Una gran mamá

Costa Rica

El testimonio de “Melba” Jiménez, una mujer ejemplar que ha cambiado la vida de miles de niños en su país.

 En Costa Rica, más de treinta y cinco mil niños son víctimas de violencia y abandono cada año, de acuerdo con datos del Patronato Nacional de la Infancia (PANI).

Sin embargo, una mujer decidió ser de bendición en esta tierra al dedicar su vida al cuidado de niños provenientes de hogares disfuncionales, para brindarles una vida llena de amor y de esperanza.

Esto sucedió luego de que Dios sanara a una hija suya y a un niño que estaba bajo su cuidado, de una enfermedad declarada como terminal.

 Pasos de fe y sanidad

“Vivíamos un tiempo muy difícil; tratábamos de aceptar la realidad de la vida, de que nuestra niña iba a morir, pero también había un niño que estaba abandonado, y el doctor decía que para él era muy duro que este niño iba a morir solo en un hospital, sin familia, y bueno lo llevamos a la casa”, relató Melba Jiménez del Hogar Casa Pan.

Según esta mujer, en medio de ese tiempo de dificultad, Dios iba a glorificarse.

“Creo que el Señor tenía grandes propósitos con la vida de este niño también. Cuando ella sanó, yo prometí a Dios ayudar a niños y niñas por gratitud a que Él me devolvió la vida de mis dos niños. Le dije a Dios que le dedicaría toda mi vida, para servirle a Él a través de los niños”, agregó.

Así resume Jiménez la historia de cómo inició la noble labor de acoger en su casa, a niños y niñas víctimas de abandono y maltrato familiar.

Hogar pleno

En el Hogar Casa Pan, los niños son recibidos con las puertas abiertas y se les brinda amor y cariño, como si fuesen sus propios hijos.

A lo largo de su vida ha criado a más de cien menores, los que residen en su casa hasta alcanzar la mayoría de edad.

“Tengo el respaldo de Dios en todo momento. Al principio yo me preocupaba un poco cuando necesitaba algo, pero aprendí que era un trabajo de Dios. El mío era el cuidar niños, velar por ellos, tratar de hablarles y enseñarles de Él, enseñarles valores que se perdieron. El resto le corresponde al Señor”, indicó Jiménez.

A pesar de no contar con el respaldo del Gobierno, la fe de esta mujer ha sido fundamental para sostener su labor.

El milagro del apoyo familiar

Incluso ella asegura que el hecho de recibir el apoyo de su familia es parte del milagro de Dios.

“Un día una señora me dijo: ‘Doña Melba, para mí el mayor milagro es el que tu esposo e hijos aceptaran esta vida’. Al principio nos costó un poco porque yo nunca le dije lo que sucedía (él era un agente de ventas). Cuando mi esposo se iba de gira yo ya tenía cinco o seis niños, y cuando regresaba había ocho o nueve. Entonces creo que al final él tenía hasta temor de ir a trabajar porque siempre encontraba más niños”.

Sin embargo, a pesar de las dudas y temores, su esposo siempre brindo su apoyo.

“Siempre dimos el apoyo para que lo hiciera. Al tiempo ella nos confesó que había sido una promesa a Dios para ayudar niños. Yo pensaba: ‘¿Cómo vamos a hacer?, pero acá estamos. Nada nos ha faltado, Dios nos ha protegido y nos ha bendecido”, aseveró Víctor Guzmán, el esposo de Jiménez.

Las respuestas de Dios

Ellos han visto la mano de Dios intervenir directamente, pues en más de treinta y cinco años de ministerio, Él ha provisto abrigo y alimento fielmente.

El aumento de miembros de la familia hacía necesario un lugar más espacioso para darles una mejor calidad de vida a los niños y adolescentes. Hasta que Dios les dio un regalo inimaginable.

“Oré por unos cinco años. Siempre estuve muy contenta donde estaba, y creo que Dios me dio más de lo que necesitaba. Me dio una hermosísima casa. Dios fue tan generoso, fue algo que por mi mente nunca pasó”.

La casa donde vive actualmente Jiménez con su gran familia, fue donada por un estadounidense que conoció su historia.

Ministerios cristianos en acción

Muchos ministerios se han sumado a esta causa; tal es el caso de Theos, una organización con bases cristianas.

“Aquí en Casa Pan venimos básicamente una vez al mes con voluntarios y el equipo de ayuda social de Theos, y les traemos un estudio de La Biblia y les traemos actividades para compartir con los chicos”, comentó Laura Sánchez, de Theos.

“Somos una organización que recibimos grupos de Estados Unidos que vienen por una semana compartir el Evangelio y a colaborar en diferentes lugares.Venimos con jóvenes y adultos que traen donaciones para doña Melba. Venimos y jugamos con los niños y los ayudamos en diferentes quehaceres como la lavandería, la cocina, dependiendo de la necesidad”, dijo Verónica Barrantes, de Score International.

A estos grupos de ayuda se suma el ministerio CBN, que abasteció de alimentos a esta familia y también les llevó la alegría de Súperlibro, la serie infantil que narra historias bíblicas a los pequeños.

Los pequeños disfrutaron de un episodio exclusivo y cantaron al ritmo de la canción lema “Poema de salvación”.

Parte espiritual es lo más importante

Tal como Melba lo asegura, la parte espiritual es fundamental en este hogar.

“Los más importante en la vida de estos niños es la parte espiritual. Más que muchas otras cosas. Porque el Único que puede sanar todas las heridas que ellos traen es el Señor. Siempre les hablamos de Él”.

Según Jiménez, Hogar Casa Pan es una familia, no un albergue.

“Yo creo que una parte muy importante es que esto no es un albergue; esto es una familia. El niño que ingresa, ingresa en calidad de hijo, soy una mamá que abraza mucho, pero también puedo dar nalgaditas de corrección…”.

Fuente: Mundo Cristiano

 

 

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