Palabras de edificación

Quizá es bueno guardar un poco más de silencio

Por Evangelina Daldi

Creo que a partir del avance y el crecimiento de los medios de comunicación, las redes sociales y estahiperconectividaden la que vivimos se le ha dado un lugar muy importante a la libertad de expresión.

Parece fundamental para el desarrollo de la vida humana que todos podamos decir lo que pensamos. Y coincido, en parte.

Quiero decir, aplaudo que todos y cada uno de los hombres y mujeres del mundo tengamos la libertad de expresarnos. Expresar nuestros pensamientos, creencias, ideas, sentimientos y demás factores que forman parte de la vida.

Pero, lo que me pregunto una y otra vez es: ¿es necesario que expresemos absolutamente todo lo que pensamos? Y ahí es donde reflexiono profundamente (o por lo menos intento).

Desde hace algunos años es posible ver cómo las noticias en los portales de internet brindan espacios para que los lectores puedan opinar. Y casi indefectiblemente en todas las noticias se arman no solo debates sino peleas acérrimas entre los “opinologos”. El nivel de violencia social se percibe a simple vista.

Entonces es ahí donde me pregunto: ¿en qué momento decir lo que uno piensa? ¿En todos? ¿Siempre? ¿Será también importante que aprendamos a quedarnos callados? Y creo que he llegado a la conclusión que sí.

La Palabra de Dios dice: que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan” (Efesios 4:29). Y a luz de La Biblia, me doy cuenta de que a veces es necesario e importante mantenernos en silencio. Y sobretodo, cuando lo que tenemos para decir no construye, no edifica, no suma, no hace bien, no es positivo, no alienta.

Cuando incluso nuestras bocas se llenan de este tipo de comentarios es bastante triste, ya que el Señor nos mandó a esforzarnos “por promover todo lo que conduzca a la paz y a la mutua edificación”(Romanos 15:2). Pero La misma Biblia lo dice. Hay que esforzarse. Hay que tomarse el trabajo de conscientemente promover lo bueno, la paz y la edificación. Por lo que podemos entender que no es lo primero que nos sale.

Pero luchemos. Luchemos en contra de la corriente de hoy en día donde los comentarios y las opiniones que se escuchan siempre son combativas, siempre son para “pegarle” a alguien, siempre son para trazar una línea que divida dos o más posturas, ideas o bandos.

¡Cuidado! No estoy diciendo que sea necesario ser complacientes con todos. Que nuestras opiniones varíen según nuestro interlocutor. O que nos guardemos un consejo o advertencia cuando vemos algo que no anda bien. Lo que digo es que no siempre es necesario hablar, opinar, disentir. No todo requiere nuestra participación. Y menos aún cuando nuestras palabras puedan llegar a causar cierto malestar.

Lamentablemente hay muchas personas que son conocidas por nunca tener algo bueno para decir. Todo es queja, crítica, desaliento, negativismo, cuestionamiento, reproche, duda… y verá que estos siempre terminan algo solitarios, porque la misma gente decide alejarse.

Entonces mi desafío es que todos seamos personas que luchen por la paz y la edificación de los que nos rodean (y la propia también, por supuesto). Que seamos aquellos que agraden“a su prójimo en lo que es bueno, para edificación”(Romanos 15:2 RVR60). Y que tengamos desarrollada la capacidad de callarnos cuando lo que tenemos que decir no persigue estos fines.

De esto modo, seremos personas que se encargarán de construir, de sumar, de trabajar arduamente por la paz y el bienestar.

¡Muchas bendiciones!

Por Evangelina Daldi
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