La Corriente

Zona liberada de estrés
Jun | 2008 (GMT-3)

Vivir sin estrés. Algunos consejos para erradicar al estrés, un enemigo muchas veces invisible.

Zig Ziglar
Zig Ziglar
A principios de los ochenta, Edgardo tenía un trabajo en una oficina en California. Pero se sentía muy afligido. Odiaba su trabajo y estaba sometido a diversos tipos de presiones de parte de su mujer y de su padre, acerca de algunos asuntos en su vida.

Él simplemente no estaba dispuesto a soportar más el estrés de un empleo que odiaba y las relaciones que lo desgastaban. Entonces un año después, simplemente desapareció sin dejar rastro. Voló a Florida, donde vivió en la playa y se ganó la vida arreglando motores de embarcaciones. Con el tiempo, asumió la identidad de otra persona y se mudó a Houston, donde obtuvo un empleo en una pequeña empresa de exploración de petróleo.

Después de varios años su esposa se divorció en ausencia, y él se convirtió en algo así como el héroe legendario de miles de jóvenes profesionales que se sentían atrapados en el mundo empresarial estadounidense, pero que no sabían qué hacer al respecto.
Finalmente, después de siete años de la desaparición, el FBI lo encontró. Tenía cuarenta años y su explicación a los medios fue:
– Me sentí atrapado. No me gustaba la vida que llevaba.

Historias semejantes a la de Edgardo me hacen pensar en el mensaje –nada inspirador– que hace unos años se pegaba en los paragolpes: “La vida es difícil. Y al final, te mueres”. Es cierto, la vida está llena de estrés. Solo alguien que vive en un mundo de ilusiones o que niega la realidad puede creer que esto no es así. Por lo tanto, la pregunta no es: ¿cómo podemos evitar las situaciones que producen estrés?, sino ¿cómo aprendemos a vivir sin sucumbir al mismo? Y más específicamente, ¿cómo impedimos que el estrés nos robe nuestra pasión?

Quienes viven la vida “más que bien” son personas dedicadas a mantener viva la pasión por la vida. Para mantener nuestra pasión debemos ser realistas con respecto a los enemigos: aquellas experiencias, fuerzas y personas que están al acecho para despojarnos de la plenitud de la vida.

Seamos sinceros: la vida es dura. Y simpatizo con Edgardo y cualquiera que como él se encuentre en un empleo que odia y relaciones que no lo satisfacen. Pero se equivocó. Huir de todo no es la solución. Me animaría a decir que la culpa de lo que había hecho lo estresaba tanto como lo que había experimentado antes.
Supongamos que el número de enfermedades relacionadas con el estrés fuera solo del 50% en vez del 90% estimado. ¿Se imaginan el impacto que tendría si se cancelaran la mitad de las consultas con el médico porque la gente habría aprendido a vivir sin estrés? La productividad se dispararía, aumentarían los ahorros, la gente sería más feliz; el impacto repercutiría en toda la vida social como ondas que se propagan por la superficie de una laguna.

No estoy sugiriendo que el estrés sea malo. El estrés, en forma de adrenalina, es lo que nos hace huir de un edificio en llamas y evitar que nos atropellemos. Un poco de estrés puede ser bueno. Pero cuando es demasiado frecuente y no tenemos manera de contrarrestarlo, puede destruirnos, y nos robará nuestra pasión.
La primera lección de vida es que el estrés es parte de la misma, pero podemos administrarlo. Te voy a dar seis maneras para que te defiendas del ataque del estrés.

No te preocupes antes de tiempo
Esperar produce mucho menos estrés que preocuparse. La próxima vez que te ataque el estrés, identifica el origen. Muchas veces descubrirás que te preocupas por cosas que no valen la pena. Cuando cuentes con toda la información, te alegrarás por no haberte preocupado antes de tiempo.

No estrésNo te des por vencido
Muchas personas nunca vuelven a incorporarse de algún golpe que les dio la vida; otras lo hacen tan lentamente que pasan años y una vida de enojo y resentimiento antes de recuperarse. Levantarse y volver a competir anula al estrés producido por los fracasos a largo plazo. Fracasar no es caerse, fracasar es no volver a ponerse en pie. Caerse debería quedar en el pasado. Haya pasado lo que haya pasado, si ahora avanzas con confianza en el presente, no tendrás motivo para tener estrés.

