Penetrar de manera dinámica

El papel de los cristianos dentro de la cultura

Por Bob Moffitt

En el Antiguo Testamento, a Ezequiel se le dice que le pregunte a Israel: “Hijo de hombre, diles a los israelitas: ‘Ustedes dicen: Nuestras rebeliones y nuestros pecados pesan sobre nosotros, y nos estamos consumiendo en vida. ¿Cómo podremos vivir?’”. El Dr. Francis Schaeffer escribió un libro con ese título, y Chuck Colson le siguió con el libro “¿Y ahora cómo viviremos?”. Ambos hablan del papel individual de los cristianos dentro de las culturas. Esto es muy importante. Sin embargo, también tenemos la urgente necesidad de desafiar y preparar a la iglesia local para que asuma su papel en su sociedad, por medio del ministerio corporativo, y también con el equipamiento de sus miembros para que afecten las esferas de la sociedad donde ellos viven, trabajan y tienen influencia. Debemos comenzar con la agencia que Dios escogió: la Iglesia.

¿Cómo ella puede convertirse en agente de cambio para las comunidades y naciones? La levadura es un agente de cambio, y Jesús explicó: “El reino de los cielos es como la levadura que una mujer tomó y mezcló en una gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa”.

Jesús le habla a la multitud, y describe al Reino de Dios en parábola tras parábola. Les dijo que el Reino era semejante a una semilla de mostaza, que cuando la plantaban, aunque era la más pequeña de las semillas, crecería hasta ser la mayor de las plantas. Luego, les explicó que: “El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que fue todo leudado”. La levadura es un agente de cambio, el cual penetra gradualmente en la masa y toda ella es cambiada. Igualmente, el Reino crece cuando el poder del evangelio penetra en las vidas; y las personas que son trasformadas a la imagen de Cristo penetran y afectan el mundo alrededor de ellos.

David Burnett explicó: “[Jesús] utilizó tres metáforas ilustrativas acerca de la naturaleza de la vida del Reino dentro del mundo: sal, luz y levadura…Cada uno de estos elementos penetra el viejo orden de manera dinámica. La sal disuelve y sazona la comida, la luz resplandece en las tinieblas, la levadura fermenta la masa. Así, la comunidad del Reino penetrará la vieja sociedad trayendo transformación cultural que producirá sanidad integral a las personas”.

La iglesia local y sus miembros son transformados; y ellos luego se convierten en agentes activadores de transformación para otros. Las personas de la iglesia, unidos y sirviendo, son agentes de cambio que penetran y transforman sus culturas. ¡Esta es la creciente y penetrante levadura del Reino!

Hacia una transformación

El que decenas de miles de personas en un gran estadio levanten sus manos y declaren que ellos quieren seguir a Cristo, no necesariamente implica transformación. El que 50% de la población de una nación sean contados como “nacidos de nuevo”, no necesariamente implica transformación social o cultural. Cuando el 80% de la población de Uganda se llaman así mismos “cristianos” pero las Naciones Unidas la menciona como la segunda nación más corrupta de África, significa que no ha habido transformación.

En un sentido literal, la “transformación” ocurre cuando algo es cambiado sustancialmente en su naturaleza o carácter. Es una actividad del Reino, y ocurre cuando las intenciones de Dios son llevadas a cabo por los individuos, las familias, comunidades, sociedades, culturas y naciones.

El Señor ha establecido una condición necesaria para que recibamos la sanidad y la transformación. La condición va más allá de tan solo recibir a Cristo como nuestro salvador. ¡La condición es hacer su voluntad! La conversión espiritual abre las puertas, pero la transformación es un proceso de toda la vida.

Las Escrituras usan la palabra “transformación” para explicar lo que ocurre en la mente, el carácter y el cuerpo resucitado del discípulo. Cuando hablamos de la transformación de una sociedad, cultura o nación, extrapolamos la palabra para describir lo que pasa cuando una multitud de transformaciones individuales producen un resultado en las familias, comunidades y sociedades.

