Profecías condicionales

Debemos alinearnos con lo que el Señor nos dice

Por Hank Kunneman

Con las palabras proféticas vienen ciertas condiciones que hacen que estas se cumplan. Si no se cumplen ciertas condiciones y requisitos, los planes proféticos de Dios pueden verse obstaculizados o incluso abortados. Cuando recibimos un secreto del Señor, es crítico que nos alineemos con La Palabra del Señor. Veamos algunas de estas diferentes condiciones que facilitan y ayudan a que se cumpla la palabra profética en nuestra vida.

 

Lo profético debe estar acompañado de oración

No puede tenerse lo uno sin lo otro. Cuando se recibe una profecía, su cumplimiento no es automático. Es aquí donde mucha gente termina frustrada ya que piensan que, como recibieron una profecía de parte de Dios, no tienen ninguna responsabilidad en que esta se cumpla. No; debe acompañarse de oración.

Cuando Elías profetizó que no llovería durante tres años y medio, aun así fue necesaria la oración para que esa profecía se cumpliera. La Biblia dice que él oró fervientemente para que no lloviera. La oración del justo es poderosa y eficaz. Elías era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor oró que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y medio” (Santiago 5:16-17). De este versículo podemos ver que no fue solo la profecía sino también sus oraciones lo que hizo que la palabra se materializara.

 

La palabra profética debe ir acompañada de obediencia

Cuando se nos da un secreto profético que sabemos que es de Dios, necesitamos ser obedientes a cualquier instrucción que incluya la palabra. Si no hay ninguna instrucción específica, debemos asegurarnos de que vivamos en obediencia a Dios.

Una vez conocí a un empresario que recibía numerosas profecías de que tendría una empresa exitosa. Después, fue muy frustrante verlo en bancarrota y tener que vender su empresa. Sin embargo, después se reveló que cometía un pecado en secreto. Admitió que pensó que su estilo de vida no era importante y que esa palabra ocurriría independientemente de las decisiones que él tomara. La desobediencia puede abortar la palabra del Señor.

 

La palabra profética debe ser probada

Hay tres fuentes de donde pueden surgir las palabras proféticas. Se espera que procedan de Dios, y eso es lo que siempre queremos recibir; sin embargo, a veces la gente profetiza algo que simplemente es una palabra del propio corazón de la persona, y no viene de Dios. Esto puede confundir a la gente si no somos sabios en nuestra respuesta.

Existen raras ocasiones en que la gente ha hablado bajo la influencia de un espíritu maligno. No deberíamos vivir en temor de que esto ocurra, porque normalmente ese no será el caso, especialmente en un buen entorno de iglesia. Sin embargo, deberíamos probar cada palabra profética, al igual que probamos la predicación que oímos para que sea bíblicamente sana. Hay tres maneras principales de probar un secreto profético o una profecía.

  • Debe estar en consonancia con La Biblia: Deberíamos poder encontrar versículos que apoyen y validen la profecía.
  • Debemos discernirla en nuestro espíritu: La profecía debería crear un buen sentir cuando la oímos. Incluso aunque la profecía trajera un decreto de amonestación o convicción, debería poder sentir en su corazón que viene de Dios.
  • Debe ser probada a través del sabio consejo de otros: Es importante tomar las palabras que recibimos y contrastarlas con el sabio consejo de nuestros pastores, líderes y buenos recursos desinteresados que están ahí para decirnos no lo que queremos oír, sino lo que necesitamos oír.

Cuando oímos la profecía, puede que no siempre sea lo que queríamos que Dios dijera. Puede que no se ponga a dar saltos de alegría cuando la oiga. En otros casos, puede que reciba una palabra que le anime el alma y lo emocione, pero que no es de Dios. Por eso es necesario que se haga un contraste adecuado. Por supuesto, acompañar la profecía con oración, como dije antes, le ayudará a aumentar su discernimiento cuando la contraste.