Insiste en la integridad
Puedes tomar la decisión consciente de proceder en todo con integridad. Cuando lo hagas, te estarás inoculando contra cualquier estrés que pueda surgir de la culpa o la vergüenza. Escucho a muchas personas decir que lo bueno de decir la verdad –de tener una vida íntegra– es que nunca necesitan recordar qué fue lo que dijeron. Si eres este tipo de persona que le dice una cosa a unos y otra a otros, prepárate para tener estrés, y del grande. Es asombroso todo el estrés que puedes ahorrarte cuando obras con rectitud. Obra con integridad, conoce qué está mal, practica el bien, y decide en consecuencia. Vivirás con conciencia limpia, no tendrás de qué lamentarte y, como resultado, tu pasión permanecerá viva.

No contraigas deudas
La gente dice que no incurrir en deudas es un lujo que no pueden darse, como si se tratara de una enfermedad que los contagiara, ajenos a su voluntad. Fred Smith señaló que el 85% de los conflictos matrimoniales de la actualidad son provocados por desacuerdos sobre las finanzas. Cuando él y su esposa se casaron eran como la mayoría de las parejas: ¡no se ponían de acuerdo sobre el dinero!
Entonces pusieron en práctica un sistema que los ha mantenido libres de los problemas económicos por más de seis décadas… y comenzaron cuando Fred ganaba doscientos ocho dólares por mes. El primer 10% de los ingresos se destinaba a la obra de Dios, y el segundo se ahorraba. Vivían con lo que quedaba.

Nadie puede vivir apasionadamente si está preocupado por los cobradores y la bancarrota. Si deseas vivir sin estrés, no contraigas deudas. Puede ser que esto te lleve meses, incluso años, pero la libertad de no tener deudas te permitirá dar rienda libre a tu pasión de una manera que nunca hubieras imaginado.

No temas
Creo que la mayoría de las personas no saben bien cuáles son sus verdaderos temores. No me refiero a temores como el miedo a los tornados o a los gatos negros, sino el temor subyacente que nos impide lanzarnos a la gran aventura de la vida. Tememos a los fracasos, por supuesto; tal vez sea lo que más tememos. Pero también a perder la seguridad de nuestras inhibiciones. Tememos perder el control, y en el fondo tememos al futuro.

Algunas personas simplemente no saben lidiar con lo desconocido y se mantienen encerradas, confinadas a la realidad del pasado, en vez de salir al potencial del futuro. Te animo a no dejarte estresar por el futuro. Puede ser que no sepamos lo que nos deparará, pero conocemos a Aquel que tiene en sus manos nuestro futuro. Tu fe en Dios permitirá que tu pasión no tenga límites.

Ríe primero
 La pasión no es asunto de risa y, sin embargo, no conozco a ninguna persona apasionada que no le encante reírse. La risa es un gran paliativo del estrés. Después del amor, podría decirse que la risa es la segunda emoción más poderosa que podemos expresar. Se dice que es como el ejercicio físico interno: estimula el sistema respiratorio, oxigena el cuerpo, relaja los músculos tensos y libera estimulantes químicos en el cerebro, que producen placer.

La risa es verdaderamente un regalo de Dios. Podemos “embriagarnos” con la risa, pero nunca tener una sobredosis. La risa determina cómo será nuestra vida. El mejor uso más importante de la risa que descubrí es la capacidad de reírnos de nosotros mismos.

Hace años que dejé de tomarme demasiado en serio, y fue la mejor decisión de mi vida. Todavía me tomo en serio lo que hago, pero no al punto tal que no pueda ser el primero en reírme cuando “meto la pata”. Si eres el primero en hacerlo, los demás no tendrán mucho para reírse de ti
No sé cuál será tu nivel de estrés en este momento. La vida nos ofrece numerosas situaciones para sentirnos estresados; en cada una de ellas intentarán robarnos el ingrediente clave para tener una vida “más que bien”, tu pasión. No lo permitas.

Más que bienSi no te preocupas antes de tiempo, te levantas cuando te caes, vives con integridad, no tienes deudas, enfrentas el futuro con confianza y no con temor, y cuando eres el primero en contagiar a todos con tu risa, tu vida será una zona libre de estrés.

Tomado del libro: Más que bien de Editorial Vida

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