| La Corriente | ||||
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Cumpliendo la comisión de sanar Ago | 2008 (GMT-3) El mensaje de fe para esta gran hora. "Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios" (Mateo 10:7-8).
El Dios supremo estaba trayendo a esta Tierra un reino de poder, gloria y dominio. Una innumerable compañía de ángeles entró en acción, y las huestes de cielo se aparejaron para el esfuerzo de redimir al hombre; y todavía algunos piensan si será la voluntad de Dios salvar y sanar. Jesús venció al pecado, perdonándolo. Él venció a la enfermedad, sanándola. Venció a los demonios, echándolos fuera. Pedro –el pecador– encontró un Señor perdonador, capaz de levantarlo de entre un montón de pescadores hasta ser el mayor de los apóstoles. La mujer con el flujo de sangre encontró un Señor sanador capaz de hacerla completamente sana. María Magdalena –poseída de siete demonios– encontró un Señor liberador capaz de ponerla en libertad.
Pueden vivir en esa maravilla de los pecados perdonados; pueden tener su toque de sanidad sobre sus cuerpos quebrantados; Cristo puede ser tan real para usted en este mundo como lo será en el reino del milenio. ¡Oh, mis amigos, el reino de los cielos ha venido a ustedes hoy! El Evangelio trae el reino a su vida, y todos los que creen recibirán su bálsamo sanador. ¡Tantos son sanados, y no hay nada que convenza al hombre perdido de la realidad y poder de Dios, como sanidades definidas! Tómese de las promesas de Dios. Fueron escritas para usted, que aún no es salvo, y para usted que está afligido y enfermo. Sus promesas son ciertas. La fe vive a la luz de los resultados anticipados. No parece estar, ni vive en esclavitud a las circunstancias presentes, sino que sobrepasa las circunstancias y determina el destino caminando a la luz de adquisiciones futuras. Cuando Jesús ministraba sanidad, en algunas ocasiones, está escrito que comenzaron a sanarse en esa misma hora. Tommy Hicks
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