En vez de probar la palabra, algunas personas quieren manipularla. ¿Qué quiero decir con esto? Algunas personas toman intencionalmente de la palabra lo que quieren oír. Es divertido cómo dos personas pueden oír la misma profecía y terminar con dos interpretaciones totalmente diferentes. Por eso es que tenemos que probar la palabra y no confiar solamente en nuestros propios sentimientos.

La palabra profética debe estar acompañada de fe. Cuando se revela un secreto profético que sabemos que es del Señor, necesitamos mezclarlo con fe. “Porque a nosotros, lo mismo que a ellos, se nos ha anunciado la buena noticia; pero el mensaje que escucharon no les sirvió de nada, porque no se unieron en la fe a los que habían prestado atención a ese mensaje” (Hebreos 4:2). Podemos ver por este versículo que la palabra predicada no les beneficiaba porque los que la oyeron no la mezclaron con fe. Este mismo principio es válido para las palabras proféticas que vienen del Espíritu Santo.

 

La profecía debe estar acompañada del entorno correcto

Tenemos que aprender a nutrir la palabra recibida para que tenga el entorno correcto para crecer. La Palabra se asemeja, ya sea escrita o hablada, a una semilla. Cuando usted recibe una profecía, comienza como una semilla, y necesita nutrición, agua y protección. Me gusta llamar a este proceso saber cómo aferrarse a la palabra del Señor. La Biblia dice que Satanás viene inmediatamente para robar la semilla de La Palabra, ya sea una semilla de Las Escrituras o las que habla el Espíritu Santo. “El sembrador siembra la palabra. Algunos son como lo sembrado junto al camino, donde se siembra la palabra. Tan pronto como la oyen, viene Satanás y les quita la palabra sembrada en ellos” (Marcos 4:14-15). Satanás hará exactamente lo mismo en nuestras vidas. Él usa la debilidad de los que no están arraigados y cimentados en La Palabra de Dios o en una iglesia local, ahogando profecía a través de persecución, aflicción, los afanes de este mundo, las riquezas engañosas y la lujuria de otras cosas.

Como resultado, la gente se suelta de la semilla de la palabra y no puede crecer, y luego a menudo se quedan rascándose la cabeza cuando ven que no hay fruto o que esa semilla no se cumple. Cuando esto ocurre, muchas personas culpan a la profecía, al mensajero o incluso a Dios. Tenemos que aprender a aferrarnos a la palabra profética manteniéndola viva en nuestros pensamientos. Podemos hacer esto orando por ella, compartiéndola, actuando sobre ella y añadiendo fe. Siga aferrado a ella y nútrala, ¡y la palabra se cumplirá!

 

La profecía debe estar acompañada de guerra espiritual

Pelear por su profecía es ligeramente diferente a tan solo aferrarse a ella y darle el entorno espiritual adecuado. La guerra conlleva expulsar a su enemigo. Cuando él viene a robarle, tiene que resistir y expulsarle de su propiedad o profecía. Dígale: “¡Quita las manos, en el nombre de Jesús!”. Cuando se dé cuenta de que hay un enemigo que quiere destruir su profecía, eso hará que se levante y pelee. En 1 Timoteo 1:18, se nos dice que peleemos la buena batalla en relación con las profecías que hemos recibido. Podemos aferrarnos a la fe y la buena conciencia y evitar el desastre. Muchos secretos proféticos revelados han perecido por el fallo de la gente en cuanto a luchar por que se cumplieran.

Por ejemplo, cuando Herodes oyó que saldría un rey de Belén, hizo planes para matar la palabra profética ordenando matar a todos los niños varones hasta los dos años de edad (Mateo 2:16). Por supuesto, Jesús escapó mientras todos los demás bebés fueron asesinados. El diablo hará todo lo que pueda para destruir la palabra del Señor. Tenemos que pelear contra él, orar y resistir sus planes malvados para que esas palabras no sean robadas de nuestras manos.

