Mantener el Equilibrio

Alejémonos de los extremos porque son peligrosos

Por Evangelina Daldi

Todo el mundo dice que los extremos nunca son buenos. Y en la mayoría de los casos opino que es verdad. Ahora, qué difícil encontrar el equilibrio en la vida.

Voy a intentar pintar un cuadro para ejemplificar lo que quiero decir.

Hace algunos días tuve una conversación con una mujer cristiana. Vamos a llamarla Silvia. Hacía muchos años ella había aceptado al Señor en su corazón. Es una mujer de gran corazón y tiene un propósito muy claro en su vida.

Hace como tres años se fue a vivir al exterior con un fuerte llamado divino en su corazón de desarrollar allí su carrera profesional. Silvia estaba segura de que Dios la había puesto allí. Pero debido a la condición actual de nuestro país en referencia a la compra de divisas, a su familia ¾que vive en la Argentina¾ se le hacía cada vez más difícil ayudarla económicamente. Y eso le trajo muchas complicaciones.

Cuando hablé con ella, Silvia lloraba. Estaba desesperada. Según sus palabras “todo se me viene encima. A cada paso que doy encuentro un problema distinto. No sé qué hacer. Me siento cansada. Creo que las cosas no podrían estar peor”.

Me provocó angustia escucharla así realmente. Pero tras varios largos minutos me dije a mí misma que aquello no podía ser. Le dije que no era bueno para ella estar así, que no creía que ese sea el propósito de Dios para ella. Y que creía que no hacía bien en preocuparse ya que evidentemente había apartado la vista de lo que el Señor le dijo que haría. A esto, Silvia respondió que necesitaba hacer algo, aunque sea preocuparse. Ella creía que las cosas no iban a suceder si tan solo esperaba que sucediera.

Y he aquí el tema del equilibrio. Nos vamos al extremo de confiar en Dios y mientras tanto nos sentamos en la reposera a esperar que el milagro suceda o caemos en el extremo contrario de tener que hacer todo por nosotros mismos sin dejar lugar para la intervención celestial ya que necesitamos tener todo bajo nuestro control. Aquí el equilibrio se hace complicado. ¿Cómo mantenernos haciendo lo que sabemos que tenemos que hacer pero al mismo tiempo estar conscientes de que el Señor es quien tiene todo el control? ¿Cómo no volvernos locos en el mientras tanto? ¿Cómo no sentir que nos tapas las olas?

Me gustaría darle una respuesta pero no la tengo. Me gustaría poder decirle que tengo los cinco pasos para hallar el equilibrio. Quisiera darle una dirección de email para que se anote en un curso de dos meses que le va a permitir ser una persona equilibrada en todos los órdenes de la vida. Pero no.

Sin embargo, pienso que sí sea bueno que hagamos algo; y ese algo es mirar para atrás. Miremos para atrás y veamos de dónde nos ha traído Dios. Miremos para atrás y veamos de qué cosas Él nos ha librado. Miremos para atrás y veamos cómo nos ha sostenido. El pasado no siempre es malo. El pasado puede ayudarnos a perseverar en la esperanza. Puede ayudarnos a decir: “Si el Señor estuvo conmigo hasta acá, no me va a abandonar ahora”. El pasado puede ser una vislumbre de la gloria venidera.

Y una vez que miremos para atrás quizá recordemos que es Dios quien todavía tiene el control, incluso de aquellas cosas que pensamos que están perdidas. Una carrera universitaria. El sueño de la casa propia. Las deudas que nos azotan. Ese amor que no llega. Ese hijo que no regresa. Esa esposa depresiva. Ese trabajo tambaleante. Miremos hacia atrás y recordemos que a pesar de que no nos hayamos dado cuenta, el Señor estuvo con nosotros. Y así como estuvo, estará. Porque Él es así. Es su naturaleza. Su esencia.

Silvia culminará con su propósito tal cual Dios lo planeó. Su familia será salva tal cual el Señor se lo prometió. Argentina será bendita tal cual Él lo dijo.

Mientras el Padre trabaja en su obra, hagamos nuestra parte. Sin volvernos locos. Sin pensar que el planeta Tierra gira gracias a nosotros. Hagamos lo que tenemos que hacer. Con las herramientas que Él nos ha dado. Todo lo demás corre por su cuenta. Dios sigue teniendo en control. Sin importar las crisis, los problemas o los gobiernos. Él es más grande que todo eso. Y nosotros debemos aprender a confiar en Él. Nadie dijo que el equilibrio era fácil, pero tampoco creo que sea imposible.

¡Saludos!

Evangelina Daldi
redacción@lacorriente.com

Se el primero en comentar

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*