El gozo en la familia

Aprender a disfrutar juntos como familia

Este es un pilar fundamental que mantendrá a nuestro hogar en constante crecimiento.

Por Jimmy y Aída Cornejo

Al reconstruir la muralla de Jerusalén, Nehemías percibió que al inicio el pueblo trabajó con entusiasmo, pero, trabajaron hasta la mitad de la muralla y lo dejaron allí. Continuamos con la reconstrucción y levantamos la muralla hasta media altura, pues el pueblo trabajó con entusiasmo”(Nehemías 4:6). El pueblo tuvo fuerza, ánimo y entusiasmo al inicio. Pero luego se desanimó. Por eso la muralla llegó solo hasta la mitad.

Eso pasa también cuando iniciamos la edificación de un hogar. Al inicio tomamos la decisión de poner los ladrillos uno encima del otro con entusiasmo y alegría. La fidelidad, la honra, el perdón y el servicio levantan las paredes del hogar. Pero algo pasa en poco tiempo. Nos sentimos débiles y desanimados. El gozo se pierde y dejamos el trabajo a medias, porque “el gozo del Señor es nuestra fortaleza”.

¿Dónde perdemos el gozo en el matrimonio y en el cristianismo?

Que la vida es para disfrutarla, no para aguantarla, es la frase que aprendimos de unos buenos amigos, pero el principio está en La Biblia: “… Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos”dice 1 Timoteo 6:17.

Usted debe preguntarse hoy: “¿Estoy disfrutando a mi familia, a mis hijos, a mi cónyuge?”. La mayoría de las veces la respuesta es negativa, porque no tenemos tiempo. Nuestra alternativa es buscar tiempo para reír en familia, celebrar y jugar juntos.

El matrimonio no es para aguantarlo, sino para disfrutarlo; el esposo o la esposa, no son para aguantarlos, sino para disfrutarlos. Muchos hogares no reflejan la verdadera imagen de Dios a este respecto. El estrés, la falta de tiempo, la violencia, la incomprensión, los problemas de salud o la tensión económica convierte nuestras casas en lugares que son poco atractivas para sus miembros, entonces cada uno escapa por su lado, y la casa se desmorona.

Algunas personas nos preguntan por qué elegimos el gozo como uno de los ladrillos básicos para la edificación de un hogar. Piensan que hay otras cosas más importantes. Pero Jesús eligió un momento de celebración y alegría para empezar su ministerio, por lo tanto debe ser importante, ¿o no?

Gozarse con Dios y con los hermanos, ese es el plan de Dios. El Señor nos está preparando una gran fiesta… un gran banquete que lo disfrutaremos en su compañía. Dios no quiere únicamente lo que podemos hacer para Él, sino lo que hacemos con Él.

La Biblia Amplificada dice: “Padres, no provoquen ni irriten ni molesten a sus hijos, no sean duros con ellos ni los hostiguen, no sea que se desanimen o pongan groseros y de mal humor, y se sientan inferiores o frustrados; o se vuelvan infelices” (Colosenses 3:21). El mismo versículo en La Nueva Biblia Española dice: “Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se depriman”. En el griego la palabra que se traduce “depriman”, “desanimen” o “vuelvan infelices” significa literalmente “dejar de soplar el viento sobre las velas de un barco”. Dios nos dice que vivíamos con entusiasmo y enseñemos a nuestros hijos a divertirse y a apreciar la vida.

El apóstol Pablo le aconseja a Timoteo: “el que no se ocupa de los suyos, especialmente de los de su propia familia, no tiene derecho a llamarse cristiano, y es peor que un infiel” (LBAD). Eso no tiene únicamente que ver con la provisión económica, se relaciona con el gozo, con la alegría, con la paz. Estas cosas deben ser provistas mediante nuestra relación con ellos.

Dios mantiene su entusiasmo por nosotros, sus hijos y nos ama con alegría, entusiasmo y pasión a pesar de quiénes y cómo somos. “La importancia que tienen sus hijos para usted puede ser medida por el tiempo que pasa con ellos”, dijo Ed Cole. Recuerde esto cuando esté decidiendo si asistir o no a una actividad que para ellos es importante. Compartir tiempos de diversión y esparcimiento fortalece la relación con los hijos.

“El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres”(Malaquías 4:6). Es el corazón de los padres el que tiene que volverse a los hijos, no al revés. No trate de obligar a los chicos a hacer su voluntad. Interésese por los gustos de ellos, métase en sus vidas, celebre la individualidad de cada uno y fortalezca una amistad con ellos.

Estar alegres es una opción que la podemos tomar a pesar de las crisis. Leí una frase hace poco que decía que no reímos porque estamos felices, sino que estamos felices porque reímos. “Te alegrarás en la fiesta junto con tus hijos y tus hijas, tus esclavos y tus esclavas, y los levitas, extranjeros, huérfanos y viudas que vivan en tus ciudades… pues el Señor tu Dios bendecirá toda tu cosecha y todo el trabajo de tus manos. Y tu alegría será completa”(Deuteronomio 16:14-15). No me había dado cuenta hasta ahora que el estar alegre y celebrar con mi familia era un mandato de Dios, es más, la última parte del versículo usted debería subrayarla. “Tu alegría será completa”.

El trabajo es importante, los estudios también, servir al Señor es fundamental, debemos trabajar en nuestra relación con los amigos y hermanos de la iglesia todo el tiempo y también necesitamos tiempo para nosotros mismos. Pero en medio de todas estas cosas, ¿dónde queda el tiempo para disfrutar como familia?

En una sociedad que se especializa en hacer comparaciones, los chicos crecen en un mundo que premia a las que son más bonitas, los que son más rápidos, los que son más fuertes, los que son más ricos, los que son más inteligentes. El único lugar en el que ellos pueden encontrar refugio y seguridad será detrás de las paredes de su hogar. Sus padres deben gozarse con ellos y en ellos para que puedan afirmar su identidad.

Por Jimmy y Aída Cornejo
Tomado del libro:Edifica familias
Desafío

Edifica Familias: Bendice Generaciones

1 comentario en El gozo en la familia

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