así mismo, se preocupó de sus verdugos y, con amor, oró por ellos antes de dar su último suspiro. Él habló confiadamente y con valentía, pero sin actitud de venganza. Él no oró con ternura, pero no dejó dominarse por la autocompasión ni la debilidad.

No es garantía

Pueden felicitarnos por ser fieles, o pueden condenarnos por ser tan estrechos de mente. Siempre que demos fiel testimonio de Cristo podemos estar seguros de dos cosas: oposición y gloria. Algunas personas nos interpretarán mal, y con paciencia tendremos que explicar nuestra misión para con las prostitutas, los adictos, las personas sin hogar y otros marginados. Habrá quienes piensen que hemos perdido el juicio, o peor, dirán que buscamos aplausos y poder. El compromiso de traer justicia a los oprimidos no es un plan de inversión muy sabio a menos que sepamos que la recompensa no se recibe esta vida sino en la próxima. Algún día, oiremos maravillosas palabras de afirmación, pero no las dirá ninguna persona, ¡las dirá Jesús!

La evaluación de Dios

Lo que la gente diga de nosotros puede herir o animar, pero esa evaluación no es la que importa. Un día, la alabanza de la gente será insignificante. Lo único importante será la conclusión de Cristo que haga de nuestra vida. Hoy, más que en cualquier momento de la historia, hay cristianos alrededor del mundo que dan la vida por su fe, pero no sucede en todos lados así. Aquí es socialmente aceptable ser creyente siempre que no haya una gran diferencia y que no cause muchos problemas. Aquí, el riesgo que generalmente corremos no es morir por nuestra fe; es que nuestros amigos nos aíslen porque somos “muy radicales”.

Verdaderas necesidades

¿Ve usted la injusticia que lo rodea? ¿Ve la maldad y la hostilidad al gobierno de Dios en la tierra? Si no lo ve, ¡necesita salir de su encierro! Aun en las comunidades de mayor prosperidad económica, hay corazones quebrantados detrás casi toda puerta.

Nos hemos hechos insensibles a las necesidades de nuestro prójimo. Ser consciente del sufrimiento y las necesidades de otros nos hace vulnerables, y percibimos la vulnerabilidad como debilidad. Pero si queremos ser el pueblo de Dios en el mundo, tenemos que ser vulnerables como Él fue, y dedicarnos al cuidado de nuestro prójimo. Debemos preguntar: “¿Qué puede hacer nuestra iglesia?”. Si la iglesia no se preocupa por la justicia social, debemos preguntar: “¿Qué puede hacer mi pequeño grupo, la clase, o el círculo de amigos para atender las necesidades de nuestra comunidad?”. Y si nadie está dispuesto a hacer algo, usted debe preguntar: “Señor, ¿qué quieres que haga?”.

¿Quiere usted ser como Esteban, lleno de humildad y valentía? Desarrolle una fe profunda en el Dios de Esteban. Deje que su perdón lo libre de centrarse en usted mismo, y deje que su propósito lo mueva a dar testimonio firme que le exalte.

Por Wilfredo de Jesús
Tomado del libro:Fe asombrosa
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Fe Asombrosa: Cuando Dios Se Fija En Nosotros

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