Ayunar Hasta Ver la Gloria de Dios

Reclamar cielos abiertos sobre nosotros

Por Dave Earley

El ayuno siempre ha jugado un papel significativo en el ministerio de oración de los líderes espirituales efectivos. Los grandes líderes saben lo que significa sentir la carga del Señor y oír que los llama a prolongadas temporadas de ayuno y oración. La Biblia y la historia están llenas de ejemplos del poder de la oración y el ayuno para transformar las circunstancias y marcar la diferencia.

Fue después de cuarenta días de ayuno que Moisés descendió del Monte Sinaí con los diez mandamientos y un rostro que irradiaba la gloria del Señor. Samuel ayunó y clamó al Señor, y Dios le dio a Israel literalmente una victoria estruendosa sobre los filisteos. Josafat guió a la nación a la oración y al ayuno, y como resultado experimentaron completa liberación y una victoria milagrosa. Dios prometió quitar la miseria de su pueblo si se arrepentía. Como respuesta, el rey Josías proclamó un ayuno. Esdras también llamó al pueblo al ayuno, y como consecuencia los peregrinos pudieron viajar con seguridad desde Babilonia hasta Jerusalén.

Los gigantes que se han erigido en la historia de la iglesia han sido líderes que han practicado la disciplina espiritual de la oración acompañada del ayuno. Martín Lutero, el padre de la reforma protestante, aprendió el ayuno sobre sus años formativos como monje. Después enseñó que aunque el ayuno no es un sustituto de la fe en Cristo, sí es una herramienta poderosa para la santificación y un arma piadosa en la batalla espiritual. Juan Calvino, durante mucho tiempo considerado uno de los líderes y teólogos más influyentes de la historia, ayunaba habitualmente. Veía el ayuno como una ayuda necesaria para la honestidad y el fervor de sus oraciones.

Muchos influyentes líderes como Juan Knax, Jonathan Edward, Charles Spurgeon, D. L. Moody, Charles Finney, Bill bright y Billy Graham fueron practicantes de la oración y el ayuno.

 

¿Cuál es la necesidad?

Hace muchos años leí toda La Biblia estudiando cada pasaje que hablaba sobre el ayuno; empecé tratando de identificar sus beneficios. Pero muy rápidamente la pregunta que tenía en mi mente cambió de por qué ayunar a por qué no ayunar más a menudo. Al estudiar La Escritura de forma cronológica, descubrí algunas bendiciones importantes que obtuvieron los que ayunaron en La Biblia:

