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| Tommy Hicks |
En el jardín del Edén no hubo enfermedad antes de la entrada de Satanás. En el milenio, el reino que vendrá, cuando Satanás esté atado, no habrá enfermedad. Jesucristo, como el Rey de este reino, puso en práctica el poder y los principios del reino cuando comenzó a liberar a los hombres del poder de Satanás. El reino de Dios es un reino basado en los principios del cielo, reforzados por todos los poderes omnipotentes del mundo de gloria.
El Dios supremo estaba trayendo a esta Tierra un reino de poder, gloria y dominio. Una innumerable compañía de ángeles entró en acción, y las huestes de cielo se aparejaron para el esfuerzo de redimir al hombre; y todavía algunos piensan si será la voluntad de Dios salvar y sanar.
Jesús venció al pecado, perdonándolo. Él venció a la enfermedad, sanándola. Venció a los demonios, echándolos fuera. Pedro –el pecador– encontró un Señor perdonador, capaz de levantarlo de entre un montón de pescadores hasta ser el mayor de los apóstoles. La mujer con el flujo de sangre encontró un Señor sanador capaz de hacerla completamente sana. María Magdalena –poseída de siete demonios– encontró un Señor liberador capaz de ponerla en libertad.
En lugar del pecado con que Satanás los había esclavizado, Cristo dio perdón. En lugar de la enfermedad con que Satanás los había atado, Cristo les restauró la salud. En lugar de la esclavitud de temor con que Satanás tenía oprimido al hombre, Cristo les dio fuerza y seguridad. En lugar de tristeza, Cristo les dio gozo. La Tierra como una totalidad no experimentará la bendición del reino de los cielos hasta que Jesús venga otra vez; entonces toda enfermedad, pecado y tristeza serán quitados de la Tierra. Hasta ese tiempo los creyentes pueden vivir en este mundo actual y traer todos los beneficios del mundo de gloria y poder a aquellos a quienes ministran.
Pueden vivir en esa maravilla de los pecados perdonados; pueden tener su toque de sanidad sobre sus cuerpos quebrantados; Cristo puede ser tan real para usted en este mundo como lo será en el reino del milenio. ¡Oh, mis amigos, el reino de los cielos ha venido a ustedes hoy! El Evangelio trae el reino a su vida, y todos los que creen recibirán su bálsamo sanador. ¡Tantos son sanados, y no hay nada que convenza al hombre perdido de la realidad y poder de Dios, como sanidades definidas!
Tómese de las promesas de Dios. Fueron escritas para usted, que aún no es salvo, y para usted que está afligido y enfermo. Sus promesas son ciertas.
La fe vive a la luz de los resultados anticipados. No parece estar, ni vive en esclavitud a las circunstancias presentes, sino que sobrepasa las circunstancias y determina el destino caminando a la luz de adquisiciones futuras. Cuando Jesús ministraba sanidad, en algunas ocasiones, está escrito que comenzaron a sanarse en esa misma hora.

Dios les dijo a los israelitas que caminaran alrededor de las murallas de Jericó siete veces, y el séptimo día, siete veces. Una vez no era suficiente. ¡Debían continuar hasta que llegara la victoria!
El alma que continúa tendrá victoria segura.
Tomado del libro: Este poder puede ser suyo de Editorial Peniel