Dios puede hacerlo

Si Dios te llama, Él te capacita

Por JudyJacobs

Lo que usted debe comprender es que el diablo no desea que sepa que está ungido. Él sabe que como hijo de Dios, usted está llamado a ir adonde Dios lo envíe a hacer la obra de su Reino, cuando sea, donde sea. Así que el enemigo desea hacerlo creer que usted está vencido, que usted es menos que capaz.

Por ejemplo, él podría haber venir a mí a decirme: “El ganador del premio Grammy, Israel Houghton, quizá sí está ungido para ministrar a seiscientas mil personas; Mary y Mary quizá sí están ungidas para ministrar a miles de personas; Don Moen o Fred Hammond posiblemente lo estén . . . Pero JudyJacobs no. Tú eres simplemente una inocente chica nativa estadounidense, la más joven de doce hijos de Carolina del Norte. ¡Tú no!”. El objetivo del enemigo es que yo crea sus mentiras, de modo que yo diga: “¡Caramba! Tienes razón, diablo. Yo no”.

Esto me recuerda la historia de Gedeón, en el libro de los Jueces. Durante un tiempo en que los israelitas estaban siendo oprimidos por sus enemigos, el ángel del Señor visitó a Gedeón y le dijo: Cuando el ángel del Señor se le apareció a Gedeón, le dijo: ‘¡El Señor está contigo, guerrero valiente!’… Ve con la fuerza que tienes, y salvarás a Israel del poder de Madián. Yo soy quien te envía” (Jueces 6:12, 14). Gedeón dijo: “¿Quién, yo? Soy el menor entre mi gente” (v. 15, paráfrasis de la autora). Dios no soltó a Gedeón, Él no me soltó en Lagos, y Él no va a soltarlo a usted tampoco. Usted tiene la unción.

Lo que sea su tarea, aquello que Dios lo esté llamando a llevar a cabo, Él le dice que usted tiene la unción. Francamente me sentí como Gedeón. Parecía como si todos hubieran llevado sus grupos de cuatro o cinco miembros, sus tres y cuatro vocalistas de fondo, y tuvieran un coro detrás de ellos. ¿Yo? Solamente tenía dos cantantes de respaldo, mis pistas y yo en el escenario, que era del tamaño de un campo de fútbol, o eso parecía, y más de seiscientos mil hermanos y hermanas nigerianos, quienes son conocidos por su adoración exuberante, gritando, listos para saltar, gritar, bailar y “cantar alegres”.

Dios le dijo a Gedeón en Jueces 7:2-3: “Tienes demasiados guerreros contigo; envía a algunos a casa” (paráfrasis de la autora). Gedeón seguramente pensó: “Sabes, Señor, eso es verdaderamente gracioso. ¿Pero podemos hablar en serio? Es decir, mira el tamaño de nuestro enemigo”. Si Gedeón le hubiera dicho eso a Dios, Él simplemente le habría respondido: “YO lo digo en serio; ¡tienes demasiada gente!”. Pero Gedeón hizo lo que Dios le dijo que hiciera. Gedeón miró a la gente y dijo: “¡Quien tema, váyase a casa!”. La Biblia dice: “Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil” (v. 3).

¿Por qué Dios recortó el número de guerreros que pudieron haber ido a la batalla con Gedeón? Él le dijo muy claramente a Gedeón: “No sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado” (v. 2). Dios no desea tres cuartos, la mitad o solo un poco de la gloria. Él desea toda la gloria. Él afirma: “Yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso” (Éxodo 20:5). Dios no compartirá su gloria con nadie.

Luego Él le dijo a Gedeón algo totalmente increíble. Permítame parafrasearlo: “Ah, oye, escucha, Gedeón. No me gusta decir esto, pero todavía tienes muchos”. Estoy segura de que en ese momento, Gedeón tuvo que haberse sentido como: “De acuerdo, Dios, me voy a volver loco”. La Biblia dice que Dios le dijo: “Llévalos a las aguas, y allí te los probaré” (Jueces 7:4).

Dios redujo el número de los guerreros de Gedeón a trescientos hombres, “los que lamieron [el agua] llevando el agua con la mano a su boca” (v. 6). Ese diminuto ejército de trescientos guerreros que le habían quedado a Gedeón enfrentaron una multitud. ¿Puede imaginar prepararse para un ejército que La Biblia describe como “langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud” (v. 12)? Posiblemente no; pero, ¿puede recordar alguna vez en que Dios le haya dicho que hiciera algo que parecía abrumador? Le declaro: Dios puede hacerlo.

Por Judy Jacobs
Tomado del libro: ¡Usted tiene la unción!
Casa Creación

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