Rebosantes de gozo

Y así reflejes la real esencia de la vida cristiana

Por Karol Ladd

Tristemente, encontrar un cristiano que irradie gozo es como encontrar a Wally en una de esas ilustraciones de “¿Dónde está Wally?”. ¡No debería ser tan difícil! Como cristiano, deberíamos ser las criaturas más gozosas sobre la faz de la tierra. Después de todo, tenemos un Dios que nunca nos deja. Caminamos en su gracia. Somos recipientes de su rebosante misericordia y abundante amor. Por medio de la fe en su Hijo, tenemos perdón de pecados. Sin embargo, para muchas, las luchas diarias de la vida, combinadas con un amor por las cosas de este mundo, parecen asfixiar nuestro gozo en Cristo.

Es probable que más personas fueran atraídas al Salvador si vieran a más cristianos disfrutando las maravillosas bendiciones espirituales de la vida en Cristo. Quizá hayas escuchado lo que dijo el filósofo alemán Federico Nietzche quien luchó contra el cristianismo de su tiempo: “Creería más en su salvación si se vieran como personas que hubieran sido salvadas”. ¡Ay!

Perfectas no, gozosas sí

De vez en cuando encontramos a gente realmente llena de gozo. Vemos a algunas de ellas en La Biblia. ¿Tenían vidas perfectas? ¡Al contrario! Considera a David. Él estaba lleno de gozo; no obstante, no tuvo una vida fácil. El apóstol Pablo fue otra persona a quien no todo le salió bien. De hecho fue echado en prisión, golpeado y dado por muerto más de una vez. Si alguien tenía razones para sentirse derrotado y desanimado era Pablo. Sin embargo, escribió uno de los libros más positivos y gozosos de La Biblia, la carta a los filipenses, desde su celda en prisión: Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!” (Filipenses 4:4).

Podemos experimentar gran gozo, porque nuestros pecados han sido personados a través de la muerte de Cristo, y tenemos la gloriosa esperanza y la promesa de vida eterna por medio de su resurrección. ¡Nadie y ninguna circunstancia puede arrebatarnos ese gozo!

La verdad es que el gozo no es para personas que tiene vidas felices y lindas. Algunas de las personas más gozosas que vas a conocer son aquellas que han recibido una porción bastante generosa de desafíos. Eso es porque el gozo proviene del Señor y no de las circunstancias. La felicidad puede ir y venir con las circunstancias. El gozo no es así. El gozo no viene y se va por lo que suceda en tu vida. Puedes estar triste por algo y aun así tener gozo. Es una alegría y una paz en lo profundo de tu ser que permanece a pesar de los tiempos difíciles.

Los aguafiestas

Lamentablemente, es fácil que permitamos cosas en nuestra vida que nos roben el gozo que nos pertenece en Cristo. Estas cosas son como nubes que evitan que otros vean el gozo que debiéramos irradiar. Consideremos algunos de estos aguafiestas que quitan nuestros ojos del panorama eterno y los ponen en nosotros mismas y en nuestras circunstancias, evitando que experimentemos (y que los demás vean) el gozo que Dios nos da con tanta liberalidad.

 Vidas ocupadas

Debemos tener cuidado de no sobrecargar nuestro horario hasta el punto en que nos estresemos. Como nuestra mamá solía decir cuando nos llevaba a comer: “No pongan en su plato más de lo que puedan comer.

¡Esa sí que es una gran lección para la vida! No pongas más en tu horario de lo que pueden hacer con un espíritu de gozo. Yo tengo la tendencia a sobrecargar mi agenda con muchas actividades maravillosas como estudios bíblicos y eventos de la iglesia. Pero en lugar de encontrar gozo en esas actividades, termino simplemente haciendo lo que tengo que hacer porque estoy demasiado ocupada.

Piensa con cuidado lo que es mejor para tu horario: en qué actividades puedes aplicar mejor tus dones y talentos, y qué ocupaciones están más en línea con el propósito de tu vida. Dile “no” a las cosas que te distraigan de lo que debes hacer. A medida que hagas lo que debes y te protejas de sobrecargarte y estresarte, vas a encontrar que tu gozo puede brillar a través de tu vida con mayor fuerza.

 Pecado

La ilusión del mundo es que el pecado es divertido y que te traerá felicidad y gozo. Pero la felicidad que proviene del pecado es de corta duración. No obstante, hacer lo que es correcto, viviendo en obediencia a Dios y a su Palabra da como resultado gozo permanente. En Juan 15, Jesús nos da la fórmula de Dios para el gozo rebosante: Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (vv. 9-12).

 Preocupación

Una de las mayores nubes que pueden esconder nuestro gozo no tiene nada que ver con las circunstancias, sino más bien con las posibilidades. La preocupación es un destructor de gozo que puede consumir nuestros pensamientos y sentimientos con facilidad. No es algo malo que haya pasado; es solo la especulación y temor de lo que podría suceder. No podemos vivir en un estado de preocupación y tener gozo al mismo tiempo. Más bien debemos llevar nuestras preocupaciones al que conoce el futuro y puede llevar la carga con nosotras. Como 1 Pedro 5:7 nos recuerda: “Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes”.

Por Karol Ladd
Tomado del libro: El poder de una joven positiva
Casa Creación

El Poder de una Mujer Positiva

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