La fe se desestabiliza cuando las necesidades no son satisfechas. La liberación interior es una necesidad que enfrenta todo ser humano. Debemos aliviar al corazón.
El poderoso impacto de la presencia de Dios. Caminar hacia el corazón de Dios con nuestro espíritu y sumergirnos en Él, quedar empapados con su gloria, envueltos con su presencia.
“Cristo Jesús (...) se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:5-8). Dios se libera y trae la victoria cuando respondemos a su desafío.
El valor del diezmo en el reino. “El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará” (2 Corintios 9:6).
Nada sustituye el testimonio que brota de cristianos seguros de su identidad y contentos de ser quienes son. El concepto de nosotros mismos como determinante fundamental.