Palabras que acarician

Resaltar lo bueno de nuestro cónyuge

No solo debemos decir lo que nos molesta o lo que vemos que está mal, sino que nuestra esposa espera que también resaltemos sus cosas buenas.

Por Dra. Norma Pantojas

En mi experiencia en consejería he visto hombres que después de evaluar una situación usando solamente un razonamiento lógico, llegaron a la equivocada conclusión de que era mejor señalar lo que estaba incorrecto y el resto del tiempo, si ellos no argumentaban nada era muy lógico que sus esposas pensaran que todo estaba bien. Se dicen a sí mismos: “A fin de cuentas, ¿para qué hablar tanto?”. Para las féminas ese planteamiento no significa lo mismo. Cuando no hay halagos ni palabras de afecto, la mujer siente que todo anda mal.

No obstante, a pesar de estas diferencias cada uno debe aprender a complementarse y a sacar ventajas de esas desigualdades. La diversidad de opiniones enriquece cuando se aprende a armonizar. En mi caso particular, yo ayudé a mi esposo a cultivar la emoción, a manifestar sentimientos y a afinar su sensibilidad. A su vez, él me ayudó a fortalecer mi razonamiento en la toma de decisiones, sin dejar de considerar las emociones. Ambos hemos aprendido a tomar decisiones alumbrándonos el uno al otro y, como resultado, tenemos un matrimonio exitoso que siempre consulta las decisiones del hogar.

Es necesario comprender que a pesar de las diferencias fisiológicas, los hombres y las mujeres pueden celebrar la vida, si cada uno practica el amor verdadero, ese que es capaz de percibir y llevar la necesidad de su pareja.

Por esta razón es tan importante que el hombre conozco cómo es la mujer y lo que ella requiere, para lograr satisfacer sus necesidades emocionales.

La mujer necesita ser comprendida, ser halagada, le gustan los detalles, se centra en las relaciones interpersonales y está muy orientada a las emociones. Cuando la mujer se encuentra con el hombre, ella por un lado derrochando a manos llenas los sentimientos y palabras, y él economizándolas y midiendo cada una de estas, se lleva tremendo impacto. Ella necesita hablar y ser escuchada, mientras que él encuentra que es un desperdicio de palabras y de tiempo hablar tanto.

El hombre sabio que conoce cuán importantes son las palabras y halagos para su esposa, para su novia o para sus hijos ¾o en sus relaciones interpersonales¾ decide aprender a halagar y a disfrutar de una nueva conversación. Cuando amas y te interesas en la gente, te esfuerza por satisfacerlos y hacerlos felices.

Cuando los hombres me dicen en las consejerías que a ellos no les gusta hablar mucho, les pregunto: “¿Y por qué cuando estás en el proceso de conquista te fluyen las palabras y los detalles, y una vez que te casas, todo desaparece como por arte de magia?”. Te brotan las palabras y las atenciones porque estás en un proceso de conquista. Si pudiste ser hablador y detallista en el momento en que seducías a tu esposa, quiere decir que tienes la capacidad de lograrlo.

Si pudiste hablarle en la época de enamoramiento, quiere decir que puedes hacerlo si te lo propones. Al casarse no termina el proceso de conquista, solo comienza. A veces creo que hay hombres que piensan que contraer matrimonio es como comprar una casa. Una vez se firma la escritura, la casa pertenece a quien la compró. No se dan cuenta de que una vez que se adquiere una propiedad, el proceso no termina allí porque es necesario darle mantenimiento y hacerle mejoras que llenen las necesidades que van surgiendo en la familia. Aquellos que no se ocupan de la casa que compraron, la pierden o la mantienen en pésimas condiciones.

El ser humano fue creado por Dios con una capacidad extraordinaria para aprender y transformar las circunstancias en beneficio de él y de los demás. Si ya sabes lo significativo que es el reconocimiento para todos en este planeta, ¿por qué no comienzas a practicar? Los primeros días tal vez te sentirás ridículo, cursi, hipócrita o hasta flojo como hombre. Pero eso lo que quiere decir es que te falta práctica. Repite el procedimiento y luego prepárate para recibir los resultados extraordinarios.

Te darás cuenta de que en el fondo de los corazones de hombres y mujeres, existe la imperiosa necesidad de sentirse halagados y amados. Es un gran por cuento de las consejerías que he ofrecido, la mayoría de las mujeres piden más conversación, más expresiones de cariño, más afecto, más atención y más halagos. ¿Sabes lo que contestan la mayoría de los hombres ante esa petición?:  “Es que yo ya soy así” o “Ella me conoció así”. Esta contestación denota mediocridad, falta de sensibilidad y poca receptividad hacia el aprendizaje de toras maneras para poder llenar las expectativas de nuestra pareja. Lo curioso es que cuando la esposa se cansa de esa actitud y plantea que se quiere divorciar, él decide que realizará la hazaña que sea con tal de no perderla.

Recuerda que siempre debes ser sensible a las necesidades de la gente que amas. Por otra parte, el hombre necesita sentirse admirado por su esposa. ¡Pero cuántas veces son más las críticas que las mujeres hacen a sus esposos que los momentos de admiración! Es menester que la mujer desarrolle la costumbre de destacar lo bueno, para que cuando corrija, esa palabra caiga en terreno fértil de manera que logre los cambios deseados.

Por Dra. Norma Pantojas
Tomado del libro:Los 31 horrores que cometen las mujeres y los hombres
Thomas Nelson

Los 31 Horrores que Cometen las Mujeres y los Hombres

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