| La Corriente | ||||
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Pensamientos con buen aroma Ago | 2008 (GMT-3) Una batalla contra la basura mental. ¿Alguna vez se imaginó que los pensamientos tienen un rol determinante en cómo nos va en la vida?
El problema no es el barco. Aunque está oxidado, este carguero de 142 metros puede navegar perfectamente. La razón es muy simple: está totalmente lleno de basura. Quince mil toneladas de basura. La basura de Filadelfia del largo verano de 1986, cuando los empleados municipales se pusieron en huelga. Los montones de basura eran como montañas. Nadie quería la basura de Filadelfia. Hay alguna relación entre tu vida y el Pelícano ¿Nadie te quiere? ¿Vas a la deriva entre amigos y familia? Si es así, te vendría bien ver si tienes basura en el corazón. ¿Qué puerto querría acoger a un corazón maloliente?Tu marido trabaja demasiado, tu esposa se queja demasiado, tu jefe espera demasiado de ti. Tus hijos lloran demasiado. ¿Cuál es el resultado? Basura. Cargas y cargas de enojo. De culpa. De pesimismo. Amargura. Fanatismo. Ansiedad. Engaño. Impaciencia. Todo se va amontonando. La basura nos afecta. Contamina nuestras relaciones. Eso fue lo que pasó con Caín. Antes de tener sangre en las manos, tuvo enojo en la mente. ¿Y Marta? Primero se entrometió con su actitud antes de ponerse a pelear con la lengua. ¿Y qué de los fariseos? Mataron a Cristo en sus corazones antes de matarlo en la cruz. Puedes estar seguro de esto: los pensamientos de hoy son las acciones de mañana. Los celos de hoy son las rabietas de mañana. El fanatismo de hoy es el crimen de odio de mañana. El enojo de hoy es el abuso de mañana. La lujuria de hoy es el adulterio de mañana. La codicia de hoy es la estafa de mañana. La culpa de hoy es el miedo de mañana. ¿Podría ser por esto que Pablo escribió: "El amor no guarda rencor" (1 Corintios 13:4)? Si dejas la basura a bordo, la gente va a olerla. Hay gente que no sabe que tenemos una opción. Por nuestra forma de hablar, cualquiera diría que somos víctimas de nuestros pensamientos. Pablo opina lo segundo: "Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (2 Corintios 10:5).
Egoísmo, ¡quédate atrás! Envidia, ¡piérdete! Vete a buscar otro barco. Enojo ¡no tienes permiso para entrar en este barco! También lo fue para Jesús. ¿Recuerdas los pensamientos que le vinieron a la mente por cortesía de la boca de Pedro? Jesús acababa de profetizar su muerte y resurrección, pero Pedro no soportó la idea. "Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres de tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres" (Mateo 16:22-23). ¿Qué pasaría si hicieras lo mismo? ¿Qué ocurriría si tomaras cautivo todo pensamiento? ¿Y qué si rechazarías toda la basura que quisiera entrar en tu mente? Recuerda, el hecho de que haya basura en el muelle no significa que tenga que haber basura en tu barco. No eres la víctima de tus pensamientos. Tienes voz y voto. Puedes impedirle la entrada a los pensamientos. O permitírsela. De igual manera, si cambias los pensamientos, cambia la persona. Si los pensamientos de hoy son las acciones de mañana, ¿qué pasa si llenamos nuestra mente de pensamientos sobre el amor de Dios? ¿Será que recibir su gracia hará cambiar nuestra forma de pensar sobre otros?
Tomado del libro: Un amor que puedes compartir de Editorial Caribe Betania Max Lucado
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