Alzar Decretos Espirituales

Tiempos que requieren tomar la autoridad que Dios nos ha dado

Por Dutch Sheets

Viajar a las cincuenta provincias de los Estados Unidos con Chuck Pierce fue una lección de flexibilidad. En San Antonio, corrió a la plataforma, interrumpió mi mensaje; sí, lo interrumpió, tomó el micrófono y comenzó a profetizar.

La primera vez que hizo esto fue en el primer estado de nuestro recorrido, Nueva Méjico. Allí no vino a la plataforma, ni me dijo “¿Me permites?”, no me hizo señas para lograr mi atención, ni siquiera se puso de pie. Le habían dado su propio micrófono, por lo tanto, cuando decidió que era el momento de profetizar, simplemente conectó el micrófono y se lanzó. ¡Me dio un susto casi mortal!

Por lo tanto, Chuck comenzó a venir a la plataforma cuando se sentía guiado a interrumpir mis mensajes. En realidad operamos frecuentemente de esta forma. Nuestro

propósito en este recorrido no era enseñar, sino más bien discernir lo que Dios decía, orarlo y decretarlo. Por lo tanto, jamás era una verdadera interrupción, sino un logro bienvenido de nuestra misión. Algunas veces yo continuaba mi mensaje luego de que él terminaba; en otras continuábamos con oraciones y declaraciones basadas en lo que profetizaba.

En esa noche en particular en Texas, Chuck comenzó a hablar y en el curso de la profecía dijo que si orábamos, Saddam Hussein sería capturado dentro de los próximos siete días. Luego se dio vuelta y me entregó el micrófono con una expresión que parecía

decir : “No puedo creer lo que acabo de decir, es mejor que hagas algo”. Mi primer pensamiento fue: “¿Por qué me entregas el micrófono?”. Tú nos metiste en esta situación, ahora sácanos de ella. Pero era demasiado tarde, yo ya tenía el micrófono y todos me miraban. Hice la única cosa que sabía hacer: orar. Discerní que el Espíritu me guiaba a ordenar y decretar que la actividad demoníaca que mantenía escondido a Hussein se quebrara. Otros líderes subieron a la plataforma y ofrecieron oraciones y decretos similares.

¡Saddam Hussein fue capturado tres días después!

La intercesión de realeza se desata a través de decretos. Con ellos “legislamos” la voluntad de Dios sobre la Tierra, de manera muy similar a la que un rey terrenal promulgaría los suyos. Chuck dice lo siguiente acerca de la revelación profética y los decretos: “Dios nos ha elegido como enlace necesario para traer su voluntad

de los cielos a la Tierra. Desea que conversemos con Él, escuchemos atentamente su voz, obtengamos revelación profética y decretemos esa revelación en la Tierra. Esto le abrirá la  puerta a los milagros y desatará sus bendiciones. Una vez que escuchamos a Dios, podemos interceder, pero también podemos profetizar. Profetizar es declarar su mente y corazón. Mientras hablamos, Él forma su voluntad en nuestro planeta. Siempre deberíamos estar deseosos de decir “sí y amén” a sus promesas. Cuando recibimos revelación profética, necesitamos decretar revelación profética. Este fue el patrón con el que operábamos, cada vez que nos reuníamos en nuestros encuentros de estado en estado”.

Existen dos tipos de actividad profética, y aquí Chuck hace alusión a ambas. Profetizar es más que predecir, anticipar el futuro. También es dar a conocer, hablar sobre los planes y voluntad de Dios para el presente y el futuro. Esto también se clasifica bíblicamente como profético debido al discernimiento que se requiere de nuestra parte para conocer sus planes y voluntad.

Juan el Bautista fue llamado profeta, sin embargo, hasta donde sabemos, no anticipó ni predijo sucesos futuros. Sin embargo, sí tuvo discernimiento de los tiempos y dio a conocer lo que Dios decía sobre el presente. En consecuencia, este aspecto de dar a conocer lo profético se conoce como “intercesión profética”.

