Hablemos sobre la homeopatía

¿Hay algo de malo en esta práctica tan común?

Por Dr. Anderson & Dr. Jacobson

La homeopatía es “un sistema terapéutico fundado por Samuel Hahnemann mediante el cual las enfermedades son tratadas con drogas capaces de producir en personas sanas síntomas similares a los de la enfermedad tratada, administrando dicha droga en dosis mínimas”. Refiriéndose a su propia teoría de la medicina, Samuel Hahnemann escribió: El poder curativo de los medicamentos se debe a que estos producen síntomas similares a los de la enfermedad, pero contienen una energía superior a la de los síntomas”.

En la homeopatía hay cuatro conceptos o principios básicos:

  1. Principio o ley de semejantes: Hipócrates expuso este principio alrededor de cuatrocientos años a.C. Hahnemann, por su parte, citaba en su Organon a un discípulo de Hipócrates que decía: “La enfermedad surge por cosas semejantes y es por cosas semejantes que el enfermo puede aliviarse. Puede hacerse cesar los vómitos por medio de drogas que se usan para estimular los mismos”.
  2. Principios de la experimentación pura: Para determinar cuándo debía usarse un remedio, era necesario saber qué síntomas causaba si se le administraba a un paciente sano. Así, voluntarios sanos (generalmente colegas homeópatas) tomaban dosis terapéuticas de remedios comunes y registraban los síntomas que padecían. Dado que creía que la enfermedad del paciente debía ser tratada con una sustancia que introdujera la misma afección, Hahnemann prescribía el remedio cuyos síntomas, registrados en una lista, correspondían mejor a aquellos para los que el paciente buscaba alivio.
  3. Principio del remedio único: Hahnemann creía que podía administrarse un solo remedio a la vez, y se oponía enérgicamente a mezclar remedios.
  4. Principio de la potenciación (dinamización): “Hay un remedio para cada enfermedad. Cuanto menor es la cantidad, mayor el efecto”, decía Paracelso. A medida que Hahnemann experimentaba, usaba dosis cada vez más bajas creyendo que mientras más las diluyera, mayor sería su potenciación.

Con discernimiento espiritual

Jesús dijo: “Así que por sus frutos los conocerán” (Mateo 7:20). Siendo así, deberíamos preocuparnos seriamente acerca del uso de la homeopatía, ya que el fruto que produce no es bueno.

Pfeiffer advierte contra el empleo de la homeopatía, sobre todo si el médico utiliza sustancias que estén mal diluidas, o si se hace uso o habla de la energía (psíquica), péndulos, quiromancia, magnetismo o curaciones a distancia. Como ex homeópata y sanador psíquico convertido al cristianismo, Pfeiffer advierte que algunos homeópatas añaden magia a sus remedios para aumentar la eficacia de estos. Dichos remedios “pueden servir para que el enemigo gane terreno, y de este modo conducir a opresiones de tipo oculto”. Algunos pacientes han expresado que la homeopatía eliminó sus síntomas, pero tanto ellos como sus familias experimentaron conflictos de tipo psicológico y espiritual.

Por lo que yo he podido observar reiteradamente en familias que han puesto a la homeopatía en un lugar central de sus vida, pareciera que en muchos casos los sucesos siguen el mismo patrón:

  1. Uno de los padres, generalmente la madre, se preocupa por la salud de la familia.
  2. Al no encontrar en la medicina alopática suficientes respuestas, un día descubre la homeopatía.
  3. Después de cierto éxito inicial con los remedios homeopáticos, se convierte de la efectividad de la homeopatía.
  4. Compra un equipo de homeopatía casera y lo usa cada vez que aparece una enfermedad. Solo consulta a los médicos cuando es absolutamente necesario.
  5. A pesar de que están convencidos de utilizar el sistema médico más eficaz, el estado general de la salud de la familia parece estar deslizándose cuesta abajo.
  6. Cuando la familia renuncia a la homeopatía, su salud tanto física como espiritual mejora notablemente.

Cuestión de fe

Hay quienes han sugerido que los remedios homeopáticos pueden tener un efecto medicinal pero solo para las personas que creen en ellos. Esto no es más que el efecto placebo, pero también es un concepto de la Nueva Era sobre el acto de creer: cree con la suficiente fuerza y se hará realidad.

En este malentendido en cuanto a la fe lo que parecería ser determinante para saber si un individuo que practica la homeopatía da muestras de estar involucrado con el ocultismo. Si alguien entra a una tienda de alimentos naturales y compra un remedio homeopático pensando que es un preparado a base de hierbas, no hay en ello nada que produzca un efecto espiritual adverso; la fe no se transfiere. En cambio, si la persona deposita en la homeopatía su fe para curarse o protegerse de las enfermedades, esto le acarreará circunstancias espirituales desfavorables.

 

Samuel Hahnemann, reaccionando a las horribles prácticas médicas de su tiempo, desarrolló un modelo de relaciones entre la enfermedad y la terapéutica que muestra sorprendentes con los conceptos propugnados por Hipócrates y Paracelso, y que también se adapta cómodamente al paradigma religioso hindú.

Ha habido evidencias de una mayor eficacia de la homeopatía al compararla con la medicina estándar de hace doscientos años, probablemente debido al carácter inocuo de sus medicamentos en comparación a las modalidades alopáticas, en extremo fuertes y tóxicas. Sin embargo, la medicina ortodoxa avanzó durante los siglos siguientes, mas no así la homeopatía. Actualmente, a pesar de una considerable cantidad de investigaciones, hay muy escasa evidencia que pueda servir de sustento a la homeopatía.

Por otra parte, lo que la homeopatía sostiene contradice completamente los principios generalmente aceptados de la ciencia y la lógica; simplemente no concuerda con las leyes naturales.

La biografía de su fundador, la vinculación de muchos homeópatas con actividades de tipo místico, y los testimonios de algunos de los que han abandonado el ejercicio de esta disciplina constituyen una seria advertencia en cuanto a que la homeopatía, sobre todo por su uso de altos niveles de dilución, debe ser rechazada.

Por Neil T. Anderson & Michael Jacobson
Tomado del libro: La verdad sobre la medicina alternativa
Peniel

La Verdad Sobre la Medicina Alternativa

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