Buenas noticas en Sulawesi del norte
Jul | 2008 (GMT-3)
El poder de la oración cambia vidas en Indonesia. Testimonios del trabajo del ministerio Frontline con jóvenes de la calle.
Pocas personas conocen el poder de la oración más que los chicos del ministerio Frontline en Indonesia. Antes tenían una vida llena de fiestas con drogas, alcohol y sexo. Ahora se siguen divirtiendo, pero de una forma diferente y por una razón muy diferente.
Si no fuera por la letra de sus canciones, cualquiera que asista a una reunión de estos chicos podría pensar que están drogados o borrachos. Pero no, están llenos del gozo del Espíritu Santo. Un sábado típico para el ministerio juvenil Frontline es muy diferente a la vida miserable que muchos de ellos vivían. María sentía mucho temor hace tres años cuando, a la edad de 17, descubrió que estaba embarazada. – Me crié en una familia cristiana, pero quise experimentar con cosas desconocidas: fumar, beber, el sexo libre. Cuando me embaracé, temía que mis padres me echaran, así que decidí abortar. Me sentí tan quebrantada que quería morir –asegura. Eric se crió en una estricta familia musulmana, y culpa a las rígidas prácticas religiosas de sus padres por llevarlo a las drogas.
– No entiendo por qué mis padres me golpeaban hasta que sangraba mi cabeza. Pensé que era su forma de enseñarme a ser una buena persona. Pero me lastimaban y yo los odiaba. Yo bebía y me drogaba, pero cuando estaba desesperado por la droga, me cortaba el brazo y chupaba mi propia sangre –dice Eric. María y Eric son solo algunos de los chicos que tienen las mismas experiencias tristes de sentirse abandonados, desesperados y perdidos. Todos vinieron a Cristo por el ministerio de Frontline. Eric agrega: – Ahora Jesús es mi Salvador y Señor. Si mi familia descubre que soy cristiano me van a matar. Pero tengo paz. Puedo sentir a Dios en mi vida.
Mientras los integrantes de Frontline alaban e interceden por su nación, otro grupo de jóvenes de la iglesia City Worship se prepara para su ministerio en la calle. Doni, quien antes fue un chico callejero, dirige al equipo a orar por los jóvenes. Él da su testimonio de cómo Dios lo sacó de las calles. Cuenta que a los doce años se vio obligado a vivir en la calle. – Me metí en drogas y todo tipo de problemas, hasta que un pastor me invitó a un retiro. Allí entregué mi vida a Jesús. Quiero que esta gente conozca el amor de Dios y sepan que Dios puede cambiar sus vidas.
Estos jóvenes saben cuán importante es el papel que juegan en la transformación de su nación. Fuente: mundocristiano.tv
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