Atrévete a ser creativo

Hemos sido diseñados para romper moldes

“Un hombre muy precavido nunca jugó ni sonrió. Nunca un riesgo tomó; ni siquiera lo intentó. Tampoco cantó ni oró. Y cuando un día murió, nadie el seguro pagó; pues como nunca vivió, dijeron que nunca murió”. Vivir implica soñar, crear, arriesgarse, y nunca bajar los brazos. Todos los que lograron destacarse entre sus pares, fueron capaces de romper moldes y superar obstáculos a fuerza de creatividad y persistencia.

Por Roberto Vilaseca

Años atrás, en un tiempo en que me sentía luchando con la rutina y la chatura, llegó a mis manos un libro que literalmente rompió mis moldes, me ayudó a recuperar la inspiración y me desafió a innovar a pesar de mis propios prejuicios. Escrito por Howard Hendricks, el libro llamado Rompa los moldes plantea que el gran desafío de todos los líderes cristianos es cómo ser creativos y dejar atrás esa tendencia mediocre a repetir lo viejo conocido simplemente porque “siempre se hizo así, ¿por qué cambiarlo?”. “Podemos soñar despiertos de vez en cuando”, dice un pensador. Necesitamos dejar que nuestra imaginación deambule y tenga la oportunidad de respirar. Nunca es demasiado tarde para que alguien pueda comenzar a pensar con más creatividad. Por algo Dios puso en nosotros ese don precioso de la imaginación, que puede ser alimentado creativamente por el Espíritu Santo. Él mismo es la máxima expresión del poder creativo de Dios.

¿Qué es la creatividad? Es crear. Según el diccionario, tener la idea de producir algo de la nada. Los especialistas la definen como la capacidad de generar pensamientos, acciones y sentimientos únicos e innovadores para beneficiar a otros. Es algo más que la habilidad de percibir las cosas de forma poco usual. Es una función del conocimiento, la imaginación y la evaluación.

No podemos olvidarnos que Dios es creador y el primer artista. Los seres humanos fuimos creados a su imagen y semejanza. Somos su máxima creación, así que estamos diseñados para ser como él, con intelecto, emociones, voluntad y este componente creativo que tanto escasea en este tiempo.

J. I. Parker dijo que “no hay nada irracional en creer que Dios, que creó al mundo, puede seguir derramando su creatividad en él”. Todo lo que Dios toca refleja su creatividad. Él es el Hacedor y Señor de todo. “Porque así dijo el Señor, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó. Yo soy el Señor, y no hay otro” (Isaías 45:18).

Cada creyente es una nueva creación. Lo más nuevo en remodelación interior. Los cambios son sustanciales, no superficiales. Cuando la persona sobrenatural del Hijo de Dios llena al hombre natural, demanda un cambio radical de vida. El plan divino exige un hombre nuevo. La salvación afecta la vida total de la persona, incluyendo sus pensamientos. Es por eso que Pablo nos advierte diciendo que no debemos conformarnos a este siglo, sino transformarnos por medio de la “renovación de nuestro entendimiento”. La regeneración es un proceso de toda la vida.

“Nunca debemos estar conformes porque ya tenemos el Evangelio. Esa autocomplacencia puede salirnos muy cara. Cada generación debe aprender las verdades fundamentales de la fe. Todos los tesoros de la sabiduría están escondidos en Cristo. Si no los buscamos diligentemente, los perderemos”, escribió Ray Ortlund.

Imperiosa necesidad

¡Necesitamos desesperadamente creatividad en la familia, en el ministerio, en la Iglesia! Vemos al mundo en forma diferente y personal cada día. El árbol que está afuera de nuestra casa no es el mismo de ayer. Mi esposa, mis hijos, mi familia cambia a diario. Todo está en proceso de cambio, y necesitamos hacer el esfuerzo para adaptarnos a ellos con creatividad. Todos los medios de comunicación y los programas infantiles buscan alimentar las fantasías de nuestros hijos. Por eso necesitamos poner familias capaces de satisfacer esa capacidad natural. Es un pecado que nuestros hijos se aburran en casa, y sobre todo en la Iglesia.

Las familias fracasan cuando las personas que la componen se estancan. Pero cobran vida cuando sus miembros proveen buenas raíces y alas. Las raíces producen el carácter y las alas elevan esos rasgos gracias a las corrientes creativas que benefician a todos.

Investigaciones recientes acerca de la familia occidental demuestran que muchas de ellas, cristianas y no cristianas, viven una rutina tediosa, con poca variedad. Padres agotados y niños descoloridos se han amoldado a desperdiciar el tiempo en cosas aburridas. A pesar de ello, hay esperanza: la creatividad puede aprenderse. Simplemente es necesario hacer una evaluación y definir cuáles son las áreas que deben cambiar. Habrá que trabajar en equipo, habrá que fijas metas y objetivos, y pedir al Espíritu Santo fuerzas y decisión para avanzar hacia los cambios.

La creatividad en el ministerio

Consideremos los principales obstáculos que nos roban la creatividad. Menciono un excelente artículo de Michael Hostefler en la revista Christianity Today, que me ayudó mucho tiempo atrás:

Escepticismo: “He tenido algunas ideas creativas, pero luego las sugerí al consejo y…”. Pocos pastores harían esta afirmación, pero la experiencia de tener una idea creativa rápidamente rebatida en una reunión del consejo es algo común. El líder que permite que estas experiencias conduzcan a una actitud escéptica y pesimista, elige postrarse en una autocompasión, una rutina aburrida. Los primeros intentos no son, con frecuencia, exitosos. Quizás sólo dos de cada diez ideas creativas van a redundar en programas factibles. Pero las diez ideas, incluyendo las dos que hubieran funcionado, pueden ser sofocadas por el escepticismo.

