La mujer soltera

Entender nuestro momento y disfrutarlo

Es difícil entender y vivir con plenitud la soltería porque muchas suelen enfocarse en el hombre que aún no llega. ¿Qué podemos hacer?

Por Tony Evans

La historia de Marta y María es una transición excelente a un aspecto importante de ser una mujer del Reino que hoy en día se aplica a una gran cantidad de mujeres. Es el área de ser una mujer soltera del Reino. En el pasaje sobre Marta y María no hay nada que nos lleve a pensar que alguna de ellas estuviera casada. En la cultura bíblica, la mujer solía ser presentada en relación a su condición familiar, ya sea que fuera la esposa de o la madre de.

Sin embargo, a estas dos mujeres ni una sola vez las vemos asociadas a esposo o a hijos, y por eso, el hecho de que María descansara a los pies de Cristo es más relevante de lo que podemos imaginar. Si María hubiera tenido que atender a su familia y a sus hijos, tal vez no hubiera experimentado el lujo de tener tanto tiempo ininterrumpido en la presencia de Cristo. Ser una mujer soltera en el Reino tiene sus beneficios espirituales. Incluso Pablo tomó nota de eso cuando le habló a los solteros.

A menudo, en la iglesia se le da mayor énfasis al matrimonio, como debería ser. El matrimonio es una institución divina creada por Dios para cumplir con el mandato de su dominio en la tierra. Muchos de los programas eclesiásticos y aun los estudios bíblicos apuntan a las parejas casadas. Sin embargo, no creo que se ponga suficiente énfasis en el valor y en la importancia que tiene la soltería.

Ser una soltera cristiana es un llamado único y enaltecido. Las Escrituras no han dejado de lado el tema. Con los años he encontrado a solteras que caen en una de dos categorías. Están frustradas por esperar lo que creen que es su verdadero propósito ¾la relación matrimonial¾, o se abalanzan prematuramente a relaciones enfermizas, por lo que viven insatisfechas con lo que tienen.

Incluso Pablo alienta a las solteras para que se den cuenta de que pueden, y deben, estar satisfechas y realizadas con su propósito superior. Pablo escribió con franqueza: Pero si te casas, no pecas; y si una joven se casa, tampoco comete pecado. Sin embargo, los que se casan tendrán que pasar por muchos aprietos, y yo quiero evitárselos”(1 Corintios 7:28). En esencia, para Pablo, el matrimonio es igual a “problemas” (vea 1 Corintios 7:32-35).

Una de las cosas que Pablo pone sobre el tapete es que en el matrimonio tienes obligaciones para con las expectativas y las necesidades de la otra persona. No puedes ir adonde quieras, como hacías cuando eras soltera. No puedes hacer todo lo que quieras, como alguna vez hiciste cuando eras soltera. Todo lo que hagas debe pasar primero por el tamiz de la satisfacción de las necesidades de tu familia. Pablo ponía énfasis en la libertad de la soltería. Esta es un área que pienso que muchas solteras no aprovechan ni disfrutan al máximo porque desearían estar casadas. No obstante, si eres soltera, eres libre.

Pablo quiere que sepas que, como soltera, tienes la oportunidad única de maximizar la perspectiva celestial en la tierra. Cuando dejas que el cielo dicte tus actos y tus pensamientos de soltera, puedes convertirte en una de las mujeres más importantes y significativas del Reino a disposición de Dios.

Desde el momento en que te distraes con la idea de que la soltería no es gratificante ¾o que deseas o que persigues un compañero, en lugar de esperar el plan de Dios para tu vida ya sea que este incluya un compañero o no)¾, dejas que la soltería interfiera con el propósito de Dios. De hecho, dejas que tu soltería interfiera con el Reino de Dios y con tu bienestar, porque has elegido pasar el tiempo pensando en casarte, sintiéndote frustrada por no hacerlo o tratando de inventar la manera de hacerlo. Dios quiere que estés contenta con tu lugar de soltera. Tienes la oportunidad que no tienen las mujeres casadas de usar al máximo tus dones, habilidades, tiempo, tesoros y talentos para la gloria de Dios. No solo eso, sino que además tienes más tiempo para sentarte a los pies de Jesús, como lo hizo María, y desarrollar una relación profunda con el Salvador.

Cuando Dios hizo a Adán, él no tenía esposa, pero tenía un propósito. Estaba tan ocupado con el propósito que Dios le había dado que ni siquiera fue él quien se dio cuenta de que estaba solo y de que necesitaba ayuda. Las Escrituras nos dicen que Dios se dio cuenta. Él hizo a Eva y se la llevó a Adán. Adán no salió a buscar a Eva.

Bajo el nuevo pacto, no se trata de hombres o mujeres en la ecuación del Reino de Dios para promover su gloria en la tierra. Como soltera tienes un propósito, y Dios te ha dotado con el poder para cumplir tu llamado de soltera. Dios te traerá un compañero, como lo hizo con Adán, si esa es su voluntad. No tienes que salir a buscar uno. Lo que puedes hacer para vivir una vida satisfecha como soltera es concentrarte en el propósito que tienes como hija de Dios, como hija de su Reino. Nunca te olvides de tu verdadero valor ni te conformes con menos que eso.

Vales mucho más de lo que te das cuenta. Eres una hija del Rey; has sido exclusivamente llamada y posicionada para vivir consagrada a Dios como una de sus principales agentes para promover sus propósitos en la tierra. Este es un alto llamado y Él te posibilitará para que lo vivas bien. Nunca olvides tu valor. Nunca te conformes con menos de lo que verdaderamente eres.

Por Tony Evans
Tomado del libro:Una mujer del reino
Enfoque a la familia

Una Mujer Del Reino

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