 

Poder para desatar

Cuando Chuck y yo nos encontramos con intercesores y otros líderes de iglesias en los cincuenta estados durante el 2003 y 2004, nuestros propósitos fueron:

1. Reunir al Pueblo de Dios para hacer acuerdos y lograr la sinergia resultante.

2. Discernir las fortalezas de Satanás sobre una región específica y cuál fue el origen.

3. Discernir las estrategias del Señor a fin de quebrar esas fortalezas, y también cuál es su estrategia para mover a la Iglesia para adelante hacia el avivamiento.

4. Desatar intercesión sacerdotal a través del arrepentimiento corporativo y la oración.

5. Desatar intercesión de realeza y gubernamental a través de decretos proféticos.

Nunca desatamos las mismas palabras proféticas, decretos o estrategias en dos lugares diferentes. En la reunión de Texas donde decretamos la captura de Saddam, el Señor me había dado una palabra sobre el llamado y destino profético de allí. Cuando dije que esto significaba que los propósitos de Dios para Estados Unidos algunas veces serían declarados, lanzados o descriptos desde allí, Chuck comenzó a recibir una entrega profética. Escuchó al Espíritu decir: “Ve a la plataforma y profetiza lo que te doy, y no pienses en ello”. Supo después que probablemente no hubiera dicho lo referido a Saddam si antes lo hubiera pensado.

¿Qué dinámicas proféticas ocurrieron en la reunión de aquella noche?

(1) Discernimiento profético de uno de los propósitos generales de Dios para aquel lugar; (2) Esto preparó el camino para una palabra profética concerniente a su deseo específico en aquel momento; (3) La palabra me impulsó a buscar instrucciones proféticas; (4) Esto nos llevó a desatar decretos proféticos, un tipo de intercesión gubernamental, es decir, legislar desde los cielos.

Todo esto obró en forma conjunta para transformarse en intercesión de realeza hecha por la ekklesia, el cuerpo legislativo de Cristo, gobernando para Él sobre la Tierra. Era la autoridad del Reino desatando el poder del Reino, tal como Jesús nos dejó instrucciones que hiciéramos: “¡Venga tu reino, hágase tu voluntad!”.

Nosotros y un ejército de intercesores nos movimos en cada estado en esta intercesión profética, de realeza; ¡necesita hacer esto cuarto por cuarto en su casa! Puede y debería desatar este tipo de intercesión, no solamente para el mundo en su extensión sino también para su mundo privado e inmediato. Hágalo para individuos, su familia, negocio, iglesia y ciudad. ¡Siéntese sobre el pecho del diablo!

¿Qué son los decretos, declaraciones y proclamaciones? Chuck dice: “Un decreto es una orden oficial, edicto o decisión. Un decreto es algo que parece haber sido preordenado. Esto es lo que hace profético a un decreto. Decretar también puede significar ordenar, decidir u oficialmente llamar a un grupo o persona para lograr algo. Un decreto está ligado a poner aparte u ordenar algo o a alguien. Una declaración es un anuncio, una afirmación formal (…) Esta declaración es lo que un querellante emite algunas veces en su queja, lo que da como resultado una acción en los tribunales. Una proclamación en realidad lleva algo hacia un ámbito más oficial. Una proclamación puede anular, declarar ilegal o restringir. Esto está ligado al proceso de atar y desatar”.

En general, las palabras son asombrosas. Santiago 3 observa que con ellas podemos bendecir y maldecir.

El versículo de Job en el inicio del capítulo llama a las palabras “eficaces”. La palabra hebrea morat significa “presionar”. Uno de sus usos bíblicos es al describir a un rey presionando su marca de autoridad sobre un decreto o documento legal con su anillo de

sello, dándole carácter de contrato legal (la ley de la Tierra). Las palabras sellan tratos y decretan leyes. Son poderosas, aun para vida y muerte (ver Proverbios 18:20-21). El Nuevo Testamento dice que somos justificados o condenados por ellas (ver Mateo 12:37). Guerras comienzan con palabras; el amor se comunica a través de palabras; la instrucción y educación se transmiten por medio de palabras; engaño y confusión se propagan con palabras; reinos se construyen con palabras; personas son controladas por medio de palabras; vidas son destrozadas o sanadas a través de palabras; mundos se crean por medio de palabras, la Tierra lo fue, y así es con nuestro mundo personal.

