“Somos un medio de consulta del estado en el tratamiento de las adicciones”

Una charla a fondo con el presidente del Programa Vida

Luis Botta preside un programa que asiste a personas con adicciones y a sus familiares. Él junto a todo su equipo hacen una gran labor que vale la pena conocer.

 A diez años de haberse conformado el “Programa Vida”, la Red Nacional Evangélica de Rehabilitación, Capacitación y Prevención de las Adicciones se ha transformado en una de las expresiones más visibles del trabajo de la Iglesia Evangélica con la comunidad y las autoridades nacionales. Docenas de programas que las congregaciones han levantado para combatir el flagelo de la droga y rescatar a los jóvenes del infierno trabajan en forma coordinada a través de esta red.

El Programa cuenta con el aval de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA). De esta manera alcanzó representatividad a nivel nacional, pudiendo desplegar con más fuerza su trabajo en unidad con los programas dedicados a combatir el problema de las adicciones. Luis Botta, uno de los gestores de la red y actual presidente, nos comparte sus comienzos, algunos de sus muchos logros y la actualidad del Programa Vida.

L.C.: ¿Cómo es su testimonio de conversión a Cristo?

L.B.: Es un asunto muy complejo, ya que el Señor peleo incansablemente contra mí. Mi vida se centraba en actividades muy alejadas de la verdad, trabajando como dirigente del club Atlanta, haciendo acción social desde una unidad básica del partido justicialista. La droga y los amigos de la barra de Atlanta, hicieron su mella en mi vida alocada y alejada de Dios. La decadencia de los dos ámbitos donde estaba comprometido me hizo ver la nefasta influencia de los hombres encumbrados, y caí en una depresión. Entonces me dedique a ser más violento hasta que Cristo se me presentó en el camino.

L.C.: ¿Cuándo surgió el llamado a trabajar con adictos?

L.B.: Jesús golpeo con su presencia fuertemente mi vida en un culto donde había comenzado a congregarme. Se fueron los fantasmas, y el Señor me llamó a servirle allá por el año 1993.

L.C.: En diciembre celebraron diez años como red nacional. ¿Cómo comenzó el programa Vida?

L.B.: Primero Dios nos permitió organizar el Programa Josué. Este centro pertenece a la iglesia Catedral de la fe, del pastor Osvaldo Carnival. Este programa es un hospital de día y tiene grupos de contención para hombres y mujeres adictos y sus familiares. Luego de que la casa se ordenó necesitamos más espacio. Clamábamos por la guía del Señor. Decíamos: “Ya no entra más nadie aquí en Josué, tenemos que abrir más obras”. Era como un río que no podía fluir más. Pero Dios tiene la última palabra, y nos prometió que creceríamos en una medida que aún no había sido revelada. Ese era su plan. Recibimos la palabra de Zacarías 2:4 que dice: Tanta gente habrá en Jerusalén, y tanto ganado,
que Jerusalén llegará a ser
una ciudad sin muros”. Decidimos conformar una red de trabajo que, al principio, la formaron cuatro programas. Fesam, una comunidad para salud mental (programa ambulatorio); Viviré, un programa dirigido por José Sosa, primer presidente de Programa Vida; Bernabé, de la iglesia La Puerta Abierta; y el Programa Josué.

 L.C.: ¿Y cómo creció la red?

L.B.: En un acuerdo macro se visitó a cada pastor para pedir su integración a la red, de la cual solo uno dijo que no. Hoy la componen todos los programas de trabajo con adictos y de prevención más conocidos de las congregaciones evangélicas del país. Tenemos un total de ciento treinta programas unidos para la gloria de Dios.

L.C.: ¿Cuáles son los principales logros alcanzados en esos años?

L.B.: Creamos los cursos de Operador Socio Terapeuta Espiritual en Adicciones. Editamos el único manual de enseñanzas prácticas para adicciones escrito por doce profesionales y pastores de la red. Se asistieron a muchos programas desde lo espiritual haciendo consejería a sus directores. Luego se regalaron más de mil libros de enseñanza practica de lectura para trabajar en grupos. En cuanto a los cursos, hasta el momento se recibieron mil cien alumnos, plenamente capacitados para trabajar en el tema. También se orientó a líderes nacionales en cuanto a comunicados de prensa sobre la temática. Nos gusta trabajar en unidad con todo el Cuerpo de Cristo permanentemente. Desde la creación de la red se han abierto cincuenta programas de los cuales veinte se cerraron por falta de presupuesto. Dios permitió transformarnos un canal natural de la Iglesia evangélica en su relación con las autoridades municipales, provinciales y nacionales. Y seguramente me olvido de muchas bendiciones más.

 L.C.: ¿Qué tipo de servicios ofrecen hoy a las iglesias?

Fundamentalmente la concientización de la iglesia y sus pastores acerca de los pasos a dar en el área adicciones; y también capacitación para los líderes obreros. Podemos ser un canal de derivación rápido y eficaz con la persona en problemas, en el cual nadie pierde contacto con ella si así lo desean.

 L.C.: Con tu experiencia en la materia, ¿cuál es la situación real del tráfico y consumo de droga en la Argentina?

L.B.: Es como lo ve el común de la gente. La misma presidenta Cristina Kirchner, con quien mantuvimos una audiencia tiempo atrás, nos dijo que no puede creerse que nadie sepa dónde está la droga. Hay una real convivencia generalizada. Respecto al consumo, los chicos se convirtieron en policonsumidores, y ello traerá un mal aún mayor porque se acelera su destrucción. Lo demás es muy amplio y les recomiendo anotarse en los cursos para profundizar en el conocimiento de lo que estamos viviendo.

 L.C.: ¿Los evangélicos estamos dando una respuesta adecuada a la gravedad de la situación?

L.B.: No, pero vamos por el buen camino.

 L.C.: ¿Qué nos falta como Iglesia para abordar esta problemática?

L.B.: Un mayor compromiso pastoral. Tener más confianza en los programas de adicciones, es decir, que podamos darle lugar para trabajar a los que tienen un genuino llamado para este asunto. Creo que debemos esforzarnos por trabajar en unidad en los consejos pastorales contra este flagelo.

 L.C.: ¿Tenemos la respuesta para la lucha contra las adicciones? ¿Por qué?

L.B.: La respuesta es Jesucristo, quien murió por todos y tiene un plan para cada uno de los argentinos.

Los números del Programa Vida:

– 10 años de trabajo

– 130 programas integrados a la red

– 1.100 alumnos egresados de los cursos

– 50 proyectos levantados por los egresados

El programa Vida tiene su sede legal en Zuviría 2767. Quienes quieran contactarse con el Programa Vida pueden ingresar a su página www.programavida.com.ar, escribir a info@programavida.com.ar o llamado a los teléfonos 46138836 o 46372382.

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