Quita lo tóxico de tu mente

La conexión entre nuestra mente y nuestro cuerpo

Por Dr. Caroline Leaf

¿Alguna vez te has sentido desalentado, desconcentrado o abrumado? ¿En tu vida o en tu familia existen patrones insalubres que parecen imposibles de romper?

Afortunadamente ahora tenemos una mejor comprensión que nunca de cómo los pensamientos afectan nuestras emociones y nuestros cuerpos. Vemos con claridad cómo la ciencia que estudia el cerebro se alinea con La Escritura: tu mente puede renovarse, puedes erradicar las emociones y los pensamientos tóxico, y tu cerebro puede “encenderse” de verdad.

Los pensamientos tóxicos son como el veneno, pero la buena noticia es que puedes romper el ciclo de pensamientos tóxicos. Puedes revertir los efectos de estos pensamientos. Entonces, una vez que el ciclo de pensamiento tóxico se haya roto, tus pensamientos pueden comenzar de verdad a mejorar cada aspecto de tu vida: tus relaciones, tu salud y hasta tu éxito.

Un pensamiento puede parecer inofensivo, pero si se convierte en tóxico, tan solo ese pensamiento puede transformarse en algo peligroso de manera física, emocional y espiritual.

Los pensamientos pueden medirse, y ocupan un espacio mental. Son activos; crecen y cambian. Influyen en todas las decisiones, las palabras, las acciones y las reacciones físicas que tenemos.

Un pensamiento activo

Cada vez que surge un pensamiento, el cerebro y el cuerpo cambian en forma activa, para bien o para mal.

Existen doce esferas de pensamientos tóxicos, una pandilla nociva a la que llamo la “docena sucia”, que puede ser tan dañina como el veneno para nuestra mente como resultado del abuso o de un trauma horroroso en especial. Los pensamientos tóxicos afectan a la gente en todos los momentos de la vida, en toda parte del mundo, todos los días. Incluso algo tan pequeño como una irritación menor puede convertirse en algo tóxico, y es necesario erradicar estos pensamientos.

Permíteme presentarte a la docena sucia, aspectos de nuestra vida que son el blanco de los pensamientos tóxicos:

  • Pensamientos tóxicos.
  • Emociones tóxicas.
  • Palabras tóxicas.
  • Decisiones tóxicas.
  • Sueños tóxicos.
  • Semillas tóxicas.
  • Fe tóxica.
  • Amor tóxico.
  • Contacto físico tóxico.
  • Salud tóxica.
  • Calendarios tóxicos.

El resultado del pensamiento tóxico se traduce como estrés en tu cuerpo, y esta clase de estrés es mucho más que una simple emoci´øn fugaz. Estrés es un término global para referirse a la tensión extrema de los sistemas de tu cuerpo como resultado del pensamiento tóxico. Daña el cuerpo y la mente de múltiples maneras que van desde problemas de memoria hasta serios problemas mentales, en el sistema inmunológico, en el corazón y en el aparato digestivo.

Cuando se dispara el estrés, ningún sistema del cuerpo se salva. Un enorme cuerpo de investigación colectiva muestra que hasta un 80% de los problemas de salud física, emocional y mental de hoy pueden ser el resultado directo de nuestros pensamientos. Sin embargo, hay esperanza. Puedes romper el ciclo de pensamiento tóxico y comenzar a construir patrones saludables que traigan paz a una constante sucesión de pensamientos tormentosos.

No tenemos por qué permitir que la docena sucia y sus socios criminales (enfermedades mentales y físicas) invadan la privacidad de nuestro cerebro y de nuestro cuerpo. Estamos equipados para desintoxicar y desarrollar el potencial de nuestro magnífico cerebro. Dios nos ha dado un plan de esperanza: podemos encender nuestro cerebro, renovar nuestra mente, cambiar y sanar.

Existe evidencia que muestra que tus emociones y pensamientos pueden suministrarle a tu cuerpo la mayor toxicidad de los alimentos de consuelo, gracias al nexo ahora innegable entre el cuerpo y la mente. Por esta razón, los dietistas y nutricionistas te dicen (o deberían hacerlo) que nunca comas cuando estás enojado. Es como si el enojo se filtrara en el alimento que ingieres, mientras tu cuerpo trata de digerirlo.

Hay gran cantidad de sustancias químicas del estrés que pueden liberar tus pensamientos y emociones tóxicas. Cuando se les permite provocar disturbios en el sistema digestivo, crean un cóctel venenoso que daña tu salud.

Algunos trastornos digestivos que pueden surgir debido a los efectos de los pensamientos y las emociones tóxicas incluyen: estreñimiento, diarrea, náuseas y vómitos, calambres, úlceras, síndrome del intestino permeable (cuando los nutrientes escapan por las paredes del estómago y del colon, y no llegan a las células), síndrome del colon irritable (cuando los intestinos se comprimen demasiado, o no se comprimen lo suficientes, lo cual reduce la óptima absorción de nutrientes).

Estas son las malas noticias, pero hay buenas noticias y en gran cantidad. La ciencia demuestra con claridad la conexión entre los pensamientos y emociones, y entre el bienestar físico y el mental. Mientras mejor manejes el campo de tus emociones y pensamientos, más aprenderás a escuchar a tus pensamientos y a lidiar con ellos de manera constructiva, y más educadas, equilibradas y vivificantes serán tus emociones.

Hacer esto significa que serás mucho menos propenso a sufrir enfermedades. ¡Puedes desintoxicarte al expulsar a la docena sucia de tu cerebro!

Por Dr. Caroline Leaf
Tomado del libro: ¿Quién me desconectó el cerebro?
Unilit

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