| La Corriente | ||||
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Domemos los pensamientos Sep | 2008 (GMT-3) Hacia la mente de Cristo. Los pensamientos equivocados pueden llevarnos al fracaso total. Debemos comenzar el viaje hasta obtener la "mente de Cristo".
El tren pronto se estaba moviendo a setenta kilómetros por hora; los oficiales del ferrocarril intentaron descarrilarlo, pero sus esfuerzos fallaron. El tren se estaba moviendo demasiado rápido para pararlo. Después de que el tren estuvo suelto por casi una hora, dos locomotoras persiguieron a los cuarenta y siete vagones, se engancharon en el último y aplicaron los frenos bajando la velocidad lo suficiente para que el hombre saltara a bordo. Al mirar este informe de noticiero, reflexioné en cómo nuestros pensamientos son como este tren descarriado cuando se sale de control. A plena marcha hacia adelante, nuestros pensamientos se alejan y dejan atrás al ingeniero celestial. A menos que persigamos esos pensamientos, saltemos encima de ellos y apliquemos los frenos; ellos pueden descarrilarse o aun destruirnos. Es esencial al proseguir hacia la mente de Cristo, que pongamos nuestros pensamientos bajo control y nuevamente en las vías espirituales. En este proceso de proseguir hacia la mente de Cristo, hay algunas cosas que simplemente tendrán que irse. A veces puede ser un proceso doloroso al revisar continuamente nuestra vida y preguntarle a Dios: "¿Qué necesita ser quitado?"
Podemos tener la seguridad de que lo que Dios elija editar de nuestras vidas, es para nuestro crecimiento espiritual. El proceso de edición comienza con ejercitar el deseo de cambiar nuestras mentes. Como el tren descarriado, nuestros pensamientos pueden escaparse de control. Es hora de que cada uno de nosotros "permita" que Dios sea el ingeniero de nuestra vida de pensamientos, quien controle nuestro tren. Hay buenas noticias para nosotros que nos hemos descarriado: ¡podemos volver al carril! Esto puede lograrse al disciplinar nuestras mentes a diario para pensar en la clase de cosas que nos llevan a una vida de pureza y nos traen la victoria sobre los pensamientos equivocados. Al hacer esto, podemos exitosamente parar el pecado donde comienza y así quedarnos espiritualmente en el carril. Jay Dennis
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