Recupere la confianza en Dios (y en los demás)

Quizá haya heridas que sanar

Ed Delph, y Alan y PaulyHeller

A menudo tomamos decisiones sobre si debemos confiar o no en otras personas, organizaciones, situaciones, Dios e incluso nosotros mismos. La confianza es realmente uno de los asuntos fundamentales de la vida humana. Todos los días confiamos en que alguien cumplirá con las reglas sociales en los casos en que nuestro mismo bienestar dependa de ello. Pero en otras situaciones, en su mayoría asociada con las relaciones, muchas personas dudan de depositar su confianza en los demás. La mayoría de nosotros hemos sido alguna vez heridos, decepcionados, o defraudados por personas cercanas y, como resultado, nos hemos vuelto prudentemente cautelosos en el grado de confianza que depositamos en los demás. Lo mismo ocurre con Dios.

Si desea confiar en el Señor debe conocer su Palabra. Su nivel de confianza puede ser bajo si no pasa ni siquiera un minuto por día con ella. No puede confiar en Dios si no lo conoce íntimamente; y no puede conocerlo si no es a través de su Palabra. Y si desea conocerla, debe tener cierta disciplina e intención de leer y estudiar La Biblia. Al aprender a recuperar la confianza en Dios, muchos cristianos se encuentran con el mimo obstáculo: se han convertido en lo que yo llamo “endurecidos por La Palabra”. Junto con la falta de conocimiento de Dios, los votos que usted hace en contra de Él hacen que la confianza resulte imposible. Cuando una persona tiene un sistema de valores lleno de juicios propenso a errores, esa persona no puede tomar decisiones sensatas. Es como tener herramientas rotas y gastadas para un trabajo importante.

Mi amigo Mike me dijo: “Las personas te decepcionarán, pero Dios nunca te decepcionará”. Durante mis años de andar con el Señor, Él me ha demostrado una y otra vez que su Palabra tampoco me decepcionará nunca. A continuación presentamos seis motivos por los que puede confiar en todas las palabras que hay en esa Palabra:

La confianza en Dios produce una vida guiada, generada y alimentada por el Espíritu. Muchos de los salmos de David comparan diversos aspectos de los hombres malvados y su destrucción resultante con las cualidades y bendiciones opuestas a las personas fieles. En el Salmo 52, describe a las personas malvadas como aquellos que se jactan de sus diversas formar de maldad. Por contraste, se regocija por la esperanza de los justos al cantar. “Pero yo soy como un olivo verde que florece en la casa de Dios; yo confío en el gran amor de Dios”. Somos plantados por el Señor, alimentados por Él y siempre hacemos su voluntad. Este estilo de vida comienza con la confianza en el Señor.

La confianza en Dios nos acerca a Él. “Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas” dice el Salmo 61. Con estas palabras David repite la canción narrativa que Moisés cantó a toda la nación al final de sus andanzas por el desierto, listos para entrar en la Tierra Prometida. ¿Desea acercarse a Dios? No hay nada que se compare con saber que usted está cerca de Él, sintiendo su amor y su protección. Confíe en que el Señor lo protegerá; refúgiese debajo de sus alas. Tiene la opción de permanecer en su tabernáculo. Todo comienza con la confianza.

La confianza en Dios le da valor para declarar sus obras. El apóstol Pablo, admitió en una carta que escribió a la iglesia de Corinto: “Me presenté ante ustedes con tanta debilidad que temblaba de miedo”. Después de todo, Pablo también era humano y no sabía cómo sus oyentes iban a recibir su mensaje del Evangelio: con corazones abiertos o con ostracismo. Pablo, que era experto en las escrituras del Antiguo Testamento, no solo conocía, sino que había experimentado de primera mano la verdad del Salmo 73: “Para mí el bien es estará cerca de Dios. He hecho del Señor soberano, mi refugio para contar todas sus obras”. El temor puede impedirle declarar el Reino de Dios como lo desea. Pero cuando el Señor sea su refugio y se acerque a Él, el temor al rechazo se irá. Deposite su confianza en Dios y como fruto de esa confianza, huirá el temor.

La confianza en Dios lo ayuda a armarse de valor. ¡Qué inspiración y ejemplo es David para nosotros! Su vida se ve como una serie televisiva de acción y aventura en la que una semana tras otra el héroe está inmerso en situaciones que ponen su vida en peligro. Sin embargo, David fue un verdadero héroe de la fe que superó las dificultades que se le presentaron una y otra vez porque confió en Dios para que lo ayudara a salir delante de las calamidades que parecían imposibles de superar. El apóstol Pablo dijo: “Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en nuestra contra?”. Tener nuestra confianza en Dios nos infunde valor en todas las situaciones. Alguien que se opone a nosotros se opone a Él.

La confianza en Dios le permite superar los efectos negativos de la incertidumbre. Dios tiene el control; Él lo guía por el laberinto de circunstancias de la vida y las decisiones que debe tomar a lo largo del camino. ¿No sabe qué carrera elegir? ¿Con qué hombre casarse? ¿Si comprar o no una casa en particular? ¿Cómo disciplinar a sus hijos? ¿Cree que sus problemas son demasiado pequeños para que el Señor se ocupe de ellos? Si los cabellos de su propia cabeza están contados, ¿no cree que Dios puede tener un plan para su vida? El Señor que lo creó, lo escogió y formó su personalidad ha preparado una obra para usted que lo va a desafiar, recompensar y dar una vida plena. No ha preparado un trabajo sin salida y pobreza para su futuro. Encontrará su voluntad para su vida si confía en Él de todo corazón.

La confianza en Dios lo mantiene en un lugar seguro. El rey Salomón escribió: “Temer a los hombres resulta una trampa, pero el que confía en el Señor sale bien librado” (Proverbios 29:25). Es natural preocuparse por lo que los demás piensan sobre uno. Sin embargo, a la persona que confía en Dios le preocupa más lo que piensa Él, no se deja influenciar por el qué dirán. Muchos de los judíos de la época de Jesús no podían entrar en el Reino de Dios porque su temor a los hombres superaba su temor al Señor.

No permita que el temor de perder prestigio delante de sus amigos y conocidos lo descalifique del Reino o lo prive de sus beneficios. La confianza en Dios a menudo exige que los creyentes actúen de manera contraria a la opinión popular. A las personas les encanta exaltarse a sí mismas a la vista de los demás, pero Jesús dijo: “Porque el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.  Sea obediente al Señor y confíe en Él humillándose a usted mismo. Sea respetuoso con los demás y hónrelos como si fuera su siervo. Deposite su confianza en Dios y actúe en consecuencia.

 

Ed Delph, y Alan y PaulyHeller
Tomado del libro: Confianza, el combustible de las relaciones humanas
Peniel

Confianza

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