 

La palabra profética debe estar acompañada del tiempo correcto

Cuando recibimos una palabra profética, debemos recordar que está involucrado el factor tiempo. Aquí es donde los profetas y la gente profética más se equivoca. Estoy seguro de que muchos profetas en La Biblia probablemente pensaron que sus profecías se cumplirían en el transcurso de sus vidas, pero muchas de ellas no lo hicieron. A menudo queremos determinar el marco de tiempo para el cumplimiento de las profecías que oímos, así que nos cansamos de hacer el bien, hacemos malas suposiciones o trabajamos horas extras para que se cumplan.

Tenemos que ser sabios sobre el tiempo cuando recibimos u oímos una palabra. Cuando no parece que va a ocurrir, piense en el factor tiempo, no en que la profecía no es cierta. Se necesita paciencia y un buen discernimiento. ¡Yo he vivido muchas ocasiones en las que quería que ciertas profecías en mi vida se cumplieran ya! No obstante, algunas de ellas fueron cumplidas años después de cuando yo esperaba.

Mirando hacia atrás y viendo cómo el Señor las llevó a cabo en su tiempo, estoy muy agradecido de que no se cumplieran de forma prematura. Se cumplieron cuando más las necesitaba, no cuando más las quería. Sea sensible al tiempo de Dios, y no se permita frustrarse porque las cosas no se manifiesten cuando usted esperaba. De lo contrario, podría abortar una maravillosa promesa profética sobre su vida.

 

Cumplir las condiciones

Cumplir las condiciones proféticas es muy importante, y no puedo enfatizarlo lo suficiente. La gente a menudo dice que una señal de un verdadero profeta o profecía es que ella se cumpla. Sin embargo, no siempre es ese el caso. Muchas de las profecías de bíblicas aún no se han cumplido. La mayoría de las veces, ignoramos completamente ciertas condiciones que deben darse. Sin embargo, si no nos alineamos correctamente cumpliendo ciertas condiciones, la profecía puede que nunca se cumpla, y no tendrá nada que ver con la persona que la dio.

A menudo, lo que parece ser una profecía incondicional depende de nuestras acciones. Por eso no puede suponerse que una profecía era falsa, porque no siempre conocemos todos los hechos. Nuestra desobediencia, actitudes, palabras y acciones pueden hacer que las palabras proféticas no se cumplan en nuestra vida. Cuando no nos alineamos con la profecía, puede que nunca veamos su cumplimiento. Encontramos muchos ejemplos en La Biblia donde una profecía parecía incondicional pero como la gente o bien se arrepintió o rehusó alinearse con la profecía, el resultado fue diferente de la profecía original.

La profecía de Las Escrituras no puede ser cambiada, y ocurrirá como ha estado escrito; sin embargo, encontramos muchas profecías declaradas en La Biblia que no salieron de la forma en que fueron dichas. Por supuesto, algunas de ellas aún no se han cumplido, pero otras se cumplieron, y los resultados fueron diferentes de cómo se profetizó, incluso en el caso de algunos de los profetas más importantes de La Escritura.

Por ejemplo, veamos Jeremías 18: 7-10: “En un momento puedo hablar de arrancar, derribar y destruir a una nación o a un reino; pero si la nación de la cual hablé se arrepiente de su maldad, también yo me arrepentiré del castigo que había pensado infligirles. En otro momento puedo hablar de construir y plantar a una nación o a un reino. Pero si esa nación hace lo malo ante mis ojos y no me obedece, me arrepentiré del bien que había pensado hacerles”.

Note que las cosas que el Señor profetizó eran condicionales, dependiendo de las acciones de la gente. Las profecías declaradas sobre individuos, ciudades, naciones e iglesias sobre futuros eventos dependen de nuestras acciones, actitudes, oración, obediencia y fe.

 

Por Hank Kunneman
Tomado del libro: El revelador de secretos
Casa Creación

1 comentario en Profecías condicionales

  1. Muy buena enseñanza
    Es de gran bendición, hay cosas que no la sabia.
    Yo era una de las que decía, si no se cumple no era de Dios! Ahora entiendo bien.

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*