Tomar el Control de Nuestros Apetitos

Y no dejar que ellos nos controlen a nosotros de manera que nos dañen

Por Stephen Arterburn

Aún cuando cada persona es única y especial, todos tenemos en común un rasgo particular. En lo más íntimo de nuestro ser, todos buscamos experimentar plenitud. Así como ese deseo puede impulsar a algunos de nosotros a buscar en un lugar y llevar a otros a escoger caminos diferentes, el hecho sigue siendo que todos estamos en la misma travesía. Para la mayoría de nosotros, nuestra búsqueda de realización es en realidad un intento de amar y ser amado, de tener sentido y un propósito, y de estar satisfecho con quien uno es.

Hemos sido formados a imagen de Dios con esta innata necesidad de sentirnos plenos, completos, satisfechos. Así lo intentemos, no podemos escapar a este deseo porque Dios nos hizo así. De manera que aunque no sepamos exactamente qué es lo que buscamos, no podemos dejar de intentar satisfacer nuestro vacío interno.

Pasamos la mayoría de nuestro tiempo tratando de satisfacer nuestro vivo deseo de sentirnos realizados. Nuestra búsqueda de realización es lo que nos moviliza y nos motiva a satisfacer nuestras necesidades y a llevar a cabo nuestros deseos. Los apetitos que tenemos de las cosas que son necesarias para nuestra supervivencia física, emocional y espiritual contribuyen a llenar ese vacío.

No importa cuántas historias escuchemos sobre ciertas cosas que no conducen a la realización en la vida, igual desarrollamos fuertes deseos por esas mismas cosas. Hay quienes van detrás del dinero trabajando y viviendo como si su vida dependiera de lograr riquezas. Cada decisión y, para algunos, cada momento del día, está impulsado por el apetito de cada vez más dinero.

Otros luchan con las ansias por el poder. Poco importa si se trata de una madre que insiste en controlar cada aspecto de la vida de sus hijos o de un ejecutivo que no puede funcionar a menos que controle cada detalle y cada decisión que le sea posible. Ambos tienen apetito de control total, el cual, aunque lo alcanzaran, nunca podría darles la satisfacción que buscan. Al contrario, este apetito produce una gran frustración porque mucho de lo que ocurre está más allá de nuestro patéticamente corto alcance.

Sus apetitos naturales de ser amado y sentirse seguro no son malos en sí mismos, pero la forma en que usted resuelve satisfacer esos deseos puede transformarse rápidamente en algo peligroso si no lo hace con cuidado.

 

Un propósito

Demos una mirada a lo que dicen Las Escrituras sobre cómo estamos hechos. El Salmo 139:13-14 declara: Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!”. Somos obra de las manos de Dios, sus tesoros hechos a mano. Cuando algo se hace a mano, no existen dos modelos que sean exactamente iguales. Dios se tomó el trabajo de entretejerme en el vientre de mi madre. E hizo lo mismo con usted. Visualícese como parte de ese concepto. Imagínese siendo planeado en forma única, formado y entretejido por el Creador de todo el Universo.

Como individuos únicos, hemos sido entretejidos con nuestro propio set de gustos, disgustos, deseos, talentos y habilidades que operan en conjunto para ayudarnos a lograr lo que Dios tenía en mente cuando nos hizo. Como Él ya conocía sus planes para usted, puso dentro de su ser los talentos, habilidades e incluso deseos que usted necesitará para llevar a cabo lo que Él tenía en mente. Usted es único y fue creado con un propósito especial. Por lo tanto, sus apetitos y deseos también son únicos.

Todo esto es para decir que aquellas cosas que saciarán sus apetitos serán diversas variadas de una persona a otra. Algunos de nosotros tenemos mayor apetito por un área u otra, mientras otras personas pueden no desearlas en lo más mínimo. Lo que usted haga, reflejará sus apetitos y deseos característicos, ya sea: la carrera que usted elija, la forma en que gaste su dinero, con qué frecuencia desea sexo y qué clase de sexo desea, la clase de amigos con quienes construye relaciones, cómo establece las prioridades de sus actividades.

No necesita compararse con nadie para determinar si lo que usted hace está bien. Solo necesita buscar a Dios y comparar sus acciones con su plan para su vida. Y para que lo sepa, si lo busca a Él primero, sus apetitos serán satisfechos en formas que glorifiquen a Dios y lo beneficien tanto a usted mismo como a otros.

