Deja de lado la ansiedad

Sigamos esperando. No nos dejemos vencer por la ansiedad

Por Sergio Marquet

Cuando querés algo en serio, una novia de verdad, un novio con el que puedas pensar en un futuro (o sea, nada de amores descartables), es muy probable que en la búsqueda y en su inevitable espera, de repente te gane la ansiedad.

“Quiero un novio ya”, dicen las chicas. “Quiero una novia y la quiero ahora”, se escucha en charlas de chicos. Pero cuando el amor no responde al mandato del “ya” y tarda un poco, con más apuro y menos paciencia de lo aconsejable, muchas veces dejamos que nuestras acciones sean dominadas por la presión y la urgencia de la necesidad emocional.

Recuerdo a Santiago. Él quería encontrar al amor de su vida, pero como pasaba el tiempo y no llegaba (espera complicada por sus dudas y temores), y él además ya pisaba los 30, pensó: “Si no engancho ahora, no engancho más”. El tiempo de la paciencia había terminado y las piernas le pesaron demasiado para seguir por el camino de la calma. Necesitaba una respuesta para saciar la sed de su frustración, y escuchó la voz de la desesperación en lugar de seguir escuchando la voz de la confianza y la paciencia. Apareció Agustina. “Puede ser ella”, se ilusionó. Se subió a esa relación sin pensarlo o, mejor dicho, pensando que lo iba a dejar a las puertas del paraíso soñado. Cerró los ojos y se metió con todo, pero lo que no sabía era que los que cierran los ojos son los primeros que chocan. Al tiempo, en vez de estar en el paraíso, se encontró más cerca del infierno que del cielo. Peleas, celos, maltratos, engaños: esa era su comida de todos los días. Siguió y siguió, prefirió ir atrás de la ilusión antes que volver a la soledad. ¿Por qué? Porque en realidad su deseo de vivir algo serio era más grande que lo que ella podía darle como mujer.

Hay chicas y chicos a los que, a la hora de elegir, les pesa más la urgencia de resolver su propia parte emocional que la evaluación de la persona que tienen enfrente. En Santiago, la ansiedad había triunfado para levantar la bandera del error y llevarse como premio el futuro de aquellos que no saben esperar lo mejor. La solución a una mala decisión es otra decisión. Y a fin de cuentas, aquello que empezó mal, terminó mal. Los espejismos no duran para siempre. Cansado de golpearse una y otra vez con la arena, en busca del oasis que nunca encontró, volvió a su soledad, pero volvió con algunos años más y con el corazón gastado. Pagó con decepción una decisión equivocada. Se había desviado del camino de la paciencia, para tomar un atajo que no lo llevó a ninguna parte.

Hay alguien ahí

Cuando esperamos el amor de nuestras vidas, la pareja de nuestros suspiros secretos, puede que alguien aparezca de repente… Que sea el primero no es necesariamente garantía de que sea en verdad el amor de tu vida.

Podemos quedar desconcertados cuando creemos que ese joven que llegó hasta nosotros es el anhelo de nuestros corazones, y después descubrimos que detrás de esa persona solo quedan heridas y fracasos, porque era una ilusión en el instante menos adecuado, un espejismo de agua en el momento en que teníamos sed. Podes aplicar esta verdad a cualquier área de tu vida.

¿Cómo hacer para no equivocarte? ¿Cómo saber si ese hombre o esa mujer que se acercó a vos es el amor de tu vida o se trata de una ilusión que solo traerá problemas y confusión? Simplemente tené en cuenta esto: la primera opción que surge no es necesariamente lo mejor o la que más te conviene. No te apures porque tu peor enemigo es tu propia ansiedad. Y acordate: más importante que tus razonamientos o tus impulsos es la voz de la paciencia, del que observa y que no se deja llevar por la primera impresión, y de la confianza. Si no es hoy, será mañana. El apuro es el enemigo de lo mejor.

