Amantes apasionados

La pasión es un condimento indispensable

Si en tu matrimonio sientes que la “chispa” se perdió, debes ponerte manos a la obra.

Por Linda Dillow y LorrainePintus

Dios dice que la pasión es intensa, es invalorable y que la llama del Señor es su fuente. Lee esta hermosa definición poética de amor y pasión que cuenta la novia a su amado: Grábame como un sello sobre tu corazón; llévame como una marca sobre tu brazo. Fuerte es el amor, como la muerte, y tenaz la pasión, como el sepulcro. Como llama divina es el fuego ardiente del amor. Ni las muchas aguas pueden apagarlo, ni los ríos pueden extinguirlo. Si alguien ofreciera todas sus riquezas a cambio del amor, sólo conseguiría el desprecio”(Cantares 8: 6-7).

Para ayudarte a disfrutar la profundidad de estos versículos, los hemos parafraseado: “Oh mi amado. Abrázame cerca de tu corazón. Envuélveme en tus brazos y sostenme fuerte como tu posesión más parecida. Tu amor, fuerte como la muerte, me sostiene con una fuerza irresistible. Me entrego a este amor y deseo estar plena y completamente absorbida por él. Mi amor por ti es violento, vigoroso, incesante. No podría soltarme más de lo que la tumba suelta a los muertos. Mi amor apasionado es una llama encendida no por el hombre sino porque el Dios sagrado. Es una antorcha a prueba de agua, una llama de fuego que las aguas poderosas no pueden apagar”.

Este amor apasionado descrito por la sulamita es originado en el amor celoso que Dios Todopoderoso tiene para nosotros.

La misma palabra hebrea traducida en Cantar de los Cantares 8 como “pasión” es a menudo usada en el Antiguo Testamento para describir la pasión de Dios. En ocasiones, la palabra es traducida como pasión, y en otras como celos. Varias veces encontramos la frase: “el celo del Señor” (2 Reyes 19:31; Isaías 9:7). El celo de Dios, su amor apasionado y celoso por su pueblo, en una pasión consumidora que es tanto intensa como invaluable.

El amor de Dios es intenso, invaluable y continúa edificándonos. Siempre busca, persigue, edifica.

Esto es pasión de verdad. Esto es pasión santa. Una llama inagotable encendida por nuestro Dios amoroso que siempre busca al amante, la persigue a ella y forja el amor. Esta pasión comienza en lo íntimo de la relación y penetra en cada faceta de nuestro ser hasta que el fuego del amor queme con brillo.

¿Cómo prendemos esta llama de pasión en nuestros matrimonios? Comencemos por hacer de la pasión una prioridad.

Nuestra prioridad

El doctor Paul Pearsall declara: “El matrimonio está primero. Todas las personas y eventos vienen luego. Hijos, padres, trabajo, entretenimiento, todos se benefician más de la prioridad conyugal en lugar del sacrificio conyugal, porque el matrimonio es la unidad central de todos los otros procesos”.

Las parejas buscan intimidad en sus relaciones amorosas, pero la cosecha es escasa porque plantamos y nutrimos poco. Goethe estaba en lo cierto cuando dijo: “Las cosas que más importan nunca deben estar a merced de las que importan menos”.

Dios primero, nuestros esposos luego. Ese es nuestro compromiso. Hemos hecho votos para transformarnos en los amantes de nuestros esposos más excitantes cada año. Tener la prioridad correcta —que nuestro cónyuge es el número uno de todas las personas en la Tierra— es la base.

¿Cuál es tu actitud? ¿Es ella una prioridad alta? ¿Lo ves como tu amante o solo comoel padre de tus hijos, el que saca la basura y ronca? ¿La ves con ojos de “amante” o con ojos que lo han visto demasiadas veces pero en realidad no lo ven? ¿Ha menguado la intensidad del compromiso? ¿Lo persigues y trabajas para forjar un amor apasionado entre ambos o se ha convertido tu vida en algo monótono?

Recapturar la pasión tiene que ver primero con tu actitud de ser la amante de tu cónyuge. La pasión comienza con las prioridades, no con los genitales.

Tal vez pienses: “¿En qué planeta viven? Nadie puede seguir viendo a su marido con ojos de amante en medio de la vida diaria. ¿Estás diciendo: ‘Arrójalo al piso mientras revisa la factura de la luz’ o ‘Sedúcelo mientras hierves huevos’?”. Estamos de acuerdo en que es difícil mantener la pasión, pero no imposible. El sexo no es un evento. Es un entorno. Tenemos que hacer de la pasión una prioridad y entonces establecer un ambiente en el que esta reine.

Justo ahí

El diccionario define ambiente como “una buena sensación que la mente recibe de un lugar”. ¿Qué sensación recibe tu mente cuando entra en la habitación? ¿Pasión o pánico? ¿Deseo o desastre? Muchas habitaciones matrimoniales lucen como el depósito de basura familiar. La ropa sin doblar tirada por todo el piso. Las sillas con diarios apilados. En el rincón hay cajas que planeaste desempacar cuando te mudaste hace siete años. Debajo de la cama hay zapatillas olorosas desparramadas.

Dicha habitación es usualmente la última en ser limpiada y decorada. A las áreas del living, la cocina, el cuarto de los niños, se les da un toque creativo. Pero, ¿quién mira la habitación principal? Solo los dos amantes.

Entra a tu habitación y mírala detenidamente. ¿Es un lugar preparado para el amor apasionado? Si no es así, monta el escenario.

En Cantar, el rey se esforzó bastante para preparar una suite de novia lujosa para su amado. Hasta ordenó unas ramas de cedro del país de ella para que se instalaran en el techo del dormitorio, y así su amada se sintiera como en casa. Vemos que Salomón se preocupó lo suficiente para crear un lugar hermoso y un ambiente propicio para la pasión.

Fíjate en el panorama que ofrece tu habitación y pregúntale a Dios por dónde comenzar la transformación.

Momento de la preparación

Tu sentido de sensualidad comienza en tu mente antes de que tu cónyuge entre a la habitación. Pensar sexualmente es un estado mental, un enfoque. ¿Te das tiempo suficiente para enfocarte en la pasión? Recuerda, tu mente es tu órgano sexual más importante, úsalo.

Raquel, una artista gráfica que trabaja fuera de su casa, descubrió esto a la fuerza. “Había preparado el escenario para la pasión, le dije a mi esposo que se anticipara para una noche de pasión, hice su cena favorita. Todo estaba listo excepto yo. Trabajé en mi proyecto hasta que mi marido entró. Aunque los preparativos externos estaban en su lugar, mi corazón y mi cuerpo estaban en ‘etapa de proyecto’ y en realidad nunca pasó a ‘etapa pasión’. Debo prepararme, y eso incluye darme tiempo para adoptar una mentalidad para la pasión”.

Por Linda Dillow y LorrainePintus
Tomado del libro:Temas de intimidad
Nelson

Temas de Intimidad

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