Metas concretas

¿Hacia dónde queremos ir?

Aunque pareciera que conocemos todo sobre el tema, solemos quedarnos en la teoría dejando de lado la práctica de la planificación de nuestra vida.

 Por Dan Miller

Disponemos de considerable evidencia para afirmar que las expectativas que tenemos sobre el futuro, en verdad, tienden a crear ese futuro. EL Dr. Paul YonggiCho, que lidera la iglesia más grande del mundo, ha dicho: “Lo que tiene en su corazón se convierte en su experiencia”.

Con frecuencia las personas llegan adonde esperan llegar.

Parece razonable, pues, dedicar algún tiempo a definir expectativas concretas y valiosas que le den más sentido a nuestra vida. No olvide que solo en 8% de la población tiene metas claramente definidas y apenas el 3% llega a ponerlas por escrito. Me refiero a metas concretas, no a los deseos del tiempo “quiero una casa más grande y un automóvil más moderno”. Siguiendo el proceso que le propongo, rápidamente puede ubicarse en la categoría del 3% y tenga en cuenta que finalmente ese 3% logra más que el 97% restante.

Recuerde que durante el proceso de planificación de su vida y su carrera deberá identificar: (1) sus habilidades y capacidades, (2) sus rasgos de personalidad, y (3) sus valores, sueños y pasiones.

Al integrar las áreas identificadas con oportunidades de trabajo reales que sean apropiadas para su perfil, podrá definir esas áreas en términos de metas. El siguiente proceso lo ayudará a concentrar en un objetivo. Quizá sienta que le exijo respuestas demasiado rápidas, pero lo cierto es que si no comienza por tomar algunas decisiones, se sentirá tentado a postergarlas y su historia volverá a repetirse. A menudo una decisión rápida es la mejor decisión y, sin duda, es mejor que ninguna. Nunca olvide que la locura consiste en hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes.

No es necesario escribir las metas con términos concretos, pero debe darle un punto de partida y de llegada. Lo importante es comenzar a trabajar sobre ellas; su vida solo tiene sentido cuando usted trabaja en pos de aquellas metas que le darán plenitud de sentido a su vida.

Para poder cumplir su propósito en la vida debe fijar metas en diferentes áreas. El éxito no solo se asocia con una carrera o con la situación financiera; la familia, la salud física y la vida espiritual son aspectos igualmente importantes, y son parte de un todo indivisible.

El tiempo es el único recurso que no podemos recuperar. ¿Gasta su tiempo o lo invierte? Recuerde: una meta es un sueño con plazo para su ejecución.

La planificación

Cualquier etapa de nuestra vida puede ser un tiempo apasionante lleno de oportunidades o un tiempo oscuro de confusión y encierro. Quizá usted no pueda cambiar las circunstancias, pero puede tomar la decisión de no dejarse dominar por ellas. Siempre tiene opciones entre las cuales escoger.

Poner las metas por escrito tiene un efecto mágico. He visto personas que modificaron los niveles de éxito alcanzados de manera casi inmediata por el simple hecho de definir con claridad sus objetivos y ponerlos por escrito.

Destine un tiempo a definir expectativas valiosas y concretas que le den a su vida un sentido pleno. Si no ha puesto por escrito su plan de vida, tendrá la sensación de que está conduciendo un automóvil sin sostener el volante entre sus manos.

El 6 de mayo de 1954, Roger Bannister logró por primera vez bajar la marca de cuatro minutos en la carrera de una milla. Varios médicos habían dicho que no sería posible, que el corazón humano no resistiría tamaño esfuerzo. Seis semanas más tarde, un corredor australiano repitió la hazaña. Aproximadamente un año más tarde, durante una competencia de atletismo, ocho corredores universitarios bajaron la marca de los cuatro minutos. ¿Qué había cambiado? ¿El ser humano había evolucionado en forma repentina convirtiéndose en una criatura más veloz que todos sus antepasados? No parece admisible. Lo que ocurrió es que se modificaron las expectativas. Se demostró que era posible lo que antes se había considerado imposible. La mayoría de las personas funciona sobre la base de aquello que cree que puede lograr. Si esa base cambia, los resultados cambian.

ZigZiglar tiene una historia famosa sobre el entrenamiento de las pulgas: si toma algunas pulgas y las encierra en un frasco tapado, durante unos 20 minutos saltarán desesperadamente contra la tapa intentando salir. Pasado ese tiempo, los insectos se convencen de que no pueden escapar; entonces, puede quitar la tapa. A pesar de tener vía libre para escapar, las pequeñas pulgas morirán de hambre en el fondo del frasco. Trataron de escapar una vez y ahora creen que no hay otra opción. A menudo encuentro personas que viven su vida dentro de límites que solo existen en su mente.

¿Es usted el tipo de persona que fija metas? ¿Tiene la costumbre de proponerse metas al comenzar el año? Si su respuesta es “no”, ¿por qué no lo hace? Las metas le marcan un punto de partida y de llegada. Es la manera más sencilla de darle sentido a su vida, y esto lo impulsará a usar sus dones eficazmente.

Fije metas de aquí a cinco años, y luego retroceda en el tiempo para determinar qué debe hacer hoy con el fin de incrementar las reservas de éxito en las áreas correspondientes a las mentas que se propuso. Exprese sus metas en términos concretos, y establezca parámetros que le permitan medir los avances. Es muy loable proponerse ser mejor madre, buscar un trabajo más gratificante o aprender un idioma, pero si no explicita los pasos a seguir para alcanzar objetivos específicos y mensurables, no avanzará en términos de acciones concretas. Y verá pasar otro año sin que se produzca un cambio real.

Si logra elaborar un plan de aquí a cinco años, seguramente se sorprenderá al ver cómo las puertas comienzan a abrirse. Las personas que no pueden imaginar el futuro dentro de cinco años acaban sintiéndose víctimas de las circunstancias, y viven con la sensación de que corren por la vida como alguien que se ve obligado a correr por las vías del ferrocarril sabiendo que la locomotora está justo detrás.

Por Dan Miller
Tomado del libro: 48 días Para Armar Su Trabajo.

48 Dias para Amar su Trabajo

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