La que golpea a la puerta de nuestras casas cuando hay una necesidad afectiva es la tentación. La tentación de desesperarte, de apresurarte, de buscar soluciones ilusorias que solo te llevarán al error y al desengaño.

La equivocación es el resultado de los esfuerzos del hombre por querer acelerar los tiempos, por pensar que cualquier medio puede llevarnos a ver nuestros sueños hechos realidad. Los chascos en la vida llegan a causa de nuestros intentos por solucionar los problemas cuando dejamos de confiar.

No debemos conformarnos con lo primero que aparece, sino seguir buscando y esperando lo mejor para nuestras vidas.

Tan solo apariencias

Cuántas veces, buscando lo mejor para nuestras vidas, nos dejamos llevar por la primera opción que surge, sin saber si eso es el error o el acierto, lo concebido por el afán y la ansiedad o lo concebido por la confianza y la esperanza. ¿Cómo saber si te traicionó la urgencia?

Los resultados son la confirmación de nuestro error o acierto en las decisiones de la vida. Cuando es lo mejor para vos, todo sale bien y todo es para bien. Los frutos y los resultados en lugar de ser negativos y adversos, son positivos, siempre suman y nunca restan, sentís que podes crecer, avanzar y desarrollarte en todas las áreas. De la misma manera que un buen noviazgo te influencia para bien, una mala elección en tu pareja te traba en todos los aspectos; el progreso es reemplazado por el estancamiento, en lugar de avanzar, retrocedes, y ese noviazgo se transforma en un cementerio de tus sueños.

Algunas vez habrás escuchado el comentario de algún amigo o familiar cuando observan a una pareja de novios conocida. Suelen decir: “Qué bien que le hizo esta relación, qué bien se los ve”. O todo lo contrario: “Desde que están juntos se los ve cada vez peor”. Porque los de afuera a veces detectan aquello que nosotros no podemos o no queremos ver. Cuando todo es bueno, no hacen falta las palabras; el resultado está a la vista.

Una joven me decía que amaba a su novio, pero que este la hacía sufrir con sus actitudes. Ella había tratado de cambiar esa situación, pero ya había agotado todos los recursos y en lugar de estar mejor se sentía cada vez peor. Cuando pensaba en dejarlo no lo hacía, porque se daba cuenta de que lo amaba. “Si seguís sufriendo así, ese amor de hoy, mañana va a transformarse en odio”, le dije mientras las lágrimas caían de sus ojos. “Porque lo mejor para vos tiene que traer felicidad y no sufrimiento”.

El amor de tu vida trae paz, amor y armonía. La imitación trae tristeza y dolor, confusión y frustración. Esa es la clave de los resultados que te ayudará a no equivocarte.

Los que son guiados por la paciencia y la confianza dan a luz lo mejor. Pero el error es el fruto de los que son guiados y llevados de las narices por la desesperación, la incredulidad y la ansiedad.

Los noviazgos pueden ser todos parecidos pero jamás son iguales; la diferencia está en los resultados. Lo que no te conviene a veces se disfraza de lo mejor, la mentira y el error toman apariencia de verdad, y a vos te toca mirar más allá de lo que ven tus ojos.

Lo efímero

Como seres humanos tendemos a descalificar o desestimar lo que no podemos alcanzar. Cuando no podemos edificar algo bueno edificamos algo más o menos y decimos que es lo mejor y que lo otro no sirve. Solemos ponerle el cartel de “virtud” a nuestras deficiencias para ahorrarnos el esfuerzo de superarnos y de cambiar lo que tiene que ser cambiado. Es menos trabajo pintar una vieja pared que hacer una nueva. Siempre es más sencillo hacer un producto de plástico y ponderar las cualidades del mundo, cuando no se puede o no sabe hacerse un producto noble y de calidad. Es más fácil, pero no es mejor. Quienes exaltan las virtudes del touch and go por encima de las relaciones comprometidas y duraderas, en realidad disfrazan sus falencias para poder amar y ser amados. A veces el modelo del “macho latino” o la mujer “pura sensualidad” oculta la deficiencia para ser alguien romántico. Es preferible para muchos ser un objeto sexual a ser un príncipe azul; una fantasía en las mentes ávidas de la lujuria a una princesa de una historia de amor. Dicen que en un frasco con mucha sensualidad es muy difícil encontrar sentimientos, y que los que exponen mucho su cuerpo en realidad esconden su corazón.