  1. Ayunar detuvo el juicio de Dios. Moisés ayunó cuarenta días para poder interceder ante Dios a favor de los israelitas, después de que habían pecado con el becerro de oro. Dios oyó y perdonó a la nación de Israel (Deuteronomio 9.18-26).
  2. El ayuno le dio a Ana una maravillosa respuesta a su oración. (1 Samuel 1:7). Aunque ella siempre había sido estéril, concibió un hijo privilegiado, Samuel, que estremecía a la nación con sus oraciones.
  3. Ayunar produjo victorias inesperadas. Israel fue apaleada por los benjaminitas en Guibeá y perdieron veintidós mil hombres en un día y dieciocho mil más, al siguiente. Después que ayunaron el Señor luchó de su lado y solo perdieron treinta soldados, mientras que el enemigo sufrió veinticinco mil bajas (Jueces 20:26, 35). Años después, Israel rodeada por los moabitas, y amonitas, se enfrentaba a una innegable derrota. Toda la nación oró y ayunó, y derrotaron a sus enemigos sin perder un solo hombre (2 Crónicas 20:3, 4, 12, 15).
  4. Dios provee protección mediante el ayuno. Esdras y el resto del remanente que retornó del exilio para reconstruir el templo, no tenía a nadie que los protegiera en su viaje. Ayunaron y oraron, y Dios los protegió (Esdras 8:21-23).
  5. El ayuno produjo un plan y una provisión. Jerusalén yacía en ruinas y oprobio. Necesitaban de forma desesperada reparar sus muros para que el resto de la ciudad pudiera ser protegida y reconstruida. Nehemías ayunó y oró, y Dios le concedió un plan para lograr esa tarea que parecía imposible (Nehemías 1:4).
  6. El ayuno rescató una nación. Los judíos se enfrentaron a la extinción cuando algunas personas concibieron un plan y presionaron al rey de Persia para que exterminara a los judíos. Pero Ester y su pueblo ayunaron y oraron. Dios no solo libró a los judíos sino que exaltó a sus líderes (incluyendo a Ester) y destruyó a los que buscaban la masacre del pueblo (Ester 4:3-16).
  7. El ayuno purifica el alma y el cuerpo. Daniel ayunó absteniéndose de tomar alimentos paganos y fue recompensado con una mejor salud y el favor de Dios (Daniel 11).
  8. El ayuno hizo posible recibir revelación de parte del Señor. Para Daniel, el ayuno trajo la revelación de la gran profecía de las setenta semanas. A nosotros puede ayudarnos a comprender esas profecías (Daniel 10:2-3).
  9. El ayuno hizo que una nación se volviera a Dios. Tal como lo relata Joel 2:12.
  10. El ayuno es una poderosa expresión de arrepentimiento. La malvada ciudad de Nínive habría sido destruida si no se hubiera arrepentido y ayunado (Jonás 3:5-9).
  11. El ayuno obedece al mandato explícito de Jesús. En Mateo 6, estaba corrigiendo los actos externos de justicia que se realizaba con la motivación incorrecta. Cuando llegó al tema del ayuno, empezó diciendo: “Cuando ayunen…” (Mateo 6:16-18). Él no dijo: “Si ayunan…”. Para quienes siguieron a Jesús en serio, el ayuno era un hecho, no una opción. Como ya lo hemos mencionado, la iglesia primitiva ayunaba dos veces a la semana y logró transformar todo el mundo. Si queremos su poder, necesitamos seguir sus prácticas.
  12. Ayunar es una ayuda poderosa en la batalla espiritual. Cuando los discípulos intentaron y no pudieron echar fuera un demonio, Jesús lo hizo con tanta facilidad. Luego les explicó: “Esta clase no sale sino con oración y ayuno” (Mateo 17:21). La validez del versículo 21 es cuestionada por los críticos textuales, quienes piensan que es muy probable que no fuera parte del escrito original. Aún si ese fuera el caso, no niega el hecho de que la iglesia primitiva entendía que las ataduras de opresión (Isaías 58) que agobiaban el alma y eran producidas por los demonios, se podían romper por medio de la oración y el ayuno.
  13. Ayunar incrementa el poder espiritual y nos prepara para un mayor impacto. Jesús experimentó cuarenta días de oración y ayuno. Inmediatamente después de eso lo vemos predicando con el poder del Espíritu Santo. Aunque Él era Dios, ese poder no estaba presente de esa forma antes (Lucas 4:1-14).
  14. Ayunar ayuda en la toma de decisiones. La iglesia de Antioquía ayunó y oró antes de escoger a Pablo y a Bernabé como misioneros (Hechos 13:1-14). Después, ellos volvieron a los lugares en los que previamente habían iniciado iglesias y seleccionaron líderes para ellas por medio de la oración y el ayuno (Hechos 14:23).

 

Bill Bright fue uno de los líderes espirituales más efectivos de la historia. Su ministerio, Cruzada Estudiantil para Cristo, ha crecido de forma increíble. Él fue un hombre que valoraba profundamente el poder del ayuno y la oración. En su página web dedicada completamente al poder de ellos, dijo: “Ayunar el la disciplina espiritual más poderosa de todas. Por medio del ayuno y la oración, el Espíritu Santo puede transformar su vida. Estas disciplinas pueden producir resultados a más grande escala. Según La Escritura y mi experiencia personal, estoy convencido de que cuando el Pueblo de Dios ayuda con un motivo bíblico apropiado (buscar el rostro del Señor y no su mano), con un espíritu contrito, arrepentido y quebrantado, Dios oirá desde los cielos y sanará nuestras vidas, nuestras iglesias, comunidades, nuestra nación y el mundo. La oración y el ayuno pueden producir un avivamiento; un cambio en la dirección de nuestra nación, de las naciones de la tierra y el cumplimiento de la Gran Comisión”.

Por Dave Earley
Tomado del libro: Cómo ser un líder de alto impacto
CLC

Como Ser un Lider de Alto Impacto (Ed. Bolsillo)

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