La Pereza, La Pobreza

Debemos cambiar nuestros hábitos se deseamos ser exitosos

Por el Dr. Jorge H. López

La pereza nos desmotiva, nos quita las ganas, las fuerzas, la energía; la única satisfacción para el perezoso pareciera ser una cama o un sillón para poder acostarse. Le puedes presentar las mejores alternativas para hacer, sin embargo, él preferirá seguir recostado. El hecho es que la pereza siempre conlleva resultados pocos favorables, y uno de ellos es “la pobreza”.

Nos preguntamos: “¿Por qué el otro alcanzó esa fortuna?”, “¿por qué puede pagar una educación privada para sus hijos?”, “¿por qué puede tener una medicina privada?”, “¿por qué puede cambiar su carro todos los años y yo no?” La respuesta es simple: ¿Sabes cuántas horas ha trabajado esa persona que logró lo que tú anhelas? ¿Conoces de su esfuerzo, de las horas que ha invertido en sus sueños? ¿Del tiempo que ha dejado de dormir o de salir con amigos para estudiar y perfeccionarse y ser el mejor en la materia? ¿Lo que ha invertido de sus propios ingresos para su educación? ¿De lo que se ha privado momentáneamente para administrar eficazmente sus ingresos?

No solo debemos ver los resultados sino los procesos que han llevado a que cada persona esté en el lugar que hoy ocupa en la sociedad. ¿Estás dispuesto a pagar el precio?

No es cuestión de suerte, es cuestión de actitud, de ponerle el pecho a la vida, de enfrentarla y de estar atento a las oportunidades, a las puertas que están abiertas para que cada persona entre por ellas. Es cuestión de estar atentos, de movernos. No es cuestión de suerte, es cuestión de dejar de lado la queja y de saber que lo que estamos haciendo siempre, sea en el trabajo que fuere, es para nosotros.

Podemos decir que el sueño es la manera en la que el perezoso enfrenta la tensión y los problemas, y si existe algo hoy en día es tensión y problemas. Muy a menudo, el ser humano encuentra la cama como el lugar más seguro para no encarar sus problemas. Esto también es escapismo. Me he encontrado con personas que pasan meses y hasta años en la cama, escapando de sus problemas y de las tensiones. Sienten que nadie los escucha; sin embargo, cuando tú estás solo en tu dormitorio o en tu oficina, hay alguien que siempre está pendiente de ti y de todo lo que sucede.

¿Quién puede conocerte mejor que tu propio Creador, tu propio Hacedor? Él conoce hasta lo que piensas en tus silencios, en las ausencias de palabras, en los lamentos que crees que sólo la almohada conoce. Nada pasa desapercibido para Él. Quiero decirte que aunque creas que nadie te escucha o nadie te ve, Él lo hace, aunque tú no detectes o percibas que está allí.

Por eso, se ocupó al crearte de ponerte un espíritu que tiene la fuerza y la energía suficientes para que la pereza no sea la protagonista de tu vida. Tienes a tu servicio la voluntad y el dominio propio para levantarte, hacerle frente a la vida, ponerte de pie y avanzar. Él está contigo donde quiera que estés y donde quiera que vayas, pero hay una parte que te toca hacer a ti: ¡moverte!, ¡correr!

¿Has tenido problemas?, ¿tienes una familia que tal vez no te dio el apoyo que necesitabas?, ¿no tienes los padres que te hubiera gustado tener?, ¿tienes un trabajo que no te gusta? Seguramente tus respuestas son ciertas y valederas pero te pregunto: “¿Quién no ha padecido de estrés en algún momento de su vida?”. El estrés se sufre hoy en el tráfico, en el trabajo, en todos lados hay tensión. Todos tenemos problemas de alguna clase, hasta los presidentes los tienen. Los ricos y millonarios también. Sin embargo, las dificultades no los detienen. No hay tiempo para tirarse en una cama a esperar que algo pase, hay que levantarse para ir a buscar ese cambio que necesitas para tu vida.

Cuando hablamos de pereza debemos tener en cuenta que esta es considerada un vicio. Tú puedes decir: “Yo no tengo vicios, no bebo alcohol, no fumo, no robo, no mato, etc.”, pero la pereza es un vicio que nos aleja del trabajo. ¿Conoces a alguien que no le guste  trabajar? La pereza es un vicio que nos aleja del trabajo y del esfuerzo. La pereza es uno de los siete pecados capitales, es flojedad, descuido, tardanza, lentitud, lo contrario a laboriosidad.

