Madres consejeras

Especial Mes de la familia

Por Karol Ladd

Como Directora de Ministerios para Mujeres en una iglesia en Dallas, Vickie Kraft quería encontrar la manera de extraer los talentos que Dios le había dado a cada mujer de su congregación. También quería suplir necesidades de cada una de ellas de acuerdo a sus posibilidades. Por fin, encontró la manera de hacer las dos cosas al mismo tiempo.

Se dio cuenta de que las mujeres maduras, tenían más sabiduría y experiencia, que podían compartir con las mujeres jóvenes. Siguiendo las instrucciones de Pablo en Tito 2:3-4 como base: “Las ancianas (…) enseñen a las mujeres jóvenes…” (RVR60), organizó un programa que llamó De corazón a corazón, que unía a mujeres maduras con mujeres jóvenes con el propósito de aconsejarlas.

La idea de Vickie se extendió como un incendio forestal. ¿Por qué? Devido a que está basado en La Biblia, y a que Dios les ha dado a las mujeres jóvenes, sobre todo, a las madres jóvenes, un grande deseo de tener consejeras sabias. Muchas madres jóvenes en nuestra sociedad no tienen la bendición de vivir con mujeres mayores dentro de su familia. Sus madres, abuelas y otras figuras matriarcales están repartidas por todo el mundo, y en muchas ocasiones las mujeres más jóvenes tienen que forjar sus propios territorios.

Entre tanto, hay otras mujeres que tienen el deseo de entregarse e impactar a las generaciones siguientes. Sus propios hijos ya han crecido y por lo general viven lejos, y ellas saben que tienen sabiduría y talentos para compartir, por eso siempre están dispuestas ante la oportunidad de compartir sus conocimientos con las mujeres más jóvenes que conviven con ellas.

Una relación de consejería no sustituye el lugar que tiene la familia. Tampoco reemplaza la amistad especial que se da con mujeres de nuestra misma edad que viven en ese momento el mismo nivel de experiencias que nosotros, pues caminar por la vida compartiendo las mismas experiencias nos lleva a disfrutar de una maravillosa camaradería.

Pero la relación con la madre consejera es muy especial. No solo nos encontramos con una compañera cariñosa, sino que también nos beneficiamos con la sabiduría y consejos de alguien que ya ha pasado por todo. Según vamos aprendiendo de la experiencia de nuestra consejera, logramos una perspectiva más equilibrada de la vida. Qué alivio produce escuchar palabras de confianza como: “No te preocupes, es solo una etapa”,  “Esto también pasará” o “Yo sentía lo mismo cuando tenía tu edad”.

Tampoco una consejera puede tomar el lugar de nuestra madre o de cualquier otra matriarca de nuestra familia. Sin embargo, una madre-amiga experimentada le puede dar un consejo a una nueva madre de una manera que un familiar no lo haría.

 

En la búsqueda

¿Cómo se encuentra a la madre consejera correcta? Por supuesto que no puede forzar a nadie a que sea su consejera, pero aquí hay unas recomendaciones que le ayudarán:

  1. 1.       Ore. Pídale a Dios que prepare el corazón de una mujer madura para que sea su madre consejera. Pídale que la una con alguien que motive su fortaleza y le ayude a superar sus debilidades. 
  2. 2.       Pregunte. Pregunte en su iglesia acerca de las mujeres que podrían estar interesadas en ser una madre consejera. Dígale que a usted le gustaría que la pusieran en contacto con una madre espiritualmente madura que puede influir o guiar a una madre joven. 
  3. 3.       Inicie. No espere que alguien se le acerque. Muchas veces una persona mayor se siente intimidada a ofrecerse como consejera pues puede sentir que esto implica que ella debe saberlo todo. Una vez que usted descubra a la persona con quien piensa que puede tener conexión, pídale que ore y considere ser su madre consejera.

Por supuesto que no debe esperar perfección en una consejera, pero sí deberá buscar ciertas cualidades. La Biblia nos habla sobre los atributos importantes que una mujer debe tener cuando dirige o enseña a otros. En Tito 2:3 Pablo escribe: Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien”. Por esta descripción nos damos cuenta de que una buena consejera es una mujer que vive una vida de acuerdo a los principios de Dios.

Una vez que haya establecido una conexión con su madre consejera, ¿cómo comienza a formar una relación cercana? Al inicio, solo tiene que hacer el esfuerzo de conocerse mutuamente. Pregúntele de su vida y cuéntele usted también sobre su propia vida. Comparta con ella más que solo los hechos; permítale ver sus sentimientos y sus emociones. Mientras se vayan abriendo mutuamente, comenzarán a formar más confianza y comprensión entre ambas.

Básicamente, las madres consejeras son llamadas a impactar la vida de las madres jóvenes al impartir motivación espiritual y consejos prácticos.

Lo más importante es que usted y su madre consejera puedan comenzar a orar juntas. ¡Es maravilloso compartir sus peticiones de oración con alguien que usted sabe que se pondrá a orar!

Debido a que el tiempo es valioso y limitado, es importante tomar en cuenta el tiempo que quiere pasar con su consejera. Ayuda mucho fijar un día específico para su reunión. Esto le permitirá ser constante.

Si usted es una madre joven, empiece a orar para que Dios la guíe hacia una mujer madura con quien pueda conectarse en una relación de consejería. Si usted es una madre madura, pida a Dios que le dé la oportunidad de ministrar a otras.

 

Por Karol Ladd
Tomado del libro: El poder de una madre positiva
Casa Creación

El Poder de una Madre Positiva

Se el primero en comentar

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*