Las culturas y los sistemas sociales no experimentan una redención espiritual en la misma forma que lo hacen las personas cuando son salvas; pero los individuos que son redimidos, impactan con sus nuevas vidas el mundo alrededor de ellos. Ahora ellos hablan la verdad, reforman sistemas, representan la justicia y la misericordia; ven la imagen de Dios en las personas y desarrollan el tipo de actividades de compasión que Jesús haría si fuese gobernante.

Los individuos son transformados en la medida en que los diferentes aspectos de sus vidas son guiados y gobernados por Cristo. Pablo escribió: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”. Puede ser que conozcamos su voluntad, pero a menos que nuestro patrón de vida se conforme a la voluntad de Dios, nuestras mentes y vidas no serán transformadas.

Esta transformación es un proceso continuo a través del cual nosotros, como individuos, entendemos y respondemos en obediencia a los mandamientos de Cristo. Somos conformados a su imagen, pero esto no acontece de repente. Cuando comenzamos a caminar con Dios, nuestra obediencia es inmadura y falta de práctica, pero cuando obedecemos crecemos en entendimiento de lo que significa ser como Cristo, y somos transformados en la medida que nuestra vida es puesta bajo su señorío.

La transformación del individuo es obra del Espíritu Santo, pero tiene como prerrequisito la práctica de la obediencia. Esa es nuestra parte del trabajo. La transformación comienza con los individuos y se extiende a las familias, comunidades y naciones. Esto también es un proceso. Cuando los individuos y las familias obedecen las intenciones de Dios en forma creciente y profunda, influencian sus comunidades. En la medida en que las comunidades transformadas influencian sus culturas, las naciones mismas pueden ser cambiadas.

La Iglesia al centro de la transformación

Para alcanzar sus grandes intenciones Dios planeó que la Iglesia hiciera discípulas a las naciones. Jesús dijo a sus seguidores que hicieran discípulos a todas las naciones,   bautizándolos y enseñándoles que obedeciesen sus mandamientos. Las naciones no son transformadas con los primeros pasos, ir, bautizar y enseñar; la transformación tiene lugar cuando las personas obedecen las intenciones de Dios en cada aspecto de la vida y cada sector de la sociedad. El evangelismo y el bautismo abren las puertas, pero el discipulado —“enseñándoles a obedecer”— es la tarea continua de la Iglesia.

En el plan de Dios, la Iglesia está en el centro de toda la transformación. Ella administra el proceso y es el comunicador y facilitador de la agenda de Cristo en cada nivel de la sociedad. Ella capacita a sus miembros para ir a cada rincón de la sociedad a representar la voluntad y las intenciones de Dios en cada área de la vida.

Alguien preguntó: “Si tu iglesia cerrara mañana ¿lo notaría tu ciudad? ¿Protestaría la ciudad?”. Cuando las iglesias sirven fielmente a sus comunidades la respuesta es ¡sí!

Una tarea por hacer

Aunque el involucrarse en asuntos cívicos no es la primera prioridad de la Iglesia, sí es una prioridad si ella va a representar la agenda de Dios en la sociedad. En el Antiguo Testamento vemos el interés de Dios en el gobierno, y mucho del libro de Levítico es

sobre el diseño de leyes civiles y leyes para la vida. Dios estaba interesado en tener líderes rectos para su nación modelo, Israel; y vemos cómo, de manera sobrenatural, Él colocó a sus representantes —José, Daniel, Nehemías— en naciones paganas, para que gobernasen por el bien civil. Tenemos gran cantidad de detalles sobre José en Egipto, de Daniel y Nehemías en Babilonia; y vemos que los israelitas fueron motivados a orar por la paz de las naciones paganas en las cuales se encontraban exiliados: “Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz”.

Jesús también indicó claramente que tenemos obligaciones como ciudadanos, responsabilidades para con Dios y también con la sociedad civil en la cuál vivimos. Finalmente, Pablo, en su carta a los romanos, nos recuerda que Dios está interesado en los gobiernos civiles, que Dios los estableció, y operan bajo su autoridad para el bien de la sociedad.

