Primero corazón, luego cabeza
Jul | 2008 (GMT-3)
¿Cómo es posible construir relaciones más sólidas con las personas? ¿Cómo aprender a ganarse la confianza de la gente? Aquí algunos consejos…
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| John C. Maxwell | Elizabeth Dole es una abogada, fue miembro del gabinete de las administraciones de los presidentes Reagan y Bush, y fue presidente de la Cruz Roja Estadounidense. Es una comunicadora maravillosa. Su don particular, que presencié personalmente en San José un día, fue hacernos sentir, tanto a mí como a todos en el público, como si en realidad fuera nuestra amiga. Me hizo alegrarme de estar allí. La cuestión de fondo es que en realidad sabe cómo relacionarse con las personas.
En 1996 demostró esa destreza ante todo el pueblo estadounidense cuando habló en la Convención Nacional Republicana. Cuando Elizabeth salió ante el público esa noche, todos sintieron que ella era su mejor amiga. Pudo cultivar una asombrosa conexión con ellos. Cuando terminó de hablar yo la hubiese seguido adonde fuera. En esa misma convención estaba Bob Dole, esposo de Elizabeth y candidato republicano para la elección presidencial. ¡Pero vaya diferencia entre las destrezas de comunicación de ambos oradores! Mientras que Elizabeth era cálida y abordable, Bob parecía severo y distante. En toda la campaña nunca pareció poder conectarse con las personas.
Usted debe saber que primero tiene que tocar el corazón de las personas antes de pedirles una mano. Usted no puede impulsar a la gente a la acción si primero no la conmueve con la emoción. El corazón viene antes que la cabeza. Relacionarse con las personas no es algo que tiene que suceder solo cuando usted se comunica con grupos de personas. Tiene que suceder también con los individuos. Mientras más fuerte es la relación personal entre los individuos, más beneficiosa será y es más probable que el seguidor querrá ayudar al líder.
Usted puede cultivar credibilidad con las personas cuando, al relacionarse, les muestra que genuinamente quiere ayudarlas. Una clave para relacionarse con otros es reconocer que, incluso en un grupo, usted tiene que relacionarse con las personas como individuos.
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| Elizabeth Dole | El general Norman Schwarzkopf comentó: – He visto líderes competentes que se pararon frente a su pelotón, y todo lo que vieron fue un pelotón. Pero los grandes dirigentes se paran frente a su pelotón y ven a cuarenta y cuatro individuos, cada uno de los cuales tiene aspiraciones, cada uno de los cuales quiere vivir, cada uno de los cuales quiere hacer lo mejor. Esa es la única manera de relacionarse con las personas.
Una de las mejores cosas que usted puede hacer por las personas es esperar lo mejor de ellas. Yo llamo a esto poner un “10” en la cabeza de toda persona. Ayuda a otros a pensar más alto de sí mismos, y al mismo tiempo le ayuda a usted. Si aprecia a otros, los anima y los ayuda a alcanzar su potencial, y ellos se relacionarán con usted.
Nunca subestime el poder de desarrollar las relaciones personales. Cuando un líder ha hecho el trabajo de relacionarse con su gente, puede verse en la manera como funciona su organización. Entre los empleados hay una lealtad increíble y una fuerte ética de trabajo. La visión del líder se vuelve aspiración de las personas. El impacto es increíble. Nunca subestime la importancia de construir puentes de relaciones personales entre usted y los que lo rodean.
 Hay un antiguo adagio que dice: “Para dirigirte tú mismo, usa tu cabeza; para dirigir a otros, usa tu corazón”. Siempre toque el corazón de la persona antes de pedirle una mano.
Tomado del libro: Relaciones 101 de Editorial Caribe-Betania.
John C. Maxwell
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