El que salió del cuadro

Porque el Señor se despojó a sí mismo y vino a nosotros

Por E. Stanley Jones

Un niño estaba frente a un cuadro de su padre ausente. Se volvió a su madre y melancólicamente dijo: “Me gustaría que mi padre saliera del cuadro”.

Este pequeño expresó el anhelo más profundo del corazón humano. Nosotros que hemos visto la imagen de Dios en la naturaleza estamos agradecidos, pero no satisfechos. Queremos que nuestro Padre salga del cuadro impersonal y que nos encuentre como persona. “Lo impersonal no dejó ninguna amarra en mi corazón”, dice Tulsi Das, el gran poeta de la India. Nunca lo hace, porque el corazón humano es personal y quiere una respuesta personal.

“¿Por qué los principios no lo hacen? ¿Por qué necesitamos a un Dios personal?”, preguntó alguien. Bien, suponga que usted se acerca a un niño que llora por su madre y le dice: “No llores pequeño; te estoy dando el principio de la maternidad”. ¿Se secarán las lágrimas y el rostro del niño brillará? Difícilmente. El niño hará caso omiso de su principio de maternidad y llorará por su madre. Todos queremos, no un principio ni un cuadro, sino a una persona.

El Padre ha salido del cuadro. La palabra se hizo carne. Ese es el significado de la Navidad. Jesús es Emanuel, Dios con nosotros. Él es el acercamiento personal de lo invisible. Nos quedamos casi sin aliento cuando la imagen sale del cuadro. No nos atrevíamos a soñar que Dios era como Cristo. Pero lo es. Así como analizo químicamente el diminuto rayo solar y descubro en él la composición química del inmenso Sol, así miro el carácter y la vida de Jesús y sé cómo es el carácter de Dios. Él es como Cristo.

“Usted tiene ventaja”, dijo el Dr. Hu Shih, el padre del Movimiento del Renacimiento en China, “todas las ideas del cristianismo han llegado a estar encarnadas en una persona”. Sí, y la ventaja adicional de nuestra fe es esta: “La palabra Navidad debe hacerse carne en mí. Yo también debo ser la palabra hecha carne. Yo debo ser una Navidad en miniatura”.

El espíritu cristiano es el espíritu de la Navidad que se extiende durante todo el año. Es la actitud hacia cada persona… el espíritu de cada acción.

“Padre de gracia, así como tú has salido del cuadro, ayúdame en este día a salir del cuadro, y permite que alguien vea en mí el significado de una Navidad. Que yo pueda ser el mensaje de la Navidad. Amén”.

Por E. Stanley Jones
Tomado del libro: La vida abundante
Peniel

La Vida Abundante

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