Una oración de Navidad

Frente al milagro de Cristo en la Tierra

Por Mark Galli

Cuando mi familia y amigos se reúnen en mi casa para Navidad, usualmente suelo componer una oración para dicha ocasión. Generalmente coincide con temas que tocan mi interior en ese momento. Aquí está lo que escribí para la Navidad:

“Todopoderoso y eterno Dios, infinito y santo, cuya sabiduría no puede comprenderse, cuyas galaxias no pueden contenerte. Ante venimos agradecidos, celebrando el día cuando tú, Todopoderoso, no tuviste tu omnipotencia como cosa a qué aferrarte, cuando la Eternidad tomó lugar en el calendario, cuando la Infinidad fue abrazada por la gravedad, cuando la Santidad se mezcló con pecadores, que el Creador del espacio intergaláctico tomó forma humana y caminó por nuestros vecindarios.

Hoy nos deleitamos en la revelación de que nosotros, los que estaban a años luz de distancia, somos parte de ti como aire en los pulmones; que aquellos que habíamos perdido contacto, podemos ahora sentir las heridas de tus manos y tus pies, podemos rozar tu cuerpo santo que agujereó los pecados del mundo, y la carne fresca que, prontamente, se tornó cálida y herida, y que, prontamente, hizo todas las cosas nuevas.

Nosotros, como los pastores en el campo, como la mujer en la tumba, estamos asombrados, temblando frente a la maravilla y el miedo.

Si todo esto es cierto, si un amor así es la sangre que permea toda la realidad, sabemos que todas las cosas son nuevas.

En nuestros mejores días, Dios nuestro, deseamos ser transformados por la maravilla. Pero la mayoría de los días, nos aterra pensar que podemos ser cambiados, incluso por el amor.

Pero no es para los audaces para los que has venido, solo para el débil; No has venido para los sabios, sino para los tontos.

Danos oídos para oír las Buenas Nuevas del gran gozo, y pulmones para cantar alabanzas exuberantes, y piernas para danzar con energía alrededor del suelo que acunó el amor que redimió el cosmos. Amén.

Por Mark Galli
Artículo publicado por Christianity Today
Usado con permiso

 

Se el primero en comentar

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*