Mantener el enfoque correcto

Cómo nuestra mente afecta y repercute sobre nuestro cuerpo

Por Warren, Amen, Hyman

Con una decisión (un acto hecho por tu cerebro) comenzarás un viaje hacia el bienestar que te ofrecerá una mayor energía, menos estrés y mejor sueño (entre muchos otros beneficios). Queremos que esa única decisión perdure toda la vida, lo cual requiere una mente renovada y un enfoque sostenido. En un mundo donde tantas distracciones compiten por tu atención, es más importante que nunca detener el ajetreo en tu cabeza y enfocarte en el plan de Dios y sus prioridades para tu vida. Lo fundamental es que cualquier cosa que consiga tu atención, te tiene.

Desgraciadamente, es la pérdida de enfoque lo que hace que muchas personas recorran ciclos de comienzos esperanzadores y muchas paradas fallidas a medida que otras cosas compiten por su atención.

Tus centros de placer, en lo profundo del cerebro, siempre buscan un buen momento: anhelan la hamburguesa doble con queso, estarán en fila para comprar una torta, y te convencerán de que te quedes en el sofá delante del televisor durante otra hora en lugar de salir a correr.

Si se dejan a sus anchas, tus centros de placer alientan pensamientos como los siguientes: “Nos lo merecemos”, “¡Vamos. Divirtámonos un poco!”, “¡Eres muy cerrado!”, “Vive un poco”, “Ya me comí un helado. Otro más no hará daño”, “Estaré mejor mañana. Lo prometo”.

Sin enfoque, tu cerebro puede arruinar tu salud. Para equilibrar tus centros de placer, hay una zona en la parte frontal de tu cerebro llamada corteza prefrontal, la cual te ayuda a pensar en lo que haces antes de hacerlo. Es el freno del cerebro que evita que digas o hagas cosas tontas. La corteza prefrontal se denomina la parte ejecutiva del cerebro porque actúa como el jefe en el trabajo y participa en funciones ejecutivas, tales como enfoque, reflexión, juicio, planificación y dominio propio. Piensa en tu futuro, no solo en lo que quieres hacer en el momento. En lugar de pensar en la torta de chocolate, es la voz racional en tu cabeza que te ayuda a evitar tener un gran contorno de cintura, se preocupa por tus gastos en médicos, y tiene la capacidad de decir no y decirlo de verdad.

Cuando la corteza prefrontal es fuerte, domina los centros de placer de modo que puedes disfrutar la vida, pero de una manera pensada y medida. Para llegar a estar más sano y feliz a largo plazo, es crítico fortalecer tu cerebro.

Cambia tu mente

Tu cerebro es el órgano más increíble. Aunque solamente supone el 2% del peso de tu cuerpo, utiliza del 20 al 30% de las calorías que consumes y el 20% del oxígeno y el flujo sanguíneo de tu cuerpo. Es la propiedad más cara en tu cuerpo y la que requiere los mayores recursos. Tiene cien mil millones de células nerviosas, y más conexiones en él que estrellas hay en el universo.

Cuando tu cerebro funciona bien, trabajas bien. Cuando está angustiado, es mucho más probable que tengas problemas. Con un cerebro saludable, las personas son más felices y están físicamente más sanas, porque toman mejores decisiones. Las personas con cerebros saludables con frecuencia son más ricas y más exitosas debido a esas mejores decisiones (¿comienzas a ver un patrón?). Cuando el cerebro no está sano, las personas están más tristes, más enfermas, son más pobres y menos exitosas.

Tu cerebro es el que te aleja de la mesa, diciéndote que ya has comido lo suficiente. Tu cerebro es el que te da permiso para comerte el tercer helado, pero escoge en su lugar frutos rojos. Si quieres tener una mejor salud, esfuérzate por tener un cerebro más saludable. En última instancia, impulsar la salud cerebral se trata de tres estrategias concretas: (1) envidia del cerebro; tienes que ocuparte apasionadamente de tu cerebro, (2) evitar cualquier cosa que le dañe, y (3) participar en hábitos que impulsen su salud.

Envidia del cerebro es un término que el doctor Amen acuñó después de ver cientos de miles de escáneres cerebrales SPECT (tomografía computarizada por emisión de fotones) evalúa en flujo sanguíneo y los patrones de actividad en el cerebro. Las investigaciones del doctor Amen demuestran que los escáneres SPECT sanos son de personas que toman decisiones más inteligentes y se comportan de manera que aportan salud y bondad a sus vidas.

Sin embargo, pocas personas piensan alguna vez en su cerebro, y mucho menos se ocupan de él. Permitimos que los niños golpeen pelotas en su cabeza o realicen peligrosas rutinas de gimnasia.

¿Por qué no nos ocupamos más de nuestro cerebro? Porque la mayoría de las personas nunca ven su cerebro. Puedes ver las arrugas en tu cara o la grasa alrededor de tu vientre, pero el cerebro es diferente.

Ya que la mayoría de las personas no tendrá la oportunidad de ver su propio cerebro, a continuación hay siete señales de advertencia de que tu cerebro puede tener problemas. Si experimentas cualquiera de ellas, es momento de desarrollar envidia del cerebro y comenzar a ocuparte mucho mejor de él.

