Ser Lideres de Caracter

Transformate en el capitan que conduce al Titanic a su destino

Por Hans Finzel

El liderazgo es un trabajo peligroso. Si no lo cree, considere lo que sucedió al capitán naval Smith. El domingo 14 de abril de 1912, en una noche tranquila y sin luna, la temperatura llegó casi a la marca de congelamiento. Dentro de la embarcación, los pasajeros disfrutaban de una deliciosa cena en el ambiente cálido y animado del recién inaugurado Titanic.Entre todos, en el cuarto de comunicaciones Jack Phillips y Harold Bride se encontraban muy ocupados. Estaban recibiendo noticias de los barcos que se hallaban en la zona advirtiéndoles contra el peligro de los icebergs. Pasaron los mensajes al capitán Smith y a otros oficiales, pero ellos los consideraron normales para esa época del año pues no creían que había peligro para el Titanic.

Cuando el barco hizo contacto con el cabo Race de Terranova cerca de las 21:30 el cuarto de comunicaciones se vio inundado de telegramas de rutina enviados por los pasajeros a amigos y parientes. Durante ese caos, se pasaron por alto las muy importantes advertencias contra el hielo, entre las cuales estaba la de otro barco que les informó que había un gran conjunto de icebergs justo en el curso que seguían.

En su alto puesto, el vigía Frederick Fleet observaba la oscuridad. Aproximadamente a las 23:30 avistó un objeto oscuro que se encontraba frente a ellos. Con urgencia dio la alarma al oficial de guardia. En el puente, el primer oficial Murdoch ordenó: “A toda velocidad por la popa” y “con fuerza a estribor”. Lentamente, el barco empezó a girar y parecía que iba a esquivar el hielo, pero cuando escucharon el estruendo de algo que rozaba por un lado, Murdoch supo que habían golpeado un iceberg, la peor pesadilla de un marino. Ordenó cerrar las compuertas de los compartimentos a prueba de agua, pero fue inútil.

Poco después de la colisión, Thomas Andrews, constructor del barco, se reunió con el capitán Smith y con preocupación le informó que el Titanic estaba perdido. El iceberg había rasgado más de setenta metros del costado del barco y los primeros seis compartimientos a prueba de agua ya se encontraban inundados.Sabiendo que se hundían, el capitán Smith ordenó la evacuación. Su peor problema era que el Titanic solo llevaba botes salvavidas para la mitad de las dos mil doscientas personas que estaban a bordo. Mientras tanto, los operadores del telégrafo frenéticamente enviaban llamados urgentes de auxilio indicando la posición en que estaban.El Titanic se hundió a las 2:20, menos de tres horas después de haber golpeado al iceberg. Minutos después enmudecieron todos los llamados de auxilio. Lo único que quedó de ese inmenso barco de pasajeros fueron algunos botes salvavidas parcialmente llenos de personas que flotaban en un mar de oscuridad.

Para el capitán Smith, que murió en el barco, su historial de un liderazgo eficaz fue su peor enemigo. Él pensaba que había dominado el difícil arte de liderar, y actuó despreocupadamente cuando más cuidadoso debería haber sido. Aunque todos pensaban que era un capitán modelo, cometió muchos errores fatales esa noche, los cuales costaron la vida de 1517 pasajeros. Aquel barco era el resumen de la perfección. No obstante, el capitán lo hundió con sus decisiones descuidadas.

El Titanic se fue a pique porque su capitán altamente calificado tomó una decisión equivocada tras otra: se dejó cegar por su instinto, menospreció el poder de los traicioneros icebergs, confió en sus fuerzas, y en las del trasatlántico, se arriesgó demasiado con la tripulación y el barco, actuó desconsideradamente con la tripulación, su orgullo se interpuso a su buen juicio, aceptó el consejo equivocado del dueño del barco, dejó encargados a sus subordinados en el momento de mayor peligro, confió demasiado en la tecnología, se confió en su experiencia pasada, no conocía la nave tan bien como pensaba, hizo caso omiso de las repetidas advertencias de peligro, y no se fijó en la naturaleza del entorno marino. ¿Quién fue el culpable del hundimiento del Titanic? Sin duda, el capitán Smith, pero hubo otros que también fallaron, como el dueño y el diseñador del barco.

Es indudable que el liderazgo está lleno de riesgos. Las organizaciones que dirigimos se parecen mucho a trasatlánticos o barcos más pequeños que surcan por el océano de la vida. Nosotros, los líderes, somos capitanes a quienes se les ha dado la responsabilidad de cuidar de la gente que se encuentra en el barco con nosotros. Es un alto y satisfactorio llamamiento, pero no está libre de escollos. Tenemos la maravillosa oportunidad de hacer grandes cosas por el Reino de Dios, pero también enfrentamos la posibilidad de dañar seriamente no solo nuestra vida, sino la de quienes nos siguen.

La historia está llena de líderes buenos y malos. Pero sin importar qué hayan hecho bien o mal, su actuación tuvo gran influencia. La palabra influencia es el mejor término para definir al liderazgo. Después de un cuidadoso estudio del tema, de haber observado a muchos líderes y de haber aprendido otro tanto de los cursos que he tomado e impartido, siempre regreso a esta sencilla definición porque lo resume todo. Los líderes son personas que influyen en otros para que piensen, sientan y actúen en determinada forma. Por el poder de su influencia, sea buena o mala, los líderes hacen que sus seguidores avancen.

Actualmente el liderazgo es más difícil que en el pasado. En nuestra época se rechaza el estilo autoritario de antes. La mayoría de las iglesias ya no acepta a pastores autocráticos. La cultura organizativa de la actualidad ha declarado obsoleto al autoritarismo. Me anima mucho la nueva generación de líderes, pero con frecuencia vemos que hay gran escasez de líderes calificados.¿Qué se requiere específicamente para tener un liderazgo competente? Los principios los encontramos en La Biblia, nuestro marco de referencia. Ella está llena de modelos de liderazgo buenos y malos. Si La Biblia fuera un cuento de hadas, dudo que incluyera las fallas de los líderes. No obstante, contiene la cruda realidad porque habla de algunos líderes que se consideraron amigos de Dios y otros que asesinaron aún a sus hijos e hijas. Por eso seamos cuidadosos cuando nos embarcamos en el liderazgo. Es una responsabilidad seria pues tiene el potencial de hacer mucho bien y también de hacer que otros tropiecen y caigan.

El mismo Señor Jesucristo experimentó los deleites y exigencias del liderazgo. Por eso dijo: A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aun más(Lucas 12:43).El liderazgo se trata de tomar en cuenta a las personas y llevarlas a lugares insospechados que de otra manera no se atreverían a ir por sí mismas. Dios nos capacita cuando lo necesitamos y el líder capacitado debe vivir consciente de su dependencia de Dios.

En una ocasión, John Ruskin dijo: “Cuando un hombre está envuelto en sí mismo, forma un paquete muy pequeño”. El del liderazgo es un viaje sin egoísmos, que requiere dedicarse al grupo con el fin de lograr grandes cosas para el Señor, las cuales nunca podría hacer usted solo. Y cuando el liderazgo se cumple eficazmente, ¡la gente hace que sucedan grandes cosas!

Por Hans Finzel
Tomado del libro: “Líderes competentes
Edit. Ediciones Las Américas.

 

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