“Solo en ti confiamos”

Frente a una realidad desbordante

Que nuestros ojos se fijen en nuestro Dios. Y en nadie más. Él está de nuestro lado.

Por Evangelina Daldi

Diariamente suceden cosas que nos sacuden. Nos dejan pasmados. Nuestra cabeza se llena de miles de pensamientos en cientos de direcciones. Y no me refiero solo a nuestra vida personal. Como sociedad, como país, como nación nos sucede bastante seguido últimamente.

No quiero ni pretendo hacer juicios de valor sobre ningún tema en particular. Considero que este es un humilde espacio que pretende ir en pos de la reflexión, cada uno de nuestro lugar, desde nuestra ideología, desde nuestros principios, desde nuestro contexto de vida. Mucho menos pretendo hablar de política y emitir una opinión personal que considero poco importa.

Pero sí creo que en medio de tanta confusión, de tanto escepticismo, rencor, odio, corrupción y tanto más, podemos volver a mirar al cielo otra vez y saber que todos, creyentes y  aquellos que no comparten nuestra fe, dependemos únicamente de Dios. Aunque las circunstancias parecieran gritarnos en la cara y burlarse de nosotros otra vez más, nosotros también gritémonos a nosotros mismos lo que el Señor mismo nos ha dicho en su Palabra: Sean fuertes yvalientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará”(Deuteronomio 31:6). Eso sí es verdad. Dios sí sigue teniendo el control de todo. Él es inconmovible. Más grande y poderoso que cualquier poder sea de esta realidad terrenal como espiritual. Él es todopoderoso. Justo. Santo. Fiel. Es a eso a lo que debemos aferrarnos hoy más que nunca. Ese debe ser nuestro estandarte. Y este debe ser acompañado por un estilo de vida radical. Debemos ser personas que vayan en contra de lo que pareciera ser moneda corriente. Personas de bien. Personas de paz. Personas de amor. Personas de integridad. Personas de verdad. No blandos. No mudos. No ciegos. Sino personas firmes sabiendo en quién confiamos. Porque no nos sostiene un gobierno. Una circunstancia favorable. Un político carismático. Un grupo de poder que se autoproclama confiable. Confiamos en el Creador del universo. En Aquel que murió y resucitó. En quien nos ha hecho hijos suyos. Y en quien nos ama con amor eterno. Él nos prometió que no nos abandonaría. Nos dijo que estaría con nosotros. Independientemente de las circunstancias externas, Él está, y estará. “Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado”(Salmo 23:4).

Con esto no quiero decir que nuestro rol en medio de toda esta realidad que puede ser aplastante para gran parte de la sociedad, debamos tan solo mirar al cielo y agradecer la protección divina. Es hora de unirnos todos, juntos, y levantar nuestra voz en clamor por nuestro país. Él escuchará nuestro clamor si en humildad confesamos nuestro pecado. Debemos alzar nuestra voz e interceder por esta nación que tanta sed de justicia tiene.

Seamos valientes. No dejemos que el temor nos paralice. Sigamos confiando en que hay un Dios que no está exento de lo que sucede en el mundo. Volvámonos a Él en humildad y en clamor, y seamos un fiel reflejo de su carácter. Sigamos haciendo el bien. Sigamos siendo justos. Sigamos confesando paz. Sigamos aferrándonos a lo que el Señor ha dicho.

Y juntos, una vez más, oremos: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno”(Mateo 6: 9-13). Amén.

Por Evangelina Daldi
redacción@lacorriente.com

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