La vida se desploma frente a la pereza. Por lo general, un país en vías de desarrollo es un país de perezosos. El problema de muchos de nosotros es que no tenemos la disciplina suficiente para dedicarle tiempo y cuidado a todo lo que hacemos, y una persona que es perezosa es como humo a los ojos: nos hace llorar, nos irrita, nos impacienta. Y a veces sentimos un poco de pena por despedirlo, pero si tú tienes un perezoso que te está irritando, lo mejor es que lo cambies. Tú le darás quehacer pero si tú no pones manos a la masa, pronto verás las consecuencias de la ineptitud y lo que el letargo produce en el entorno.

 

Puras excusas

El perezoso no se esfuerza por desarrollar relaciones de calidad con otras personas, se resiste a cambiar características ofensivas. El perezoso se vuelve mentiroso. Tú le preguntas: “¿Hiciste tal cosa?”, y él encontrará siempre la excusa perfecta.

Las personas perezosas desarrollan un modo de vida de fracaso. Cuando tú ves a alguien que fracasa una y otra vez, por lo general, vas a encontrar a una persona perezosa, y su estilo de vida es de fracaso, siempre le va mal. “El perezoso se cree más sabio que siete sabios que saben responder”.

Eso es lo peor del caso, tú hablas con un perezoso y él sabe todo. Se anticipa y siempre tiene una respuesta para dar. Se cree más sabio que todos, pero no actúa. Es arrogante, es orgulloso. El hecho de no cumplir nunca con los objetivos lo hace desarrollar ese modo de vida de fracaso.

¿Por qué es tan difícil bajar de peso? ¿A cuánta gente le ha dicho el médico que tiene que perder peso? Seguramente a varios. Sin embargo, tenemos la máquina para hacer ejercicios en nuestra casa —muchas veces de diferentes tipos: la que sirve para hacer aeróbicos, la elíptica, para escalar, para caminar en la banda—, pero solemos usar esas máquinas para “colgar ropa” o terminan siendo guardadas debajo de algún mueble de la casa.

Ahora bien, ¿qué es lo que sentimos cuando vemos la máquina? Pereza. Sin embargo, el objetivo se logra haciendo a un lado la pereza y tomando acción, eso será lo que nos ayudará a salir adelante y a recuperar nuestra salud. El perezoso ve lo que quiere pero no hace lo necesario para alcanzarlo.

Las personas esforzadas, valientes, las que no desmayan, las que persisten, las que trabajan una hora más, las que estudian una hora más, las que dan siempre más de lo que se les pide, son las que llegan. Los que reciben el premio.

 

Ponte en acción

¿Cuánto tiempo más seguiremos acostados?, ¿cuándo despertaremos del sueño? ¿Te ha pasado tener que levantarte y dices: “Cinco minutos más, diez minutos más, una hora más, cinco horas más”? Una breve siesta, un pequeño descanso y terminas sin haber realizado todo lo que debías hacer ese día.

¡No sigas durmiendo! La vida está hecha para los que amanecen temprano, para los que están despiertos a la vida y a las oportunidades que ella tiene para cada uno de nosotros.

¡Despierta! La oportunidad pasa rápidamente por tu vida y tienes que capturarla. He visto personas perder grandes negocios por la pereza. Quedaron en juntarse con el empresario o el asesor a determinada hora pero porque se levantaron tarde, por el tráfico, porque ese lugar de encuentro quedaba trasmano, porque llovería y se inundaría la carretera, no fueron o llegaron tan tarde que la otra parte no sintió la confianza necesaria para sellar un compromiso de trabajo. Como consecuencia perdieron la venta, el cliente, la oportunidad.

¿Estás haciendo algo para manejar responsablemente tu dinero? ¿Qué puedes estar haciendo tú a favor de tu dinero? No podemos darnos el lujo de ser perezosos en la administración de nuestras finanzas, porque las consecuencias de una mala administración financiera son devastadoras, mientras que ser un buen administrador produce paz.

Por el Dr. Jorge H. López
Tomado del libro: Alas para tu economía
Hojas del Sur

Alas Para Tu Economia

2 comentarios en La Pereza, La Pobreza

  1. Excelente y muy acertado artículo, sobre todo en lo referido a que los países subdesarrollados son países de personas perezosas.

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