¿cuál es nuestra función en esta historia?

La Biblia como drama de la humanidad

Desde el principio de los tiempos Dios ha querido que trabajemos junto con Él en su misión.

La historia de La Biblia es un drama. La clave del drama es que tiene que actuarse, representarse, vivirse. No puede quedar solamente como palabras escritas. El drama es una historia en acción. La Biblia se escribió para que pudiéramos entrar en su historia. Significa que debe vivirse.

Todos nosotros vivimos como si se tratara de un drama. Estamos en la escena todos los días. ¿Qué diremos? ¿Qué haremos? ¿En cuál de las historias viviremos? Si no respondemos a estas preguntas con el libreto bíblico, seguiremos otro.

Por esta razón, es clave reconocer que su historia no ha terminado. La acción salvadora de Dios continúa. Todos estamos invitados a asumir nuestros roles en esta historia actual de redención.

Primero acto: La intención de Dios

El drama se inicia con Dios en el escenario creando un mundo. Él quiso que la humanidad viva en una relación cercana, íntima con Él y en armonía con el resto de la creación.

Este acto revela el deseo original de Dios para el mundo. Nos muestra que la vida misma es un regalo del Creador. Nos dice para qué fuimos hechos, y prepara el escenario de toda la acción que sigue.

Segundo acto: El exilio

La tensión y el conflicto se introducen en la historia cuando Adán y Eva deciden seguir su propio camino. Escuchan la voz engañadora del enemigo y dudan de la credibilidad del Padre.

Su desobediencia se presenta en La Biblia como un hecho de consecuencias devastadoras. Ahora la humanidad debe vivir la ruptura de todas estas relaciones y en consecuencia, con la vergüenza, la desolación, el dolor, la soledad y la muerte. Ahora Dios está escondido; ahora es posible estar en el mundo sin conocerlo, sin experimentar su presencia, ni seguir sus caminos.

El resultado de esta rebelión da origen al primer exilio de la historia. A los seres humanos se los aleja de la presencia de Dios. Sus descendientes a lo largo de la historia buscarán la manera de regresar a la fuente de vida. Ahora la muerte los acecha y descubrirán que no pueden escaparse de ella. Por haber tratado de vivir lejos de Dios y de su palabra, los seres humanos descubrirán que no tienen a Dios, ni tiene vida.

Y así surgen nuevas preguntas: ¿podrá removerse la maldición que pesa sobre la creación y restaurarse la relación de Dios con la humanidad? ¿Pueden los cielos y la tierra unirse de nuevo?

Tercer acto: El llamamiento de Israel a una misión

Vemos la dirección del plan de Dios cuando llama a Abraham y le promete que hará de él una nación grande. Dios estrecha su enfoque y se concentra en un grupo de gente. Pero el objetivo último sigue siendo el mismo: bendecir a todos los pueblos de la tierra y remover la maldición que pesa sobre la creación.

Cuando los descendientes de Abraham son esclavizados en Egipto, se establece un patrón central en la historia: Dios escucha los clamores de ayuda y viene a liberarlos. Luego hace un pacto con esta nueva nación de Israel en el monte Sinaí. Dios llama a Israel para que sea la luz de las naciones y le muestre al mundo lo que significa seguir la forma de vida que Dios quiere. Si lo hacen, los bendecirá en la nueva tierra y vendrá a vivir con ellos.

Sin embargo, Dios les advierte que si no son fieles al pacto, los echará tal como lo hizo antes. A pesar de las repetidas advertencias por medio de sus profetas, Israel parece empecinado en quebrantar el pacto. Por eso, Dios abandona el templo, y los invasores paganos lo destruyen.

Dios, no obstante, es fiel a su pueblo y a su plan. Promete enviar un nuevo rey, un descendiente de David, quien conducirá a Israel de nuevo a su destino.

El tercer acto termina trágicamente con un Dios aparentemente ausente y con las naciones paganas que gobiernan a Israel.

Cuarto acto: La victoria de Jesús

Jesús de Nazaret, hijo de David, anuncia el Evangelio del Reino. Trae las Buenas Nuevas de la venida del reinado de Dios y comienza a mostrar cómo es la nueva creación. Anuncia el fin del exilio de Israel y el perdón de los pecados. Sana a los enfermos y resucita a los muertos.

Pero los líderes religiosos se sienten amenazados por Jesús, y los romanos lo clavan en una cruz acusándolo de ser un rey falso. Pero La Biblia dice que su derrota es en realidad la victoria más grande de Dios. Jesús toma sobre sí toda fuerza del mal y anula su poder. Con su sangre, paga el precio y reconcilia todo lo que está en el cielo y en la tierra con Dios.

Jesús es el nuevo cumplimiento de Israel y el nuevo comienzo para toda la raza humana. La intención original de Dios ya está redimida.

Quinto acto: El pueblo renovado de Dios

Dios quiere que la victoria de Jesús se esparza por todas las naciones del mundo. Este acto relata cómo los primeros seguidores de Jesús comenzaron a difundir las Buenas Nuevas.

Dios congrega a los pueblos de todo el mundo, y los constituye en asambleas de seguidores de Jesús: su Iglesia. Juntos conforman el nuevo Templo, el lugar donde el Espíritu vive. Son la comunidad de los que se comprometieron con Jesús como el verdadero Señor del mundo. Son los que ya cruzaron la muerte a la nueva vida mediante el poder del Espíritu, y demuestran su amor traspasando las fronteras comunes de raza, clase, tribu y nación.

Por eso nos vemos confrontados al reto de una decisión: ¿qué haremos? ¿Cómo encajaremos en esta historia? ¿Qué función desempeñaremos? Dios nos invita a ser parte de su misión de recreación: de llevar restauración, sanidad, justicia y perdón.

Sexto acto: Dios viene a casa

El futuro de Dios ha llegado a nuestro mundo mediante la obra de Jesús. Pero por ahora, la edad de maldad también continúa. La transgresión, la enfermedad e incluso la muerte siguen su curso. El acto final se acerca, pero no ha llegado aún.

Tomado del libro: ¿Quién dicen que soy yo?
Bíblica

¿Quien Dicen que Soy Yo?

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