Todo esta en sus Manos

Saber hasta dónde podemos hacer

E. Stanley Jones

Además de vivir físicamente relajado, vivo mental y espiritualmente relajado. Estoy espiritualmente relajado porque creo que la hipótesis central de mi vida es correcta. La vida es una verificación prolongada de esa hipótesis central. Esta realidad marca un sentido de estabilidad interior. Esta actitud hacia la vida fue probada en un avión que volaba sobre San Luis cuando dimos vueltas por arriba de las nubes durante dos horas, tratando de aterrizar. Las nubes estaban tan bajas que no podía volar por dejabo de ellas.

Tenía un tiempo para pensar. Así que escribí una conclusión sobre la vida: “Estoy en este avión y hemos dado vueltas sobre las nubes durante un par de horas. Si no aterrizamos con seguridad, me gustaría dejar mi último deseo y mi testamento a mis amigos y compañeros seguidores de Cristo: hay paz, perfecta paz. Fuera de mi infidelidad hacia lo Alto, no hay ningún pesar en cuanto al curso general de mi vida. La vida con Cristo es la manera de vivir. En esta hora hay seguridad, Dios está por debajo de todas las inseguridades de la existencia humana. Por eso descanso en Dios. Lo mejor de Dios para todos ustedes. Viviendo o muriendo soy de Él, solo de Él. ¡Gloria”.

Trato de adoptar esa seguridad en mi trabajo. Lo que está centralmente correcto, no me decepcionará en los detalles. Los enfrento en confianza. La palabra “consolador” significa “valiente en compañía de otro”. Con Él yo puedo ser un “valiente en compañía de otro”.

Lo enfrento hoy. No puedo resumir toda la semana próxima en el día de hoy. Recorto mis compromisos uno por uno así como una persona recorta sus cupones. Como dijo el Dr. William Osler, el gran cirujano: “La carga del mañana, añadida a la de ayer, acarreada hoy, crea la incertidumbre más fuerte. Debemos aprender a cortar con determinación tanto el futuro como el pasado”.

Uno más grande que Osler dijo: “Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:34). A veces he tenido que expresarlo así: “Basta a cada hora su propio mal”. Me voy a mi cama sin llevarme ninguna preocupación. El obispo Quayle cuenta que estaba despierto tratando de conservar al mundo por medio de su preocupación, cuando Dios le dijo: “Ahora, William, tú te vas a dormir y yo me voy a sentar”.

Para vivir de la mejor forma, debemos poseer el sentido de llevar a cabo los propósitos no por cuenta propia, sino cumpliendo la voluntad que es definitiva. Debemos “recuperar el sentido de ser guiados”. Sin ese significado, la vida depende de cabos sueltos, carece de una meta y de la dinámica para avanzar hacia esa meta.

Si perdemos el significado de ser guiados, nos convertimos en víctimas de nuestras circunstancias. ¿Cuántas veces hemos dejado que las circunstancias y las personas determinen nuestra conducta? Que el Señor nos ayude a ser impulsados desde adentro, en lugar de desde afuera. Que seamos personas sometidas a su dirección.

“Padre de gracia, ¿cómo puedo preocuparme y alarmarme cuando tú vives en mí y me cuidas? Como tu hijo feliz yo juego en tu casa, sin ninguna preocupación desgastante. Incluso mi trabajo más pesado es un juego. Interiormente bailo al realizar mis tareas, y en medio de ellas siento la alegría de tu amor. Tú me has enseñado a reír, me río con incredulidad al pensar que incluso yo, he encontrado ese tesoro. Amén”.

 

Por E. Stanley Jones
Tomado del libro: La vida abundante
Editorial Peniel

La Vida Abundante

 

Se el primero en comentar

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*