La sensualidad hoy reemplaza al romanticismo. Pero está harto demostrado que el placer físico no reemplaza la satisfacción que produce en el corazón un amor verdadero. Uno es pasajero y momentáneo, el otro es continuo y perdurable. Uno es producto del encuentro (concluido este, termina todo); el otro es fruto del amor y permanece aunque la otra persona no esté. El sexo es por un momento, pero el amor verdadero puede ser para toda la vida. Las relaciones rápidas y fáciles también se esfuman fácil y rápidamente; pueden dejar una experiencia en el cuerpo, pero no dejan nada en el corazón.

Las consecuencias de este modelo de noviazgo “exprés”, “recargable” cuantas veces uno quiera y descartable en caso de aburrimiento, tiene escritas en su manual de uso las contraindicaciones, pero claro, con una letra tan chica que nadie se molesta en leerlas. Frustración, corazones insensibles, heridas, desilusiones, embarazos no deseados, abortos, engaños, hipocresía, egoísmo, etc., etc., son algunas de las situaciones que viven aquellos que compran este modelo.

Metas vs. Obsesiones

Es necesario movernos y actuar, pero siempre tendremos una misma disyuntiva: alcanzar las cosas movidos por nuestros propios miedos e inseguridades, o alcanzarlas tomados de la mano de la confianza, la paciencia y la seguridad de saber qué es lo que queremos para nuestra vida. No deseamos cualquier cosa, deseamos lo mejor. Cuando dejamos de creer o de tener confianza, dejamos de buscar, dejamos de insistir y nos conformamos con lo primero que aparece.

Cuando al ir tras una meta le agregas ansiedad, la meta se transforma en una obsesión y ahí es donde te equivocas. Nosotros tenemos metas para alcanzar, no obsesiones, porque las obsesiones nunca dan buenos resultados.

Cuando te obsesionas te parece que “cualquier bondi te deja bien”. Y cualquier chico o chica que anda por ahí te inspiran para fantasear con el amor de tu vida. Cuida la paz y la armonía en tu interior, que son más importantes que cualquier meta o sueño a lograr.

¿Tiro al blanco?

Todos creemos que el amor verdadero es lo mejor, es agradable, perfecto y que encontrarlo nos asegura un futuro de felicidad. La pregunta es, naturalmente, ¿cómo encontrarlo, cómo reconocerlo, cómo darnos cuenta?

Suele pensarse que el amor perfecto es algo que se escapa de nosotros y que se esconde en las fantasías de poetas y escritores, en los delirios de cineastas o baladistas, y que por lo tanto nos tenemos que conformar con algo un poco más devaluado, una burda imitación de aquel dejando nuestros anhelos e ilusiones de lado.

Lo ideal con respecto al noviazgo y a la pareja no es una imposición por la necesidad de “no quedar afuera”, una unión a pesar de tu voluntad. Por el contrario, el amor verdadero desea que seas feliz, que estés contento y puedas sentirte realizado con la persona con las que deseas disfrutar tu existencia.

Tomado del libro:Yo quiero un amor para toda la vida
Por Sergio Marquet
Editorial Grijalbo

Yo Quiero un Amor para Toda la Vida

1 comentario en Deja de lado la ansiedad

  1. Me buena lectura me encanto me paso tal cual , me senti identificado . Y que buen material para compartir a jovenes solteros que les agarra el apuro por no encontrar a el o la chica que desean . MUY BUEN MATERIAL !!!

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