¿Cómo prevenir el cáncer de mama?

Genética versus estilo de vida

Por Dr. Francisco Contreras

La femineidad, más que un atributo, es una actitud que emana del fondo del alma de una mujer, pero no podemos negar el hecho de que para ellas los senos son más que órganos sexuales externos; son parte integral de su identidad, y cualquier amenaza a su integridad es un fuerte atentado contra su ser.

Hoy en día el cáncer de mama es una de las principales preocupaciones de la mujer moderna, pues esta malignidad es una de las que más les arrebata la vida en el mundo. En Estados Unidos y en comunidades afluentes (clase media y más) de otros países, como México, el riesgo de las mujeres

de desarrollar cáncer de mama es de 12 % (una de cada ocho mujeres), pero investigadores en nuestro país calculan que para el 2020 se elevará hasta 33 % (una de cada tres mujeres).

Aunque científicos de todo el mundo buscan incansablemente un tratamiento efectivo y, ¿por qué no?, la cura definitiva, las estadísticas nos dan un panorama sombrío. La incidencia y mortalidad por cáncer de mama siguen siendo inaceptables.

¿Qué podemos hacer?

La respuesta del mundo médico a esta pregunta en la actualidad es la mamografía anual o bianual. No cabe duda que en mujeres de 50 años en adelante este método suele ser muy efectivo, pero en las más jóvenes el valor es cuestionable, ya que la densidad del tejido mamario disminuye  significativamente la visualización de alteraciones.

Por otro lado, muchas mujeres están convencidas de que la mamografía entra en el terreno de la prevención. Esto no puede ser más falso, ya que es un método, como ya lo dije, de detección temprana. Si la mamografía es positiva o negativa, en realidad no previniste nada, simplemente encontraste (o no) la enfermedad.

¿Qué lo provoca?

Muchos investigadores y oncólogos están convencidos de que no hay métodos efectivos para prevenir el cáncer de mama, pues piensan que se trata de una enfermedad genética. Pero esto hay que analizarlo:

  1. ¿La genética? Lo que los doctores sostenemos es que las mujeres que tienen madres, tías y abuelas que padecen cáncer de mama corren un riesgo más alto de padecerlo que quienes no acreditan ese historial familiar. Aunque esto solo es un factor de asociación y no de causalidad; es decir, no es que hayamos heredado genes malos, sino solamente que hay factores de riesgo más altos en dicha familia.
  2. ¿Genes malos? De las mujeres que desarrollan el cáncer de mama, el 98 % no tiene el gen BRCA ½; y entre 20 % y 40 % que sí lo tiene, no desarrollan cáncer de mama. Este dato quiere decir que este tipo de gen es predisponente, mas no determinante.
  3. ¿Epidemiología? Las chinas tienen la menor incidencia de cáncer de mama en el mundo (1/100,000 habitantes) y las estadounidenses el más alto (150/100,000 habitantes). Podríamos concluir que las chinas no tienen genes malignos y las estadounidenses sí. Sin embargo, cuando las chinas migran a los Estados Unidos o adoptan un estilo de vida similar a las estadounidenses, entonces adquieren la misma incidencia de cáncer de mama que ellas.  Por ende, las familias con alto índice de esta enfermedad no lo sufren por malos genes transmitidos,sino por la herencia de un estilo de vida lleno de malos hábitos.
  4. ¿Las hormonas? Uno de los factores más importantes es el uso de hormonales, especialmente para sobrellevar los síntomas de la menopausia.

Estilo de vida

Las mujeres tienen a la mano el poder de prevenir esta maligna epidemia. Como cirujano oncólogo he podido ayudar a decenas de miles de mujeres a prevenir el cáncer y a miles a combatirlo aun en casos muy avanzados.

Tú puedes disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de mama significativamente llevando a cabo pequeños cambios, como mejorar tu dieta, hacer ejercicio y controlar tu peso al hacer mejores elecciones en cuanto a tu estilo de vida, incluyendo un balance hormonal. Es importante hacer

énfasis en esto: sencillos cambios en tu estilo de vida pueden disminuir a más de la mitad el riesgo de adquirir un cáncer de mama. ¿Cómo disminuir el riesgo? ¿En qué consisten esos cambios? Aquí los describo:

 

  1. Ejercicios: Media hora de actividad física al día es suficiente, pero entre más hagas es mejor. Investigadores reportan que mujeres que hacen cuatro horas de ejercicio extenuante a la semana tienen 60 % menor incidencia de cáncer de mama que las que no hacen nada.
  2. Dieta saludable: Consume por lo menos cinco porciones de frutas y verduras al día (múltiples estudios epidemiológicos demuestran que las mujeres que las ingieren reducen el riesgo de cáncer de mama hasta en 50 %). Disminuye el consumo de carnes ricas en grasas y elimina la comida chatarra.
  3. Disminuye el consumo de alcohol: Las mujeres que toman un promedio de más de dos tragos o dos cervezas al día tienen un riesgo muy alto de desarrollar cáncer de mama. Es mejor moderar su consumo.
  4. Índice de masa corporal sano (25 % o menos). Hay varios sitios en internet que te piden tu estatura y peso para determinar tu IMC. Las medidas anteriores te ayudarán significativamente a bajar y mantener un IMC sano.
  5. Cuidado con las pastillas: Si ya no menstruas, busca métodos naturales para controlar los síntomas que acompañan “el cambio de vida”.

 

Además de estas recomendaciones que te hago aquí, revisa las que da el Dr. Fernando Cordera, cirujano oncólogo del Fox Chase Cancer Center de Filadelfia y cofundador de Fundación Quiérete:

  • No fumes: hay evidencia de una relación entre el vicio del tabaquismo y el riesgo de cáncer de mama, especialmente en mujeres pre menopáusicas.
  • Amamanta: la lactancia materna desempeña un papel importante en  la prevención de esta enfermedad. Cuanto más tiempo la lleves a cabo, mayor será el efecto protector.
  • Duerme bien:  estudios recientes muestran que no dormir bien provoca inflamación en el cuerpo, lo que propicia el microambiente perfecto para la creación de un tumor. O bien, la poca calidad de sueño deriva en un aumento de peso que eleva el riesgo de padecer cáncer de mama.

Por Dr. Francisco Contreras

Egresado de la escuela de medicina en la Universidad NacionalAutónoma de México, se especializó en oncología quirúrgica en la Universidad deViena, Austria. Actualmente es presidente y director general

del Hospital Oasis of Hope. Distinguido oncólogoy cirujano, es autor y coautor de varios libros sobre terapiaintegral, incluyendo La esperanza de vivir sin cáncer.

Más información en www.oasisofhope.com

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