La Corriente

Todo es suyo
Sep | 2007 (GMT-3)

“Su señor le respondió: ¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”(Mateo 25:21).
Debemos reconocer que todo lo que tenemos viene de Dios.


Elmer L. Towns
Elmer L. Towns
Un padre le compró a su hijo una hamburguesa y algunas papas fritas, pero el nene no comía; solo se sentó y jugaba con la comida. Entonces el padre hizo lo que muchos padres hacen: extendió su mano para agarrar una papa. Solo quería probarla.
– No –dijo el nene– no las toques son mías.
Y trató de quitar la mano de su papá. Cuando el padre estaba haciendo algo natural, su hijo estaba reaccionando de la forma que un chico indisciplinado y egoísta reacciona.
El padre pensó para sí: “Mi hijo no se da cuenta que yo compré aquellas papas. No se da cuenta que podría castigarlo y no comprarle nunca más papas fritas. Tampoco se da cuenta que podría demostrar mi amor hacia él y sepultarlo en papas fritas”. La reacción del pequeño nene hacia su padre es similar a nuestra reacción hacia nuestro Padre celestial cuando Él nos pide una ofrenda o un diezmo.

Todo lo que tenemos es de Dios
Todo nuestro dinero –en verdad, todo lo que tenemos– viene de Dios. Nada es nuestro, aunque la mayoría de nosotros actuamos como si lo fuera. Recuerde, Dios nos da salud, fuerza y oportunidad, y si no fuera por su mano, podríamos perderlo todo. Podríamos incluso perder nuestras propias vidas.
Dios ha permitido que alguno de nosotros seamos ricos –cantidad de papas fritas– mientras que otros son extremadamente pobres –solo una o dos papas por día–. La cuestión no es cómo hablarle a Dios para que nos dé más. La cuestión real es cómo glorificaremos a Dios con las papas fritas que ya tenemos.

La Biblia enseña que debemos ser buenos administradores de lo que Dios nos ha dado.
En la parábola de los talentos Jesús habló de tres sirvientes o administradores, y de cómo ellos cuidaron el dinero de su señor (Mateo 25:14-30). El señor planeó irse de la casa por un tiempo. Por lo tanto le dio a cada administrador una cuenta bancaria para manejar mientras él estaba fuera. El dinero de cada cuenta tenía que ser usado por los administradores para mantener los negocios del señor.
Al primero le fue dado un millón; al segundo dos millones y al tercero cinco millones. No era dinero personal de ellos; tenían que usarlo para su señor y mostrar un buen beneficio cuando los libros fueran auditados.

Después de dos años el señor regresó para examinar los libros. El que había recibido cinco millones lo había usado bien y lo había duplicado. El sirviente con dos millones ahora tenía cuatro millones. Pero el sirviente al que le había sido dado un millón, no tenía algo para mostrar, porque había ocultado su dinero en un pozo en la tierra. Como resultado, su millón le fue quitado y dado al administrador más efectivo. ¿Qué podemos aprender acerca del dinero en esta parábola?

Cuatro verdades sobre nuestras obligaciones financieras
No es nuestro dinero, sino que es de Dios.
Se espera de nosotros que manejemos nuestro dinero sabiamente para el Señor.
Él nos lo quitará si lo administramos mal.
Él nos compensará por una correcta administración.

El dinero representa la vida
Aunque nuestra administración implica más que finanzas, sí abarca el manejo del dinero. Recuerde, nuestro dinero en algunas formas representa nuestra vida, pues incluye nuestro tiempo y talentos. Por poner nuestro tiempo ganamos dinero; por usar nuestros talentos, ganamos dinero. De esta manera, nuestro dinero representa nuestra vida. La Biblia enseña que debemos manejar todo nuestro tiempo, nuestros talentos y dinero para la gloria de Dios. Cuando le damos nuestro dinero a Dios, le damos nuestra vida. Y cuando damos el diezmo –el diez por ciento de nuestro ingreso– reconocemos que Dios es el dueño de todo nuestro dinero.

BolsilloHay veces que tenemos problemas de dinero porque no reconocemos que todo le pertenece a Dios. Quizá no ponemos primero a Dios con nuestro dinero. Quizás hemos gastado demasiado en deleites o cosas que pensamos que necesitamos. Como resultado, tenemos problemas de dinero porque no hemos sido buenos administradores. Compramos las cosas equivocadas –demasiado poco o demasiado mucho– en el momento equivocado. Para convertirnos en mejores administradores del dinero, necesitamos ayunar y orar. Cuando ayunamos y oramos, Dios puede suplir súper naturalmente nuestras necesidades. Además, podemos aprender algunos principios del correcto manejo del dinero mientras estamos ante Él en oración y ayuno.

Algunas veces tenemos problemas de dinero porque no hemos diezmado a Dios. Él entonces aparta su bendición de nuestras vidas, y eso nos lastima. Si el pequeño nene con las papas fritas quita con frecuencia la mano del padre, el padre puede quitarle las papas.
Cuando estudiamos La Palabra de Dios, podemos descubrir que hay razones bíblicas para nuestros problemas de dinero. Quizás administramos nuestro dinero de manera contraria a los estándares de Dios. Si ese es el caso, necesitamos arrepentirnos.

Y recuerde, el arrepentimiento requiere un cambio de mente y de corazón. Podemos necesitar cambiar nuestra mente sobre la forma en que gastamos o manejamos el dinero. Y si no cambiamos nuestros pensamientos sobre eso, probablemente tendremos problemas de dinero en el futuro, semejantes a los que tuvimos en el pasado.

Considere lo que John Wesley ha dicho sobre la administración en su paráfrasis de Lucas 16:12: “Ninguna de aquellas cosas temporales son suyas; ustedes son solo administradores de ellas, no propietarios: Dios es el propietario de todo; Él los deposita en sus manos por un tiempo, pero siguen siendo su propiedad.
Hombres ricos, entiendan y consideren esto: si su administrador usa alguna parte de sus bienes –así llamado en el lenguaje de los hombres– más ampliamente o en forma contraria a la que usted ordena, es un estafador: no tiene conciencia ni honor. Así tampoco ustedes tienen el uno o el otro, si usan parte de esos bienes, los que son en verdad de Dios, no de ustedes, de otra manera a la que Él ordena”.

Tener mucho dinero no lo sacará de los problemas. Incluso ganar la lotería no resolverá nuestros problemas de dinero si no sabemos administrar una pequeña suma de dinero; pronto estaremos en problemas si obtenemos una ganancia inesperada de dinero.

Liberación financiera a través del ayunoSi somos malos administradores, eventualmente perderemos cualquier dinero que tengamos. Por supuesto, cuanto más dinero tenemos, más tiempo puede llevarnos para terminarlo. La administración es el manejo apropiado del tiempo, los talentos y el dinero para la gloria de Dios.

Tomado del libro: Liberación financiera a través del ayuno de 
Editorial Peniel

Elmer L. Towns