¡Puede ser difícil imaginar algo tan grande como la transformación de las naciones! Sin embargo, no es difícil imaginarlo cuando entendemos que las naciones son hechas discípulas y las sociedades y culturas transformadas cuando el Pueblo de Dios vive bajo su señorío. Tal como hemos visto, el Señor dijo a Israel que Él sanaría la tierra y perdonaría el pecado de su pueblo si ellos se humillaban, oraban, buscaban su rostro y se volvían de sus malos caminos.

Dios está llamando a iglesias e individuos a que lo representemos en nuestra sociedad; a que ministremos a las personas heridas y que seamos faros de virtud social, moral y ética. Las iglesias deben actuar, pero con el poder de Dios, no con el suyo propio. Él es

poderoso y podría traer transformación sin nosotros, pero Él ha escogido utilizarnos. Él no nos manda a hacer algo imposible y luego nos abandona. Dios nos capacita, nos da poder, nos da las personas y dones que necesitamos, y nos guía en la tarea. Su Iglesia es su herramienta, su agente de reconciliación y, por alguna razón demasiado grande para que la comprendamos, el Señor del universo escogió utilizar a su Pueblo para llevar a cabo su plan, para que seamos sus manos, sus brazos, sus piernas y su boca en un mundo herido.

Por Bob Moffitt
Tomado del libro: Si Jesús fuese alcalde
Peniel

Si Jesus fuese Alcalde

1 comentario en Penetrar de manera dinámica

  1. Estoy de acuerdo con Bob Moffit , noto que él menciona Los dichos de Jeús en varias oportunidades y eso se pretende de un cristiano .¿Porqué las iglecias no lo logran ? por su enseñanza .
    Las iglecias cumplen un papel importante en la sociedad , pero podrian ir por más , pero no lo logran … por su enseñanza .
    No se puede formar cristianos enseñando constantemente al apostol Pablo ,” no estoy en contra del ” apostol Pablo ” pero ” cristianos ” se los forma con las enseñanzas de Jesús ….y esta es la iglecia QUE QUEREMOS , que los individuos ” salgan se sientan seguros , que el cristiano es una amenaza para los pecadores , que los puede curar , los puede cambiar , con la ayuda del espíritu santo , que el ..otro sea un hermano ,un amigo , a quien no tengo que tener miedo , si no amarlo, más allá de lo que crea y lo que practique , si está o no en acuerdo con las escrituras , ” como lo hizo Jesús ” .. pero las iglecias , no actuan así …el cristiano esta acostumbrado a enseñarse entre ellos mismos , por 20 ó 30 años , hacen actividades juntos , en colecividad , que no es malo , pero no es cristiano ,..En las iglecias impera el miedo , claro , porque enseñan sólo al apostol Pablo , transmitiendo que el cristiano es un ” soldado ” , que puede caer en cualquier momento, que debe cuidar las asociaciones , que si alguien anda mal , hay que señalarlo , ó ni comer con ellos , que deben reunirso con los que piensan lo mismo ,que deben convertirse en jueces , mientras se saca a relucir 1 a los corintios cap 13 que ” habla del amor “etc etc . Esta dualidad en la enseñanza , confunde al cristiano y nunca se termina de formar , porque anda viajando en textos bíblicos sueltos y de pronto no sabe quien es y termina agradando al pastor y no al espíritu santo que está privatizado por la mala enseñanza y de pronto está todo tan organizado , que se termina , perdiendo la ” espontaneidad ” y el cristiano pierde penetración en la sociedad , ” como la tuvo y enseñó Jesús ” .
    Pienso que el cristianismo debe enseñarse ” con los evangelios ” lo otro es ” un complemento ” no se puede ser cristiano enseñando , sólo con el apsotol Pablo , es que no alcanza , de ser así se está forzando las escrituras ,y si no seguiremos así ,,,,
    hablandonos entre sanos
    enseñandonos y quedarnos siempre en el siclo primario por decenas de años
    aislados de las personas
    juzgandonos
    y con una definición magistral debajo del brazo que habla del amor .

    abrazo

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*