Naciste con tu propia visión

Que es solo tuya y te sostendrá en tu caminar

Por Craig Groeschel

La mayor y demasiada real tragedia es que muchas personas de mi generación andan por la vida sin una visión, una gran idea, un plan para su vida. He descubierto que si le preguntas a la gente: ¿cuál es tu visión?, obtendrás respuesta como: “Quiero ser rico, quiero ser famoso, o quiero comer todo lo que quiera y no engordar”. Aun así, esas no son visiones ni grandes ideas para una vida. Son sustitutos de lo verdadero. Son relucientes variables. Son excusas para permitirnos continuar vagando.

En su mayoría, las personas solo andan a los tropezones y con poco entusiasmo, esperando que el mañana sea mejor que el presente. Ningún plan. Ningún sueño. Pasa casi todos, solo existen. Esperan un respiro. Solo pasan las páginas de su historia, una tras otra hasta que llegan al capítulo final. Y entonces, llega el momento de irse a la cama.

La muerte es un tema sobre el cual a la mayoría de las personas no les gusta pensar. Como pastor, paso mucho tiempo ayudando a personas a tratar ese asunto. Enfermedades que amenazan la vida. Accidentes repentinos. Funerales. Familias afligidas.

Después de una muerte, siempre le pido a la familia que me diga lo que fue bueno en la vida del fallecido. Las respuestas son muy reveladoras. Algunas familias comienzan a hablar y no pueden detenerse. Lloran y ríen, relatando una historia tras otra de una persona que influyó en sus vidas o que dio a su mundo significado y esperanza. Celebran un legado. Para ellos, la persona que ahora está muerta sigue viviendo como una brillante luz, un ejemplo inolvidable. Un héroe. Un regalo.

Otras familias se quedan en un incómodo silencio. Parece que cada uno contiene el aliento. Miran el piso. Sé lo que hacen: intentan pensar en algo honorable y bueno que decir. Comentan sobre el dolor, dando explicación a los fracasos. A veces comienzan a hablar, pero… Detesto esos silencios.

Cada historia de una vida, lo bueno y lo no tan bueno, refuerza un principal central: todas las personas terminan en alguna parte; pero pocas personas terminan en alguna parte a propósito. La gran noticia es que cualquiera puede descubrir una significativa dirección en la vida. Todos pueden terminar en alguna parte a propósito. No solo los que son talentosos o afortunados de manera notable. Tú. Yo. Todos.

La Biblia aclara que nos diseñaron para que viviéramos para una razón única. Para un sueño. Una gran idea. Una misión personal. Por eso a ti y a mí nos crearon a imagen de un Dios previsor y con propósito. En Isaías 46:10, Él dijo: “Yo anuncio el fin desde el principio: desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: Mi propósito se cumplirá, y haré todo lo que deseo”.

En otras palabras, antes de que Dios comience algo, Él está seguro del resultado. Y el mapa de historia de Dios incluye un plan único para tu vida. En el Salmo 139:13-16, David escribió: “¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!”.

¿Captaste la increíble verdad de estas líneas? Dios te creó con una tarea divina en mente. Antes de que nacieras, Dios te conocía. Y sabía lo que Él quería que fuese tu vida. Por eso Dios nos llama a vivir con propósito, teniendo el fin en la vida. Y lo que es más, Él nos invita a buscarlo de modo que sepamos cuál es su plan perfecto para nosotros. Entonces, con ese plan en mente, podemos alcanzar su sueño y nuestros mayores sueños. Cualquier cosa menor que esa es un error, una mentira y un plagio.

Desde luego, vivir tu propósito personal, alcanzar el sueño que Dios te ha dado, todo eso parece bueno. Aun así, la vida sucede. Las facturas se amontonan. Los problemas presionan. Nos bombardean cada día con cientos de mensajes de los medios de comunicación que nos dicen que lo que necesitamos hacer en realidad, lo que cambiaría nuestra vida, es comprar un nuevo vehículo. O ir al centro comercial. O beber cerveza. Y hablamos sobre propósito. Si no tenemos cuidado, podemos quedarnos penosamente atrás, tratando de seguir el paso con frenesí, tratando de lograr, nada en absoluto. Sin embargo, no tiene por qué ser de esta manera.

Apuesto a que tienen una vida ajetreada. La mía también lo está. Para mí, criar a seis hijos pequeños es lo bastante desafiante. Añadamos a eso la tarea de dirigir una iglesia grande con múltiples campus, y a menudo no sé si voy o vengo. Mis amigos me preguntan: “Craig, ¿cómo lo haces todo? ¿No tienes miedo a quemarte?”. Lo que de verdad quieren decir es: ¿estás seguro de que no vas rumbo a la consulta del psiquiatra?

Puedo decir con toda sinceridad que mi trabajo y mi familia nunca son cargas. A veces me canso; pero no estoy siquiera cerca de llegar a quemarme. ¿Por qué? Porque Dios me creó para hacer esto, y no tengo duda alguna. Me diseñaron para esto. Esta es la visión que Dios puso en mí. Y cuando el Señor te da su visión, Él también te da la capacidad de llevarla a cabo. Cuando vives la visión de Dios para tu vida, te levantas de la cama con entusiasmo.

Cuando alguien te pregunta si te gusta lo que haces, tú gritas: “¡Me encanta!”.“Entonces Craig”, podrías preguntar, “¿me dará Dios una visión?”. Con toda seguridad. Estoy seguro de ello. Es más, La Biblia nos dice que la visión es crítica para nuestra supervivencia misma:“Donde no hay visión, el pueblo se extravía” (Proverbios 29:18). La palabra “visión” viene de la palabra hebrea chazown. El significado de la palabra es “sueño” o “revelación”. Representa la energía, el enfoque y la creatividad que se liberan cuando persigues tu visión personal. Donde no hay chazown nos extraviamos. Cuando no hay visión de que te crearon para tener una relación creciente y personal con tu Creador, tu ser interior se marchita y muere.

Donde no hay visión de que te pusieron en esta tierra para tener una profunda importancia para otras personas, y revelar el amor y el poder de Dios hacia ellas, vives en soledad y se extravían tus relaciones. Cuando no hay visión de una familia piadosa, tienes un 50 % de probabilidades de terminar en divorcio.

Donde no hay visión de que tu cuerpo es el templo de Espíritu de Dios, propiedad tomada prestada de Él, se te escapa tu salud física. Se desvanece tu efusividad. Donde no hay visión de un estilo de vida sano en lo económico, puedes vivir en el país más rico de la tierra y seguir ahogado por las deudas. Sin embargo, a ti y a mí nos crearon para mucho más.

Nos crearon y nos pusieron en esta tierra para un propósito único e importante… un chazown. Y Dios quiere que la vivas con pasión y satisfacción para su gloria. Una vez que lo descubras, la convertirás en un credo de mucha motivación, completado con metas a corto plazo, pasos activos y una red para rendir cuentas que hará que tu sueño se haga realidad.

Por Craig Groeschel
Tomado del libro: Chazown
Unilit

Chazown

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