Esta última afirmación es bastante fuerte, ¿verdad? Pero, cierta. Las palabras muy bien pueden ser las conductoras más poderosas de autoridad y poder en el mundo. El   “hágase…” de Dios creo el mundo y todo lo que en él hay.

Eclesiastés 12:11 dice: “Las palabras de los sabios son como aguijones. Como clavos bien puestos son sus colecciones de dichos, dados por un solo pastor”. Los clavos nos ayudan a edificar, construir, unir y mantener las cosas juntas. Del mismo modo lo hacen las palabras. El Maestro artesano las usó para edificar la Tierra, los mares, las montañas y todos los otros asombrosos elementos y dimensiones de la creación. Hebreos 1:3 nos dice que ¡Él sostiene todo por el poder de sus palabras y decretos!

El evangelio de Lucas dice que aún la encarnación, Dios volviéndose humano, se produjo por una combinación de las palabras de Dios y el Espíritu. Cuando María le preguntó cómo ella, una virgen, podría tener un hijo, el ángel le informó que el poder del Espíritu Santo la cubriría y luego nacería Jesús (1:35). Luego dijo: “Porque para Dios no hay nada imposible” (1:37). Esta traducción no le hace justicia a la fuerza de lo que realmente dijo el ángel. La versión más literal y precisa es: “Ninguna palabra que hable Dios carece de poder”. ¡Qué afirmación es esta y qué implicancias tiene para nosotros! Nuestro todopoderoso Dios infunde poder   trascendente en sus palabras. Estas se transforman en transmisoras de su asombroso poder.

En las Escrituras, Dios promulga miríadas de decretos o declaraciones. Zodhiates dice: “Los diez mandamientos en realidad son diez declaraciones”. No son diez sugerencias. Cuando Dios promulga una orden o decreto, es ley para la Tierra. Violar uno es rebelión contra su autoridad y es una invitación a un juicio seguro.

Dios también llama a su Palabra una espada con la cual Él gobierna y juzga. Sus declaraciones no solamente crean y construyen sino que también juzgan y destruyen. Son tanto constructivas como destructivas. Consideren lo siguiente: “de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su rostro era como el sol cuando brilla en todo su esplendor”. (Apocalipsis 1:16); “por lo tanto, ¡arrepiéntete! De otra manera, iré pronto a ti para pelear contra ellos con la espada que sale de mi boca” (2:16).

Algunos de los decretos de Dios son para crear o lograr algo en el presente; otros son declaraciones sobre el futuro. En Isaías 46:9-10, Dios dice de sí mismo: “Yo soy Dios, y no hay nadie igual a mí, Yo anuncio el fin desde el principio; desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: Mi propósito se cumplirá, y haré todo lo que deseo”.

 

El Dios del futuro

¡Qué Dios sorprendente! Está fuera del tiempo y ve por adelantado, declara el futuro y llegado el momento el tiempo se pone en concordancia con lo que Él decretó. ¡Qué absurdos los necios que creen que lo van a sobrepasar en ingenio y poder! Chuck

cuenta la siguiente historia que ilustra la capacidad del Señor para declarar el futuro: “Cuando mi hijo Daniel tenía 7 años nos vino a ver a su madre y a mi con una pregunta: ‘¿Qué es el antrax?’. Los dos quedamos asombrados de que un niño de siete años pudiera hacernos una pregunta así. Mi padrastro (el abuelo de Daniel) tenía vacas y campos, por lo que supuse que él era el que había mencionado el tema del antrax, que ocurría en su contexto natural. Sin embargo, cuando mi esposa y yo le preguntamos a Daniel para saber dónde había escuchado la palabra ántrax, dijo: ‘El Señor me habló y dijo que eso está por venir a Estados Unidos de Norteamérica’. Le dije qué era el ántrax. Siempre hemos sido honestos con nuestros hijos, por lo que se lo expliqué con lujo de detalles. Esto le provocó temor de que le pudiera venir a él. Cada vez que tocaba algo, inmediatamente se lavaba las manos. Nos hizo entrar en una crisis familiar.

