Cuando los maridos no escuchan

¿Cómo hacer para que tu esposo escuche tus necesidades?

Por Dr. Steve Stephens & Alice Gray

¿Qué puedes hacer cuando lo has intentado todo para transmitirle a tu esposo que no eres feliz y él parece no comprender?

El concepto de hombre “despistado”, el que no tiene idea de nada, es un desafortunado estereotipo; pero como todo estereotipo se basa en algo de verdad: los problemas que a ti te parecen terriblemente evidentes para él no lo son. Esto no es así porque él sea tonto ni porque no le importa sino porque su proceso mental es distinto al tuyo. Él se comunica de manera diferente a ti y también escucha de manera distinta. Esto no es solo la forma en que Dios lo ha creado sino también la forma en que lo han educado.

Si no has aprendido a comprender y a ajustarte a estas diferencias, bien puedes hallarte a punto de tirar todo por la borda mientras tu esposo sigue en la zona de “tenemos un buen matrimonio”. Él puede creer que tu mal humor se debe a las finanzas, al cansancio, al estrés o a una etapa que atraviesas; y puede creer que los problemas se solucionarán.

Hemos visto ese patrón de conducta repetirse vez tras vez. Como el marido no comprende qué es lo que preocupa tanto a su esposa, no tiene idea de cómo responder a sus quejas. Cuando por fin él intenta hacer algo, es raro que sea lo que ella de veras desea. El dolor de la esposa se agudiza y entonces cierra aun más su corazón. Al mismo tiempo le envía a él un mensaje de que sus esfuerzos son banales e insinceros, de que hace muy poco y demasiado tarde. Esto hace que él se sienta incomprendido, menospreciado y confundido, y que lleno de frustración se refugie tal vez en su empleo (trabajando más o más tiempo), pasando más tiempo con sus amigos o con algún pasatiempo, o tal vez dándose por vencido en cuanto a su intento de agradar a su esposa.

Es un círculo vicioso que puede romperse. Si has intentado de una y mil maneras y tu marido sigue sin captar la idea, debe de haber un problema en la manera en que la “idea” le es comunicada.

Búfalos y mariposas

En parte, el motivo por el cual tu esposo parece tan despistado es que la mayoría de los hombres son terriblemente malos en cuanto a leer la mente, y no son mucho mejores en cuanto a captar indirectas. En el mundo masculino, la comunicación se entiende cuando es directa, concisa y concreta. Alguien dijo que la comunicación masculina es como un búfalo: tal vez carezca de delicadeza pero no pasará inadvertido.

Cuando las mujeres conversan entre sí es por completo distinto. Ellas pueden tener sus propios problemas de comunicación pero una de sus habilidades es descubrir intuitivamente los mensajes sutiles de la otra. Ante el menor indicio de alguna dificultad, las mujeres lo captan de inmediato y comienzan a intercambiar palabras de apoyo y de interés en el asunto. Para dar a conocer una necesidad uno no necesita ser tan directo cuando uno habla con una mujer, sino que puede ser como el suave roce de una mariposa.

Para la mayoría de los hombres, sin embargo, esa señal de la mariposa pasa por completo inadvertida. Por eso tiene sentido que, cuando un matrimonio comienza a tener problemas, las mujeres aprendan a hablar en un idioma que sus esposos comprendan. Necesitarás ser directa y hasta atrevida, pero con respeto y sin atropellar su corazón.

Nuestro granito de arena

Lograr que tu marido te escuche en verdad no es sencillo. Comunicar tus frustraciones a tu esposo requerirá de paciencia, habilidad y decisión de tu parte. Si puedes lograr esto, las recompensas para tu matrimonio pueden llegar a ser cuantiosas.

Antes de comenzar, intenta aceptar que el método de escuchar y prestar atención de tu esposo no necesariamente está equivocado sino que es diferente. En tu mente, dale la oportunidad o el derecho a ser diferente. En vez de etiquetarlo como “despistado”, opta por hablar con él de una forma que pueda escucharte.

Planificar lo que va a decirse puede servir de ayuda. Como los hombres tienden a responder a la comunicación básica y a ser solucionadores de problemas, te sugerimos que dediques unos momentos a concentrarte en lo esencial de la relación. Pregúntate qué es lo que más necesitas por parte de tu esposo en este momento. Según como seas para procesar las cosas, puede que quieras hacerlo de un tirón o tal vez dedicar un par de días a meditar en el asunto.

Una vez que hayas planificado bien, ten en cuenta estos sencillos pasos para comunicar con efectividad cada uno de los puntos:

Elige un momento y un lugar:Trata de elegir un momento y un lugar en que ambos estés despabilados, que puedan tener privacidad y que nada los apure.

Dale una oportunidad: Muchas veces nos concentramos tanto en nuestros propios problemas que olvidamos que el otro también está dolido. Puedes iniciar la conversación diciendo que estás preocupada por ustedes como matrimonio y que deseas saber si él tiene alguna sugerencia para mejorarlo. En otras palabras, quieres saber lo que él necesita de ti. Bríndale la oportunidad de responderte en ese mismo momento o de pensarlo por cuarenta y ocho horas y luego comentarlo contigo. Si él responde enseguida, escucha con atención sin protestar ni defenderte. (Debes saber escuchar, ser sincera y demostrar interés).

Con calma y claridad comunica tus necesidades: Trata de mantener la calma para que tu esposo no se distraiga con tus emociones y pierda de vista el mensaje. (Si estás muy contrariada y emocionalmente cargada, quizá sea una buena idea que comentes este asunto primero a una amiga). Trata de exponer lo que deseas de la manera más concisa y clara posible. Alguien dijo en cierta oportunidad: “Las mujeres con frecuencia verbalizan una serie de temas sin un orden preciso y dando al mismo tiempo todas las opciones y posibilidades”. Los hombres tienden a sentirse abrumados por semejante volumen de información y dejan de escuchar. Obtendrás una mejor respuesta si te encasillas en cuatro cosas: qué necesitas, cómo lo necesitas, cuándo lo necesitas y por qué lo necesitas.

Pregúntale lo que piensa: A veces la mejor parte de una conversación es la que se produce luego de preguntas tales como: “Bien, ¿qué piensas de esto? ¿Crees que he sido justa o injusta? ¿Te parece una ridiculez lo que digo?”. Es también un buen momento para que uses las cuatro preguntas que mencionamos líneas más arriba en cuanto a sus necesidades. Pero ten en cuenta que los hombres no procesan las cosas verbalmente como lo hacen las mujeres; por lo general necesitan pensar antes de responder a una situación.

Comprendemos que hay veces en que uno no siente ganas de hablar de ciertas cosas con el esposo porque está desanimada y lo único que desea es darse por vencida. Aunque te comprendemos, te suplicamos que permanezcas con él un poco más. Te sorprenderás de la manera en que tu esposo reaccionará cuando por fin te escuche.

Por Dr. Steve Stephens & Alice Gray
Tomado del libro: La mujer que se da por vencida
Unilit

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