 

Una autoevaluación

Un apetito es cualquier deseo poderoso que tenemos que satisfacer, una necesidad específica como las ansias de comida, sexo, poder, placer, trabajo, compañía, sabiduría o incluso Dios. El apetito es algo que todo el mundo experimenta a diario de una u otra forma. También puede ser nuestra necesidad interna de llenar un vacío emocional o espiritual. Este apetito llenarnos con cualquiera de las muchas facetas de nuestra vida es lo que nos motiva a buscar más allá de nosotros mismos aquello que nos falta.

Los apetitos son esenciales para nuestra supervivencia física, emocional y espiritual. Cuando tenemos hambre, el cuerpo anhela alimento, y, cuando estamos sedientos, el cuerpo anhela agua. Si estos anhelos no nos impulsaran a actuar, no sobreviviríamos. Si usted nunca sintiera la necesidad de alimento, nunca comería, y moriría.

Nuestros apetitos nos llevan a buscar satisfacción, pero deben estar administrados, o pueden llevarnos a un mundo de arrepentimiento y tremendo dolor emocional. Cuando un apetito que se creó para ayudarnos a sobrevivir se maneja incorrectamente, puede convertirse en una trampa mortal. Hasta que nos entreguemos por completo a Dios, junto con nuestros apetitos, permaneceremos atrapados.

El mundo ofrece una gran variedad de opciones para llenar cualquiera sea el vacío que se pudiera presentar en nuestra vida. Lo que escojamos depende de nosotros. Como sabe, existen formas saludables y formas insalubres de satisfacer nuestros apetitos. Lo que escojamos, constituye una gran diferencia en nuestra percepción personal de la felicidad y la satisfacción. Desde luego que deberíamos elegir las opciones más saludables que estén a nuestro alcance para satisfacer nuestras necesidades.

Si usted no se siente satisfecho, es muy probable que uno de sus apetitos no esté siendo satisfecho. Cuanto más tiempo permanezca desatendido un apetito, más intenso se hará. Nos impulsa a querer satisfacerlo con mayor fuerza y rapidez. A los apetitos no les gusta sentirse ignorados. De manera que, ¿qué ocurre cuando una persona tiene un deseo insatisfecho y no puede responder satisfactoriamente a sus necesidades? Con el tiempo, irá en busca de cualquier medio que alivie esa necesidad.

A la persona que se encuentra desesperada por calmar un apetito insatisfecho, aún una opción nociva o temporaria le parecerá mejor que nada. Pero sabemos que esto es una mentira. Cuando nos conformamos con imitaciones dañinas y estériles de lo que verdaderamente deseamos, nuestros apetitos pueden comenzar a rugir fuera de control y comenzar a manejarnos a nosotros. Nos inclinaremos a fuentes de satisfacción que, a la larga, se nos volverán en contra y nos obligarán ya sea a rendirnos del todo o a ser demasiado indulgentes con nosotros mismos, lo que desembocará en un triste final.

Al comenzar su recorrido hacia un mejor entendimiento de sus apetitos, ore para que aprenda que con la provisión de Dios, usted podrá tomar el control de lo que lo está controlando. Esto puede parecerle imposible. Usted no quiere limitarse a “intentarlo con más fuerza” una vez más. Amigo, no tiene que hacerlo. La razón por la que sigue luchando con su apetito es que usted sabe que tratar con fuerza en realidad no funciona. Lo que sí sirve es rendir su problema a Dios. Usted comenzará su camino a la recuperación cuando admita que no puede solucionar su apetito por sí mismo.

 

Por Stephen Arterburn
Tomado del libro: Tome control de lo que no controla
Casa Creación

Tome Control de lo Que lo Controla

4 comentarios en Tomar el Control de Nuestros Apetitos

  1. Por lo general,todo ser humano experimentamos en algun momento de nuestras vida a escoger caminos diferentes en la busqueda de realizar en ser un servidor para la humanidad.A veces nuestros apetitos a ciertas cosas,como las ansias de poseer dinero nos volvemos un esclavo financiero,de llegar hasta hipotecar su vida y condenados a trabajar para satisfacer sus apetitos al dinero,son personas que no saben cuanto ganan y cuanto gastan y mucho menos cuanto deben.Son unos esclavos de la vida.

  2. Por naturaleza,todo ser humano tiene un rasgo paricular que a veces queremos satisfacer un vacio que imaginamos dentro de nosotros, de llenar ese apetito de tener cosas necesarias.A veces nos volvemos ESCLAVOS del trabajo y al DINERO, para satisfacer nuestra necesidades.Si estamos gordos queremos adelgasar y si estamos flacos en engordar.L0 mismo nos pasa al aparentar ante los demas lo que no somos, nos damos una vida de ricos sin tener un peso en el bolsillo.Los apetitos nos lleva a satisfacernos a nosotros mismos, sin importar las consecuencias que nos pueda repercutir para nuestra salud.

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