Una mañana, durante mi tiempo devocional, comencé a buscar al Señor, y le pregunté cómo nos iba a sacar de esta extraña situación y traerle libertad y confianza a Daniel. El Espíritu de Dios dijo: ‘Esto no será un tema importante para la vida de Daniel hasta que tenga 20 años’. En el desayuno aquella mañana cuando comenzó a debatir con nosotros obsesivamente sobre el ántrax, le conté lo que el Señor había dicho. Pam me hizo una mirada que decía: ‘¿Por qué tuviste que decir esto y ahora tendré que vivir con este temor obsesivo durante los próximos trece años?’. Nada cambió en realidad, excepto que había escuchado al Señor.

Cuando no sé que hacer, o bien adoro a Dios o le pregunto qué puedo dar. He descubierto que comienzo a escucharlo cuando empiezo a adorar, y Él siempre me va a decir dónde dar. Entonces puedo escucharlo respecto de los temas que cargan mi corazón. Aquella noche cuando llevé a Daniel a su cama, le dije: ‘Adoremos’. Escuchamos un casete de música y cantamos al mismo tiempo. Cuando la música terminó, le dije a Daniel: ‘Sabes cuánto te amamos mamá y yo. Hemos tratado de todas las formas que conocemos de ayudarte para que se te pase el temor de lo que Dios te ha mostrado. El perfecto amor echa fuera todo temor. El Señor no te da el espíritu de temor. Por lo tanto, pídele a Él que te muestra cuánto te ama. Ya que hemos adorado ¿hay algo que quisieras pedirle a Dios?’. Daniel contestó: ‘He estado intentando cazar una mariposa durante toda la semana y no he podido’. Como cualquier buen padre, yo quería salir y encontrar todas las mariposas que pudiera y ponerlas en su cuarto de manera que cuando se despertara, estuvieran rodeándolo. Sin embargo, sabía que no podía hacer eso. Tenía que confiar en el Señor. A la mañana siguiente, cuando se levantó y estábamos sentados fuera, aún tenía temor del ántrax. Mientras oraba por él antes de salir para el trabajo, sucedió algo interesante. Una mariposa voló hacia nuestro patio y se posó en la camisa de Daniel. Él la encerró con sus manos y levantando la mirada al Señor dijo: ‘Porque me has mostrado cuánto me amas, simplemente voy a dejar libre a esta mariposa’.

Ese fue un momento de quietud. El día del cumpleaños número 20 de Daniel, los titulares de los diarios en los Estados Unidos decían: ‘El ántrax sacude al país’. Estaba de viaje y lo llamé para saludarlo. Al recordar la palabra de Dios sobre aquel tema, le pregunté a Daniel cómo le iba. Me dijo: ‘Papi, desde que adoramos aquella noche y el Señor me reveló su amor al día siguiente, jamás he cuestionado su amor el cual me protege en medio de esta crisis particular’. Había recibido una fe que iba a durarle durante los siguientes trece años de su vida y se extendería al futuro”.

Trece años antes de que sucediera, Dios declaró que los ataques con ántrax iban a ocurrir. Deseo que veamos lo que sucede cuando llega el tiempo del cumplimiento del decreto que el Señor hace sobre el futuro. ¿Qué hace Él en ese punto? Nos hace parte

de su cumplimiento. Nos transformamos en la voz de Dios en la Tierra, ¡decretando sus decretos por Él! Job 22:28 dice: “Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz” (RVR60). La primera parte se podría traducir más literalmente: “decretarás un decreto”. Discernimos la voluntad del Señor y su decreto, lo que Él ha determinado sobre una situación dada, y “decretamos su decreto”.

El versículo entonces dice que cuando hacemos el decreto, será “establecido”. Esta es la palabra hebrea quwm, que significa “levantarse”. La Palabra de Dios es llamada “simiente” (1 Pedro 1:23), y cuando sembramos dentro de una situación, estamos esparciendo las simientes a través de las cuales Él hace que su voluntad de pronto se levante. Quwm también describe una variedad de otras actividades, incluyendo la “acción creativa de salvación y de juicio” de Dios que se levanta. Al decretar nosotros La Palabra del Señor eso desata su creatividad, salvación y ¡sí, también! sus juicios.