 

  1. Mala memoria: si tu memoria es peor de lo que era hace diez años, es una señal de que tu cerebro está batallando.
  2. Mal juicio/impulsividad: si batallas con problemas regulares de mal juicio o conducta impulsiva, tu cerebro puede que tenga problemas.
  3. Breve rango de atención/distracción: esto podría ser una señal de disfunción cerebral, queriendo decir que es momento de comenzar a ocuparse mejor de él.
  4. Depresión: De vez en cuando todos nos sentimos tristes, pero cuando los sentimientos de tristeza o depresión persisten, se denomina depresión clínica, y normalmente está relacionada con una menor actividad en el cerebro. Impulsar la función cerebral tiene con frecuencia un efecto muy positivo en el estado de ánimo. Ejercitarse, comer correctamente, tomar suplementos como aceite de pescado y aprender a no creer todo pensamientos que tenemos son cosas que se ha demostrado independientemente que mejoran el estado de ánimo. Si la depresión persiste, por favor, visita a un profesional del cuidado de la salud mental.
  5. Obesidad o sobrepeso: en estudios en la Clínicas Amen hemos descubierto que a medida que aumenta tu peso, tu capacidad de pensar y razonar disminuye, lo cual significa que con el paso del tiempo, si no mantienen bajo control tu peso, será cada vez más difícil para ti utilizar tu propio buen juicio.
  6. Poca energía: cuando las personas se sientes físicamente cansadas, con frecuencia es debido a una baja función cerebral.
  7. Insomnio crónico/ apnea del sueño: La investigación sugiere que las personas que duermen menos de siete horas cada noche tienen menor flujo sanguíneo general hacia el cerebro y peor función cognitiva. La apnea del sueño (fuertes ronquidos, dejar de respirar mientas se duerme, o sentirse crónicamente cansado durante el día) aumenta el riesgo de la persona de tener obesidad, depresión y enfermedades de Alzheimer. Si posees insomnio o apnea del sueño, es crítico que los mantengas bajo control.

 

Comienza a mejorar tu salud cerebral evitando cualquier cosa que dañe tu cerebro. Drogas, demasiado alcohol, trauma cerebral toxinas medioambientales e infecciones son cosas obvias. Ahora bien, también necesitamos saber que una mala dieta, especialmente una que sea alta en azúcares y carbohidratos simples, aumenta cuatro veces el riesgo de enfermedades de Alzheimer. Hipertensión, diabetes, elevados niveles de azúcar en sangre, quimioterapia, insomnio y obesidad pueden todos ellos dañar el cerebro y conducir a un volumen cerebral más pequeño y peores capacidades cognitivas. Incluso una elevada presión sanguínea normal y elevados niveles de azúcar en la sangre normales en ayunas conducen a la atrofia cerebral. En un amplio estudio, individuos con hipertensión tenía un 9% menos de volumen cerebral que quienes tenían presión sanguínea normal.

Hay más de cien estudios que reportan que tener sobrepeso o ser obeso daña el tejido y la función cerebral. Una depresión no tratada, excesivo estrés, bajos niveles de hormonas, como tiroides o testosterona, y la falta de ejercicio o el ejercicio en exceso también dañan el cerebro.

El último paso para mejorar tu salud cerebral es participar en hábitos cerebrales regulares y sanos, incluido el ejercicio físico moderado, el nuevo aprendizaje, un sorprendente plan alimentarios y sencillos suplementos como un complejo múltiple de vitaminas, minerales y ácidos grasos omega 3. Estos mejoran el estado de ánimo y disminuyen la ansiedad, y la combinación de vitaminas B6, B12 y ácido fólico mejora la memoria y la cognición. También, tener un peso saludable, estar físicamente sano y dormir la cantidad de horas adecuadas mejoran la función cerebral, al igual que lo hace tener tiempos regulares de oración y prácticas de manejo del estrés.

El cerebro y el estrés

El estrés es una parte normal de la vida diaria. El tráfico pesado, una ajustada fecha tope, una pelea en el hogar; cientos de cosas pueden causarnos estrés. Cuando la circunstancia pasa, también lo hace el estrés, y podemos dar un gran suspiro de alivio. Para el estrés crónico, sin embargo, no hay alivio.

Para muchos de nosotros, las reacciones de estrés nunca se detienen. El tráfico, las facturas, el trabajo, la escuela, un conflicto familiar, la falta de sueño, los problemas de salud y los horarios demasiados llenos nos mantienen en un estado de estrés constante. Toma nota de que no son las cosas malas de la vida lo que causa estrés. Incluso situaciones felices como tener un hijo o conseguir un ascenso, pueden ser importantes estresantes.

El estrés crónico daña el cerebro. Estrecha el flujo sanguíneo, la cual disminuye la función cerebral general y envejece prematuramente tu cerebro.

Cuando el estrés daña tu cuerpo, también puede arrasar tu cuerpo. Él responde al modo en que piensas, sientes y actúas. Debido a esta conexión entre cerebro y cuerpo, siempre que te sientes estresado tu cuerpo intenta decirte que algo no va bien. El estrés crónico debilita el sistema inmunológico del cuerpo, haciendo que haya más probabilidad de tener resfriados, gripe y otras infecciones durante momentos emocionalmente difíciles.

Vivir con estrés diariamente hace que sea más probable que tengas problemas con tu peso debido a otras diversas razones. Por ejemplo, el estrés crónico normalmente va de la mano con la falta de sueño. Eso impulsa la producción de cortisol y desequilibra las hormonas del apetito. Eso debería explicar por qué sientes como si la salud saltase por la ventana durante las situaciones estresantes. Por tanto, no es sorprendente si comes en exceso, anhelas los dulces y almacenas más grasa.

El estrés crónico agota tu bienestar emocional y está relacionado con la ansiedad, la depresión y la enfermedad de Alzheimer, las cuales pueden afectar todo tu cuerpo.

Detén el efecto de derrame y calma el estrés. Aquí algunos consejos: ora con regularidad, aprende a delegar, escucha música relajante, toma un suplemento calmante, ríete más.

Por Rick Warren, Daniel Amen, Mark Hyman
Tomado del libro: El plan Daniel
Vida

El Plan Daniel (Diario Personal)

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