Intolerancia ante el error: Aquí también encontramos la regla de dos de cada diez. Pueden tenerse ocho perdedores antes de tener al primer ganador. Olvídese de ser creativo si no puede aceptar equivocarse. Ya que los fracasos son el precio necesario que pagamos por ideas buenas, exitosas y creativas, cualquier persona u organización debe desarrollar una buena tolerancia al fracaso.

Excusas: La excusa más común por falta de creatividad puede ser: “Es que no poseo una personalidad creativa”. No creo que la personalidad de alguien esté formada irrevocablemente; uno puede cambiar la personalidad para bien. Es posible que no llegue a ganar el premio Nobel, pero puede serse más creativo si uno hace el esfuerzo por serlo.

Pereza: Nada mata más a la creatividad que la pereza. La creatividad requiere más esfuerzo que el que los colegas cómodos están dispuestos a aceptar. Usted debe disciplinarse para tomar tiempo extra y pensar dónde desea estar junto a su organización en el futuro. Es en estos pensamientos que el momento de imaginación llega: cuando usted puede sintetizar lo que sabe, lo que ha hecho y relacionarlo con su situación actual. Una disciplina estricta y un pensar esforzado son prerrequisitos para obtener este resultado.

Sobreexposición: Otra obstrucción a la creatividad es la sobreexposición, ya que nadie tiene un depósito ilimitado de creatividad. El depósito puede secarse si se lo bombea con demasiada frecuencia. Los líderes que deben crear tres o más discursos o presentaciones en público por semana, se enfrentan a este peligro. La vena creativa se apaga fácilmente cuando se abusa de ella, demasiados sermones, estudios bíblicos, lecciones de escuela dominical, charlas devocionales y otras cosas más. Sin darse cuenta, muchos líderes disipan su energía creativa a través de la sobreexposición.

Otras consideraciones

El artículo también menciona algunas sugerencias prácticas que podemos usar en el proceso de aumentar la creatividad:

Hágase tiempo: La creatividad lleva tiempo, especialmente tranquilo para pensar. Alan Lakein, experto en administración del tiempo, enfatiza la necesidad de alcanzar un equilibrio entre el tiempo de reposo y el de actividad. Muchos líderes están tan agobiados por las exigencias de la gente y los programas, que su tiempo de descanso desaparece o se utiliza para la preparación de sermones. Disponga de más tiempo de quietud.

Lea: Disponga de tiempo para leer, y no libros religiosos únicamente. Si hay mayor creatividad en el mundo “secular” que en la Iglesia, y creo que así es, entonces es lógico que usted deba leer todo tipo de libros, si es que desea aumentar su creatividad. Lea todo lo que encuentre interesante y desafiante, especialmente cosas relacionadas al campo de la administración y comentarios sociales.

Arme un archivo de ideas: Todo buen predicador lleva un fichero de ideas de sermones. ¿Por qué no hacer lo mismo con las ideas creativas que pueden servir en tu ministerio? Escriba sus ideas en el momento en que se le ocurren. Se pierden más ideas por causa de ser olvidadas que por causa de los obstáculos mencionados. Si se esfuerza, usted también puede llegar a ser una persona que ejerza un ministerio verdaderamente creativo.

 

Usemos la imaginación

Recuerda que, quienes hemos sido restaurados a la imagen de Dios, hemos recuperado la mente de Cristo y estamos llenos del Espíritu, tenemos que aprender a movernos de otra manera, llamando a las cosas que no son como si fueran.

Antes de crearnos, Dios nos imaginó, nos soñó, nos planeó y luego fuimos una realidad concreta. Esa capacidad de imaginar, de ver con los ojos del espíritu es fundamental para poseer lo que Dios quiere que poseamos. Dios nos dio la facultad de soñar y de imaginar. Cuando Cristo nos transfiere su mente, nos transmite un espíritu para que imaginemos. Dios creó al hombre con una imaginación creativa y todo lo que puedes ver con tus ojos y tocar antes estuvo en la imaginación de alguien.

Hay un principio que debemos entender: todas las cosas fueron creadas dos veces. Dios nos creó en su mente, en su imaginación, y luego nos creó en la Tierra. Las cosas primero son creadas en nuestro espíritu y luego esas mismas cosas son creadas en el mundo físico. La fe hace que las cosas que todavía no ve, un día sean realidad. Dios nos ha dado la capacidad de soñar y creer en las promesas a pesar de que para otros es una locura. No debes vivir de la opinión de los demás. Debes vivir por lo que Dios te ha prometido.

Las personas espirituales no esperan que todos los apoyen en sus ideas; les alcanza con saber que Dios está de acuerdo con ellos.

El diablo podrá robarle muchas cosas y mostrarle el peor panorama, pero no puede robarle sus sueños y lo que imagina para su vida porque eso viene directamente de Dios. Una persona sin imaginación ni creatividad no tiene fe. Y si le falta fe, su vida no tiene sentido. No tiene que moverse por lo que la gente opina. Si está convencido de lo que piensa y siente la aprobación de Dios, ¡adelante!

Si es un hombre o una mujer de propósito tiene que animarse a correr riesgos. Nada significativo está fuera de riesgo, pero Dios respaldará su fe. Todos anhelamos ser creativos, pero pocos sentimos que lo somos.  Atrévase a componer la melodía que nadie escuchó jamás, a pintar el cuadro que nadie pintó y caminar por sendas que nadie aún caminó.

Por Roberto Vilaseca

 

1 comentario en Atrévete a ser creativo

  1. Excelente artículo. Muchas iglesias decaen por falta de creatividad. Se tiende a confundir el evangelio inmutable con una fe aburrida y poco creativa. En Cristo cada día es algo nuevo y eso podemos y debemos proyectarlo al mundo.

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