Ahora una variación de la historia del ántrax. Chuck dijo que su hijo no iba a enfrentar el ántrax hasta que tuviera 20 años. El tiempo llegó para el cumplimiento del decreto que había sido hecho trece años antes; el decreto de Dios no creó estos ataques, pero sabía que iban a venir y se lo dijo a Chuck. Cuando llegaron, usó a su Pueblo para decretar en contra y detenerlos.

Jim y Faith Chosa, poderosos líderes de oración nativos estadounidenses, junto con los coordinadores de la Red de Oración Estratégica New Jersey, John y Sheryl Price, relatan los detalles: “Inmediatamente después del desastre de las torres gemelas, el 11 de setiembre de 2001, individuos desconocidos comenzaron a enviar a través del correo sobres que contenían ántrax, desde algún lugar de la ciudad de Trenton, Nueva Jersey. El efecto sobre la nación, que ya estaba conmocionada, fue severo.

Y fue aun mucho mayor en el estado de Nueva Jersey. Pero, los que hacen mapeos espirituales (aquellos que saben cómo discernir el origen espiritual de ciertos sucesos naturales) dentro de las redes de oración de Nueva Jersey, fueron capaces de relacionar el suceso presente con un antiguo ataque de bioterrorismo perpetrado en 1763 por William Trent, el homónimo de Trenton, Nueva Jersey, contra los indios Ottawa, que en ese momento sitiaban el Fuerte Pitt. Inspirado por un comandante británico, William Trent había enviado al campo Ottawa dos mantas y varias telas que estaban inoculadas con el virus de la viruela. El efecto en el pueblo Ottawa fue devastador. El remanente que sobrevivió reunió todas sus cosas y se dirigió al Valle de Ohio acarreando con ellos la viruela, lo que aumentaba el terror debido a todas las personas que iban tomando contacto con ellos”.

Este pecado, del que nadie se arrepintió, le permitía a Satanás visitar el país con el mismo tipo de juicio. (Un precedente bíblico se puede encontrar en 2 Samuel 21). Los Chosa y Price continúan su relato: “El 1 de noviembre de 2002, nos reunimos en Nueva Jersey con una representación unida de las redes de oración del estado. Doce creyentes nativos que participaban en este suceso desataron el perdón de Dios prioritario para los creyentes inmigrantes que se hallaban presentes, al representar la línea de sangre de inmigrantes que perpetraron el acto en 1763. Entonces nosotros quitamos del panorama espiritual las profanaciones del derramamiento de sangre y pactos quebrados que produjo este acto y, reunidos con el Cuerpo de Cristo en unidad, se rompió la antigua maldición del bioterrorismo en el área.

El Cuerpo de Cristo les entregó a los Chosa, como representantes de los estadounidenses nativos, dos mantas, nuevamente inoculadas ¡pero en esta ocasión con alabanza y adoración a Dios! Los angloestadounidenses luego nos enviaron esas mantas a través del sistema postal a nuestra dirección de Montana, a fin de limpiar a este sistema de cualquier tipo de efectos residuales de la biomaldición. El impacto fue inmediato, el resultado fue que no hubo más ataques de ántrax a través del sistema postal desde Trenton, Nueva Jersey”.

Eso, mis amigos ¡es intercesión de realeza! El poder de las palabras inspiradas por el Señor es extraordinario. Él gobierna a través de palabras y así debemos hacer nosotros. En realidad, jamás podrá verdaderamente gobernar su mundo hasta que aprenda la fuerza de las palabras. ¡Gracias a Dios por los líderes e intercesores que comprenden esta autoridad espiritual y saben cómo orar!

Usted también es una parte del gobierno del Señor sobre la Tierra y Él desea decretar su voluntad y propósitos a través de usted. Usted es un miembro de su Iglesia, la ekklesia y como tal tiene autoridad para insistir en su voluntad y detener los planes del infierno.

Por Dutch Sheets
Tomado del libro: La oración de autoridad
Editorial Peniel

La Oracion de Autoridad

 

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