Dios quiere y puede usarte a ti

Aunque pienses que no eres capaz, el Señor te eligió a ti

Por Daniel Darling

El mensaje que Dios le dio a Samuel no fue placentero. Tenía que decirle a Elí, su mentor, que Dios iba a juzgar su casa por el comportamiento de sus hijos. Eventualmente toda la línea familiar moriría. Este no era el tipo de profecía que Samuel deseaba compartir.

Pero Samuel era fiel a Dios y, con su corazón apesadumbrado y espíritu humilde, compartió el mensaje con Elí. Lo principal en esta tarea es que Samuel hizo lo que tenía que hacer de la forma más humilde y amorosa

¿Te ha dado Dios un trabajo difícil como el de Samuel? ¿Algún amigo o pariente está haciendo algo malo y necesitas ayudarlo o aconsejarlo? Tal vez tienes miedo de poner en juego tu relación.

En su blog “Rebelucion”, Alex y Brett Harris dicen esto acerca de cumplir con las cosas difíciles: “A todos nos preguntaron alguna vez: “¿Estás dispuesto a perder tu vida por Cristo”. Por más emotiva o espiritualmente relevante que sea esa pregunta, a veces pienso que morir por Cristo no es la pregunta. En cambio, mi desafío para nosotros es: ¿estamos dispuestos a vivir por Cristo? Esto no está desconectado de la pregunta de morir por Cristo, pero es la primera pregunta que debemos hacernos.

No podré confiar en Dios en las grandes tormentas si en las pequeñas traté de arreglármelas solo.

Vivir por Cristo es el prerrequisito de morir por Él. La obediencia cuando nadie mira viene antes que la obediencia en público. Y hablo de la obediencia difícil, la obediencia que cuesta algo. Por eso es que no puedes fingir las cosas difíciles, y por eso es que las cosas pequeñas y fáciles siempre vienen antes que las cosas grandes y difíciles.

¿Cuáles son algunas de las cosas difíciles a las cuales Dios te llama hoy?

¿Cómo lograrlo?

Goliat no era el gigante aterrador que estamos acostumbrados a ver en las fábulas o en los pizarrones de las escuelas dominicales. Era un terrorista que estaba empecinado en destruir a Israel. Cada día durante seis semanas, el ejército de Israel se encogía de miedo sabiendo que si los filisteos ganaban la batalla, ellos perderían sus casas, sus familias, sus trabajos y su país.

Entra David, el adolescente con una fe inmensa en Dios que no se suponía que debía estar ahí, para aceptar el desafío porque nadie más lo hacía. Dios había cuidado de él en el pasado, y él sabía que Dios lo ayudaría ahora para derrotar al gigante.

¿Qué gigantes enfrentas? ¿Cuáles son las cosas difíciles que tienes por delante? Tal vez sufras por el divorcio de tus padres. Quizás tienes un hábito que parecería que no puedes dominar. Cualquiera sea el gigante, tienes que saber que Dios está contigo. Cuando parezca que no tienes fuerza, ve con Dios, y Él te ayudará a ganar tus batallas.

Sin duda, Dios permitirá que los gigantes lleguen a tu vida. Entonces, ¿cómo haces para lidiar con los enemigos que parecen imposibles? Aquí tienes algunos pasos que tomó David para llegar a la victoria:

  • Date cuenta de que no puedes ganar por tu propia fuerza. David no pensaba que era lo suficientemente fuerte, inteligente o atlético para vencer a Goliat. Sabía que su victoria dependía de Dios. David confiaba en Dios.
  • Sé tú mismo. A David no le sirvió la armadura de Saúl. Así que trabajó con lo que sabía utilizar: su honda. No intentó impresionar Goliat, no podía. David vino con lo que tenía y confió en que Dios lo ayudaría.
  • Reflexiona en victorias del pasado. David nunca se olvidó de los episodios con el león y el oso. Recuerda las otras veces que Dios te ayudó a sobrepasar situaciones difíciles. Lleva estas memorias contigo como evidencia del milagroso poder de Dios.

No mires a los costados

Cuando das un salto de fe, te llegarán críticas. Eso está garantizado. David no era diferente. Su hermano mayor, cuestionando sus motivos, estaba enojado con él por su osadía y hasta por estar en la batalla. El rey Saúl, quien supuestamente debía ser el líder, pensó que David estaba loco por aceptar la lucha mano a mano contra Goliat. Tal vez no tenían miedo de que David perdiera, sino de que ganase y se los refregara. Se suponía que eran guerreros altos, fuertes, entrenados y preparados. Sin embargo, no eran más que unos cobardes sin fe.

No tengas miedo cuando te enfrentes a las críticas, aun si provienen de otros cristianos. Los que las emiten pueden decirte que eres demasiado radical. Es posible que se burlen de tu voluntad de compartir tu fe. Se sentirán un poco incómodos con tu felicidad de lo que sucede en tu iglesia y en tu vida espiritual.

Así que tienes que elegir. Puedes escuchar a los que predican el desastre o no. Si te mantienes firme, Dios hará algo grande con tu vida. Es tu decisión.

¿Crees que eres el único que ha sido criticado por llevar tu andar con Dios hacia el próximo nivel, por tener una fe radical que alcanza lo imposible? Toma en consideración a Gedeón, alguien a quien Dios le pidió que hiciera cosas bastante extraordinarias y nada sencillas.

Gedeón solo pensaba en sus propias cosas y ni siquiera era el mejor líder de su familia. ¡Dios le pidió que luchara contra el enemigo más temido de Israel con tan solo trescientos hombres! ¿Te imaginas las miradas que recibió? Su gente habrá pensado: “¿Que Dios te pidió que hagas qué?”. Pero la débil fe de Gedeón se convirtió en fuerte cuando vio lo que Dios podía hacer (Jueces 6-7).

Y también podríamos escribir tu nombre porque Dios todavía trabaja para tomar nuestras vidas comunes y corrientes y nuestra fe débil y hacer algo completamente extraordinario.

Por Daniel Darling
Tomado del libro: Adolescentes de la Biblia
Patmos

Adolescentes de la Biblia

Se el primero en comentar

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*