Necesitamos tener paciencia

¿Qué si tuvieras que esperar por dirección para que tu promesa se haga realidad?

Por Tommy Tenney

¿Has visto alguna vez a alguien al costado del camino justo antes de una intersección, como si estudiara un mapa? Probablemente ese era yo con uno de mis asistentes de viaje.A veces uno simplemente tiene que estacionar al costado del camino y esperar hasta obtener dirección, en vez de acelerar sin saber dónde está yendo. Es difícil sentarse tranquilo y esperar esas instrucciones, pero es mejor que andar vagando en la dirección equivocada.

A menudo sentimos como si viajáramos en la oscuridad y las señales fueran difíciles de observar. Si el camino de la vida tuviera señales claramente iluminadas que dijeran “doble aquí, haga esto, diga aquello, vaya allí”, todo sería mucho más fácil. Pero no es así. Difícilmente puedo encontrar mi camino a través de los oscuros pasillos de mi casa sin golpearme los dedos de los pies con algún mueble que sobresale, y mucho menos cuando ando trastabillando por la vida.

Un pasillo fácil en la luz del día, puede convertirse en todo un desafío en la oscuridad. El objetivo del corredor oscuro es avanzar con cautela hasta hallar el interruptor que traiga luz para el resto del viaje. Si “la caminata a Belén” en nuestras vidas es abrazar los valores maduros, entonces uno de los valores más difíciles de dominar tiene que ser la paciencia. Especialmente en nuestra sociedad de gratificación instantánea, donde los problemas se presentan, son examinados y resueltos todo en un tiempo televisivo de veintiocho minutos.

¿Qué si tuvieras que esperar por dirección para que tu promesa se haga realidad? ¿Toda la noche? Hay una frase literaria muy en boga: “la oscura noche del alma”. Todos hemos estado allí, aferrándonos de la esperanza, esperando en la oscuridad de no saber. Allí donde la paciencia y la fe se combinan para ayudarnos a atravesar la noche.

Ruth abrazó la espera. La espera en incertidumbre. “Quédate aquí esta noche”,  le aconsejaron. “Ahora acuéstate aquí hasta que amanezca”. ¿Qué podría ser más difícil que esto, cuanto todo en ti quiere saber ahora? Especialmente cuando estás tendido junto a tu promesa.  La búsqueda del hogar y de lo que realmente importa no sería tan desafiante si Dios “sacaba la tarjeta de crédito” en la registradora milagrosa. Pero parece que la fe es la única moneda válida en su casa.

La mayoría de nosotros parecemos decididos a vivir “del plástico”; en este caso, me refiero a la mezcla sintética de religión, buenas obras basadas en el poder personal y agendas personales que con frecuencia se hacen pasar por “la vida cristiana”. ¿Has notado que las demoras difíciles, luchas personales y sacrificios que aumentan la fe parecen ser requeridos luego que se da una de las grandes promesas bíblicas? Esto no puede ser nada bueno para las encuestas de popularidad, porque esta clase de cosas nunca ha funcionado muy bien con las masas impacientes. Aun así, cada buscador dedicado a Dios te dirá que esta es la manera en que Él hace las cosas. Para procurar la promesa, uno debe poseer paciencia.

En el amanecer las cosas son aún más sombrías. Allí fue cuando Rut se levantó. Un hombre en ese tiempo y cultura no se inclinaba sobre una pierna y le ofrecía a su prometida un anillo. Hacía cosas como “cubrirla con el borde de su manto” y ofrecerle al padre de la novia una dote. No había padres o varones disponibles para recibir una propuesta formal para Rut, pero tenemos ambas cosas: la cobertura y el ofrecimiento de un “regalo” a Noemí, la suegra de Rut.

“Así que se quedó acostada a sus pies hasta el amanecer, y se levantó cuando aún estaba oscuro. Luego Booz le dijo: Pásame el manto que llevas puesto y sostenlo firmemente. Rut lo hizo así, y él echó en el manto veinte kilos de cebada y puso la carga sobre ella. Luego él regresó al pueblo”.

Las recompensas a la honestidad, fe y confianza no siempre son inmediatas. Rut había sufrido una “larga racha de mala suerte”, y podemos suponer que oró con todo su ser para que no perdurara. Rut soportó aún otra larga noche de espera. Y luego Booz llenó su manto con granos y la envió nuevamente a Noemí con una medida buena, apretada y remecida de bendiciones. Este no era el pago por ninguna noche ilícita: era la provisión hasta que llegara la promesa. Era para mantener la fe de Noemí a lo largo de la incertidumbre.

Cuando Noemí vio lo que Rut trajo del granero, y escuchó el mensaje que Booz le había enviado, pudo finalmente descansar en paz. Ella había confiado en la bondad de su pariente. Ahora estaba enfrente de un manto lleno de comida y un mensaje directo y personal de Booz: “No debes volver a tu suegra con las manos vacías”. Noemí puede descansar. Y ella le dice a Rut que descanse.

¿Puedo animarte? Los tiempos difíciles les llegan a aquellos que tratan de encontrar su camino de regreso a lo que verdaderamente importa. A veces debes solamente confiar. Confía en tu Booz, confía en Dios. Él hará lo correcto. Cuando un asunto está fuera de tu alcance, se precisa un cierto nivel de confianza para seguir adelante. Aún mientras esperas tu cosecha, necesitas provisiones para sostenerte hasta que la promesa llegue. Tal vez la medida extra de granos era para darles seguridad a Rut y a Noemí, y para ayudarlas a aumentar el nivel de fe para superar la última barrera que se encontraba delante de ellas.

¿Se animaría Rut a creer que esta era la última noche en que ella se acercaría a hurtadillas, como si fuera una amante? Si todo salía bien, de ahora en más sería una esposa. Entonces Booz mide la cebada y la echa sobre su manto. Esta es la última vez que Rut solo toma una porción del granero para llevar a su casa. Después de esto, ella fue dueña de todo.

Parece que algo dramático le ocurre a Rut en el tiempo entre que deja la casa de Noemí al anochecer y cuando regresa al amanecer. Algo en su semblante había cambiado, y Noemí esperaba observar evidencias de lo que había sucedido. Cada verdadero mentor, maestro o líder, espera el momento de transformación, iluminación y compresión que señala el cambio permanente para el futuro.  Cuando Noemí ve a Rut, le pregunta: “¿Quién eres?”. El potencial de la promesa cambió a Rut de tal manera, que Noemí a duras penas la reconoció. Después de tu noche en la era, cuando hayas unido tu futuro a quien es verdaderamente Booz de Belén, tu semblante brillará también.

Y observa que Noemí  la llama “hija mía”, no “mi nuera”, como antes. Las relaciones se tornan más cercanas. Que eso te suceda también a ti, amigo.

Por Tommy Tenney
Tomado del libro: Encuentra tu camino
Peniel

Encuentra tu Camino

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